miércoles, 17 de diciembre de 2014

SI AMÁS A LA VIDA, NO DEVORES TANTO

¿Quién no tiene cerca de uno, a un pariente, un amigo o un compañero de trabajo que sea gordito? Y ha escuchado sus quejás sobre todas las limitaciones que su peso le ocasionaba. 

O bien una postura totalmente opuesta donde la persona con sobrepeso se siente orgullosa de su gordura y hace una bandera de eso. 

Las dos posturas están realmente equivocadas. En la primera el obeso se siente estéticamente discriminado, en cuanto se presenta a un trabajo, al intentar iniciar una relación sentimental o bien se disgusta mucho al ver su figura, reflejada en el espejo, comparándose con la de otras personas. 

En el caso de ser mujer, todo se complica mucho más, ya que ve como todas sus amigas tienen pareja y a ella nadie la tiene en cuenta. 

O por lo menos se la mira mucho más como un fenómeno, que como a toda mujer desea que se la mire. Muchos trabajos no le son permitidos, especialmente los que tengan que ver con aquello de “buena presencia”. 

Ellos han probado mil y una dietas, la mayoría son estrafalarias y ridículas, siendo muy lógico que no obtuvieran ningún resultado positivo. Y mucho menos cuando no se tiene seriedad ni constancia que todo tratamiento debe tener. 

La ansiedad por verse mucho mejor siempre les juega una muy mala pasada. Todos quieren ver resultados inmediatos, como si una dieta fuera una cosa de magia. 

Y ante el primer esfuerzo físico exigente, todo el régimen se relegaba para la próxima oportunidad. 

Ahora bien, la obesidad y el sobrepeso son dos enfermedades muy difíciles de desterrar, ya que para hacerlo se necesita una gran fuerza de voluntad o simplemente un susto que los llame a la realidad. 

Porque el problema además de ser estético lo es también desde el punto de vista patológico y psicológico, por su implicancias en algunos trastornos en la conducta alimenticia. 

Las cifras y datos que maneja la Organización Mundial de la Salud (OMS), son de terror. En solo 30 años, el números de los obesos se duplicaron. En 2012 había alrededor de 1650 millones de adultos con sobrepeso. 

También, el 70 % de ellos vivían en países donde estas enfermedades, matan tantas personas como los mismos accidentes de tránsito. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), a mediados de 2013 existía más de 42 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso 

Al sobrepeso y la obesidad se los conceptúa como la acumulación anormal o excesiva de grasa, que siempre resulta nocivo para la salud. 

Existe un indicador para que cualquiera pueda comprobar si se encuentra dentro de estos parámetros, mediante una simple operación aritmética. 

Para calcular el índice de masa corporal (IMC), se divide el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2). 

Un IMC igual o mayor que 25 determina sobrepeso, pero un IMC igual o mayor a 30 nos indica que tenemos obesidad. 

A nivel mundial, el sobrepeso y la obesidad son la sexta causa de muerte. Ya que fallecen unos 4,5 millones de adultos debido a dichas enfermedades. 

Casi un 50 % de ellos, es a consecuencia de las enfermedades cardiovasculares (principalmente cardiopatías y accidentes cerebro-vasculares), luego la diabetes; los trastornos del aparato locomotor (especialmente la osteoartritis), y cierta tendencia al cáncer del endometrio, mamas y el colon. 

El sobrepeso y la obesidad son causados por el desequilibrio energético entre las calorías consumidas y las gastadas. Esto obedece a dos fenómenos: el primero es la popularización de la famosa comida “chatarra” o aquella preparada rápidamente que por lo general son alimentos hipercalóricos, ricos en grasa, sal y azúcares pero muy pobres en vitaminas, minerales y nutrientes. 

Estos alimentos se masificaron a raíz de las grandes cadenas multinacionales de hamburgueserías, pizzerías, pollo fritos y gaseosas de todo tipo y sabor. 

El segundo, el poco ejercicio físico que los empleos modernos exigen, siendo la mayoría de ellos sedentarios. 

Las nuevas adicciones del siglo XXI, como los videos juegos, el uso indiscriminado de horas de Internet, el abuso del teléfono celular, se usan de justificativo. 

El abandono de la bicicleta en todos los centros urbanos, debido al peligro al que todo ciclista se expone. 

La invasión de las plazas, parques y centros deportivos por gente realmente indeseable, a cualquier hora del día. 

Sin embargo lo que más preocupa a la FAO, es el aumento explosivo de la obesidad infantil, a quienes sus padres no lo tienen en cuenta y asocian su gordura con la buena salud. 

Resultando esto todo lo contrario ya que un niño obeso lo acerca a la muerte prematura y a una probable discapacidad, en la edad adulta. 

Ellos sufrirán dificultad respiratoria, gran riesgo de fracturas e hipertensión, e indicios alguna enfermedad cardiovascular, resistencia a la insulina y algunos desordenes psicológicos a causa de su difícil adaptación a un medio social, fuera de su casa. 

Según los antiguos métodos de crianza, un niño gordito era un niño sano, cosa que la ciencia ha demostrado tal error, ya que por lo general las criaturas que están excedidas de peso, nunca están bien alimentadas. 

Esto se ve mucho en los países de bajos ingresos donde la alimentación de los pequeños, se basa en alimentos de muchas calorías, ricos en grasa, azúcar y sal y muy pobres en nutrientes, por lo que resultan baratos. Si a esto se le agrega poco ejercicio físico, tendrá a un obeso infantil en potencia. 

Si bien hasta aquí, los lectores se han dado cuenta que las consecuencias de la obesidad y el sobrepeso son muy graves, también es cierto que existe una solución para este grave mal. 

Un buen médico dietista, un cambio en la dieta alimenticia y una actividad física periódica hacen la diferencia. 

Tampoco hay que desestimar la fuerza de voluntad. Si se aumenta el consumo de frutas y verduras, como legumbres, cereales integrales, frutos secos, nada de grasas ni de azúcares. 

Siempre es necesario que el grupo familiar ayude, dándole apoyo al enfermo. Así como las instituciones oficiales se encarguen de intensificar sus campañas de concientización y así, es probable que la población coma más sano y tenga una mejor calidad de vida.

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