Una de las noticias que más me ha sensibilizado últimamente y esto mismo se hace cada vez más difícil, es aquella que cuenta del aborto provocado, en un hospital público de Brasil, de una nena de nueve años de edad, que había sido violada.
El consentimiento de la familia de la víctima fue unánime y apeló a la ley brasileña que sí la contempla, en el caso de violación. La niña en cuestión quedó embarazada de mellizos, por parte de su actual padrastro. La crónica concluye que el arzobispo de la ciudad brasilera de Recife, ha decidido excomulgar a todos los parientes que consintieron el aborto y a todos los médicos que participaron en dicha operación quirúrgica.












