sábado, 23 de julio de 2011

¿BOMBA ATÓMICA EN IRAK?

En un reportaje realizado por la televisión italiana, un ex militar e ingeniero estadounidense, Jim Brown, combatiente en la Operación Tormenta del Desierto, acusa a EE UU, de usar una bomba atómica en Irak. Esta probable tercera bomba nuclear, lanzada en un poblado, se pudo efectuar el último día del conflicto: el 27 de febrero de 1991. El Centro Sismológico Internacional confirmó que aquel día, se registró en la zona, un movimiento sísmico de 4,2 grados Ritcher.


Este hecho, algo difícil de creer, fue relatado durante una entrevista hecha a  Jim Brown, un veterano del ejército estadounidense, por el también veterano y la “estrella” del periodismo de investigación Maurizio Torrealta, casi una gloria de la televisión italiana y con decenas de libros de investigación periodística.


En dicho programa televisivo, el militar afirmó que durante la operación Tormenta del Desierto, muchas veces se disparó proyectiles con uranio empobrecido, y pone como fecha al día 27 de febrero de 1991 en que se lanzó la bomba atómica, que fue el último día de la contienda.

Este artefacto no tenía una potencia similar a la de Hiroshima y Nagasaki, que fueron de 16 y 22 kilotones, respectivamente, sino de tan solo 5 kilotones. Sin embargo, los efectos de la radiactividad son igualmente terribles y duraderos. Según afirman los científicos, para que se disipen sus efectos, se necesitan 5000 millones de años.

Ciertas dudas

La información dada por Jim Brown "era muy  difícil de verificar", según Torrealta. Sin embargo el periodista se contactó con el Pentágono y obtuvo como toda respuesta que aquel día y en aquella zona, sí se lanzó una potente bomba de racimo BLU-82, conocida como “la madre de todas las bombas”, pero en ningún caso una bomba nuclear.

También lo pudo confirmar, mediante el Centro Internacional de Sismología con nueve de sus asociados que lo detectaron: 2 en Irán, 4 en Nepal, uno en Canadá, uno en Suecia y uno en Noruega. Estos dos últimos incluso midieron la intensidad de la explosión, equivalente a 4,2 grados en la escala de Ritcher. En cuanto a su profundidad, se clasificó en el primer nivel superficial, que va de 0 a 33 km.

Luego Maurizio Torrealta le preguntó en donde había sido lanzada dicha bomba atómica, a lo que el ex-militar le respondió que en una zona situada entre Basora y la frontera con Irán, lugar donde ya había sido intensamente bombardeado, y también posiblemente baleado con proyectiles de ametralladora de los aviones A10 conteniendo uranio empobrecido.

A la pregunta de porque EEUU esperó al último día para bombardear, Brown respondió que tenía una teoría, ya que dos días antes de la supuesta decisión de lanzar una bomba atómica, el 25 de febrero, un misil Scud de los iraquíes alcanzó la base estadounidense de Dhahran, en Arabia Saudí, con un saldo de 28 militares muertos y 99 heridos. Esto provocó una fuerte reacción tanto de la tropa como de los altos mandos estadounidenses.

¿Que dice un oncólogo?

Torrealta se comunicó  inmediatamente con director del Insituto Oncológico del hospital de Basora y autor de varias investigaciones sobre la radiactividad en la ciudad., Dott Jawad Al Ali, quien le manifestó que las cifras de  los casos de cáncer que se han registrado en Basora en los últimos 20 años, registran un tremendo aumento. De 32 casos anuales en 1989, pasaron a más de 600 en 2002.


Al Ali opina que en 1991, cuando se lanzaron sobre la ciudad unas 300 toneladas de proyectiles con uranio empobrecido, fue lo que disparó el nivel de las radiaciones, que en Basora era muy bajo. Y eso se tradujo en la aparición de cánceres muy raros en adultos y sobre todo en niños.

Según Jim Brown, existen muchos testigos, yo mismo hablé con personas que estaban en el lugar cuando sucedió, algunos no quieren hablar por temor a perder sus pensiones y otros por presiones de sus antiguos jefes militares. También admitió que en Afganistán, sucedió lo mismo, pero en 2002. Entre el 1° y el 3 de marzo.

Conclusiones


Antes de exhibir el reportaje, y luego de analizar todo lo allí dicho, la RAI (Televisión Italiana), permitió su salida al aire, teniendo en cuenta que "no hay pruebas de que la acusación sea cierta, como tampoco hay elementos que la nieguen".

El relato de Jim Brown es tan escalofriante como fantasioso, y hasta ahora, no tiene las confirmaciones que certifiquen la veracidad de su hipótesis: que el uso de uranio empobrecido pudo camuflar la explosión de una bomba atómica. Es solo una hipótesis que se recoge atendiendo a un “principio de precaución”: cuando una hipótesis no es totalmente falsa y tiene una importancia social tan enorme, es mejor hablar de ella que no decir nada a la espera de confirmación. Son muchas las personas involucradas y demasiados los niños que han enfermado después de la “Tormenta del Desierto” en la zona de Basora.

¿Quien es Jim Brown?
Nació en 1965. Entra en el ejército a los 22 años y se hace ingeniero mecánico en la 10° División de Fort Drum. Participa en la operación Tormenta del Desierto, en Arabia Saudí, desde el 25 de septiembre de 1990 al 16 de febrero de 1991. Regresa por problemas familiares. 


Como otros veteranos, inicia una batalla legal, para que su enfermedad sea reconocida. Culpa a una vacuna contra el ántrax que le inyectaron en Arabia Saudí. En 1997 lo degradan, por indisciplina,  de Ingeniero de nivel 4 a nivel 3. Al poco tiempo lo relevan de su cargo, pero con honor.

A raíz de un artículo que salió en 2003, en el New York Times, fue convocado por el Comité de la Presidencia de los Estados Unidos sobre enfermedades de Veteranos de Guerra. Jim Brown habla por primera vez del uso de una pequeña bomba nuclear bajo un seudónimo, en el sitio del periodista canadiense Thomas William. Esta es la primera entrevista televisiva sobre el asunto.

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