Si bien el tema del acoso sexual no es nada novedoso y mucho menos original, sigue siendo un tema recurrente y cotidiano, que hasta la fecha, se encuentra sin miras de solución. Solo de escribirlo causa vergüenza y repugnancia, cuanto más si se trata de una jovencita de origen humilde que necesita si o si trabajar.
Hablar de esto, es como llegar a chocar de frente con las reservas mismas de la dignidad humana.
Pero la cosa se remonta, al menos en Paraguay, desde aún antes de la colonia, quizás trayendo del Viejo Continente, esta inmunda práctica. A no olvidarse que a nuestra tierra, llegó mucha gente de malvivir, y que con la sola esperanza de una vida mejor, arriesgaban sus propias vidas.
Para aquellos, que no tenían ya nada que perder, era preferible enfrentar lo que fuera en el Nuevo Mundo, antes que morirse de hambre en tierras europeas.