Desde tiempo inmemorial, los charlatanes han hecho de lo oculto, una verdadera profesión, en donde estafan con suma habilidad a los pobres ingenuos que caen en sus manos. Según cálculos estimativos, proporcionados por una fuente confiable, los adivinos, manosantas, “médicos”, tarotistas y astrólogos y demás “especialistas, mueven más de 70 millones de dólares, anualmente en nuestro país. A pesar que su trabajo no está reconocido y nadie regula su actividad, la mayoría de las veces, éste ronda el delito.
Siempre el hombre tuvo la imperiosa necesidad de creer y admirar cosas que lo sobrepasasen y lo superasen en conocimiento y lo acercara a todo aquello que fuera totalmente oscuro y desconocido.
Desde la misma prehistoria, el ser humano quedó fascinado con encontrar todas las respuestas a sus inquietudes. La numerología ya era bastante conocida por culturas tan antiguas como la sumeria y la egipcia.










