Todos conocen aquella vieja y sabia frase que dice: “El vivo vive del sonso y el sonso de su trabajo”.
Pues bien, existen grandes villanos en la Historia, que valiéndose de mañas muy arteras lograron apoderarse del trabajo de sus subordinados o amigos cercanos.
Y por lo tanto lucir unos laureles que no lo merecen mientras que los verdaderos dueños intelectuales de la obra siguen permaneciendo en las sombras.













