sábado, 24 de marzo de 2018

POESÍA CURSI Y POETAS MEDIOCRES

Por desgracia, muchos desconocen la enorme diferencia que existe entre el poeta y el versificador. 

Por eso a mis alumnos les digo, con bastante frecuencia, que es la misma que separa a un neurocirujano de un pedicuro.

Parece una broma, pero no lo es. Y viendo que este no es un tema fácil y puede prestarse fácilmente a confusión, les iré dando diferentes conceptos, así como yo lo entiendo, empezando por lo que es la poesía. 


La poesía es el género literario que se caracteriza, como la más pura manifestación, de la palabra, de los sentimientos, las emociones y reflexiones; que puede expresar el ser humano, sobre la belleza, el amor, la vida o la muerte. 

Puede estar compuesta indistintamente en verso o en prosa. 

Antiguamente, la poesía se regía por una gran cantidad de reglas, todas demasiado rígidas y no quedando absolutamente nada al azar. 


Desde su cantidad de sílabas, pasando por los acentos y hasta su peculiar rima. De no estar encuadrado en lo ya dicho, recibía el repudio de colegas, críticos y público en general (aunque muy pocos sabían leer).

Hoy en día, la libertad de creación es total y el verso libre ha ganado una total popularidad. Cada autor busca su propio ritmo, sin esclavizarse a las rimas o a cualquier otra norma, que le permita innovar. 


Por lo tanto, quien ejerza su arte en este género literario, debe ser llamado necesariamente poeta. 

Personalmente no soy muy amante de la poesía, sin embargo, del mismo modo que los chicos dicen "no quiero comer esa verdura", antes de probarla, yo sí, leí muy buena poesía. Y fueron referentes de distintas épocas y estilos como Rubén Darío, Federico García Lorca, Gustavo Adolfo Bécquer, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Antonio Machado, Alfonsina Storni, Charles Baudelaire, entre los que vienen a mi memoria. 

Pero luego, con el tiempo, vi que aquellos que había leído con tanta devoción, no fueron reemplazados por otros creadores de similar calidad y conocimiento.

Es así que luego de la década del 50, aparecen miles de pseudos artistas, que se dedican a escribir pálidos versitos, en deslucidas estrofas. Todos ellos amparados por la impunidad que les otorgaba el esnobismo, tan en boga en aquella época. Pero estos no eran verdaderos poetas. 

Eran los denominados, en la jerga literaria, versificadores, o sea, gente que dice escribir poesía pero que su trabajo resulta bastante insulso e insípido. 

Si bien los versos están perfectamente construidos, se nota que le falta mucho talento al creador. 

Su lectura no conmueve simplemente porque no tiene alma, ni fuerza emotiva. Solo son una colección indeterminada de palabras rimadas o no, que no tienen ninguna razón de ser, ni tampoco de existir. 

El versificador es incapaz de trasmitir estados de ánimo, que es la esencia prima de la poesía. 

No comunica pensamientos, reflexiones ni algún sentimiento. 

Y aunque la materia prima de la poesía sea la subjetividad, no se puede dejar de reconocer que todos hemos pasado, en un momento de nuestra vida, por algo similar. 

A todo ese aluvión de emociones y sentimientos, que es la materia prima, se la procesa, y durante su elaboración, las palabras deben cobrar cierto vuelo lírico. 


Esto le permitirá soñar e imaginar al lector, quien busca sensibilizarse con lo que el autor quiso expresar. 


El verdadero poeta maneja una gran variedad de recursos que, si bien el versificador los conoce, le falta el talento necesario como para emplearlos en su justa medida. 


El verdadero poeta entreteje sus estrofas o tal vez su prosa lírica, dándole una fuerza expresiva a los sentimientos, permitiéndonos formarnos imágenes muy ricas en emotividad. 

Coloca estratégicamente simbolismos para que estos sean descifrados con inteligencia y sus palabras suenan como un poder divino venido del cielo. 

Todo dicho por lo general en primera persona. 

Ahora bien, la poesía en sí, es una verdadera exaltación al amor y a los temas que tengan que ver con ello. 

Tal vez, por esto mismo, es que sea el tema, casi obligado, de todo aquel que pretenda ser llamado poeta. Pero el amor es solo un sentimiento y una pasión que no debe monopolizar a todo buen creador. Existen temas muy profundos como los miedos, el fracaso, la soledad, las angustias intimas, el éxito, el optimismo, la naturaleza, la familia por citar solo algunos. 

Que jamás son tocados, tal vez, porque el creador en cuestión no tiene el suficiente talento y conocimiento como para abordarlo y satura a sus seguidores con los temas amorosos, que es dentro de este género, lo más fácil y sencillo de abordar. 

Y lo mismo que le sucedió a Newton con la manzana, el pretendido poeta caerá simplemente en la cursilería, ya que su poca inspiración no da para mucho más allá. 

Se le dice cursi a todo aquello que no tiene buen gusto, es grotesco o pretende revestir a algo con una falsa apariencia de elegancia, que no la tiene. 

Por lo tanto, cursi y vulgar son casi sinónimos. Existen muchos poetas cursis, pero saben disfrazarlo muy bien. Intentan ser profundos en sus temas, pero resultan ser superficiales o caen siempre en los lugares comunes. 

Algunos se enorgullecen de serlo, otros lo toman como si fuera un insulto y hay quienes no le dan al término, la más mínima importancia. Desde ya que ser cursi no implica haber quebrado la ley ni puede ni debe ofender a nadie. 

Tampoco debe tomárselo como despectivo, ya que denomina una situación, sin otro tipo de malsana implicancia.

Salvo que las creaciones sean excesivamente melosas o exageradas y terminen por saturar, debido a la gran cantidad de pomposos adjetivos calificativos. 

El poeta cursi tiene asegurado un público mayoritariamente poco exigente y pronto hará las delicias de este, ya que no analiza lo que lee ni le interesa la profundidad que tengan los versos. Muchos críticos la consideran una "poesía barata", ya que no brota espontáneamente como producto del soplo de las musas, sino del armado de un simple esquema, con palabras de fácil comprensión que impacten y sean del agrado de la gente. 

Esa falta de naturalidad en sus estrofas es lo que los entendidos en la materia tanto critican.

Estos mismos entendidos creen que educando a la gente en el arte de la poesía, se volverían mucho más exigentes y si bien no descartarían totalmente a la poesía cursi, la pondría en el lugar que le corresponde.

El verdadero poeta no se ajusta a una plantilla, si no que elige un tema y deja correr, a voluntad, su imaginación. 

Lo más triste de todo este tema, es que la mayoría de los poetas cursis tienen un séquito de aduladores que le hacen creer que ya ha entrado por la puerta grande del Olimpo, y hasta lo comparan con Neruda, cuando en realidad, tanto sus admiradores como el mismo poeta no pasan de un vulgar y grotesco rimador cursi. Al fin y al cabo, sin preparación ni lectura ni vocabulario, es muy dificil que su poesía levante vuelto.

6 comentarios:

  1. Excelente y acertado artículo. ¡
    Felicidades!

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  2. Estoy confundido, por sus conceptos confusos, creo usted no se pone de acuerdo en los argumentos que defiende o denosta, ¿de qué lado está usted en definitiva? Es que ya de por sí es cursi entrar en la disputa de qué lado "debería estar" la Poesía, de si uno es "clásico" o "vanguardista".

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  3. Efectivamente, existe poesía que a los sentidos los exalta y los proyecta en una emoción que perdura hasta que llega otra y así te va columpiando por la vida dándoles a otros momentos memorables. Pero también existe otra poesía de palabrería para un mercado de oídos, desconectado del resto de sus sentido. Saludos

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Pienso que existen varios poetas que escriben en versión libre y que conservan calidad. No obstante, siento que el verso libre es un cáncer que hace a los poetas mediocres sentirse Sabines en su afán apantallar a incautos que no conocen a fondo los recursos literarios. Me encantó su Blog, saludos desde México!

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