domingo, 25 de diciembre de 2016

LOS CONSEJOS QUE DOY Y QUE NUNCA SIGO (Parte II)

Como ya dije anteriormente, la idea básica no es injuriar ni ofender la memoria a estas personalidades, sino desmitificarlas, bajarlas de su etéreo pedestal y colocarlas en el sitio que realmente les corresponde. 

Y así poner en descubierto, a aquellos que dan consejos pero que nunca los siguen, como los casos que a continuación podrán leer. 


Karl Marx (1818-1883) Quizás sea de todos los que ya han desfilado y los que luego seguirán a este, el ser más hipócrita, mentiroso y manipulador de cuantos ustedes conozcan. 



Pero no se asusten, comencemos con que Karl nació en el seno de una familia judía acomodada, su padre era un abogado bien sucedido. 

Como no se sentía identificado en sus creencias, adopta entonces el cristianismo como su fe única. 



En su primer libro: “La Unión de los Fieles con Cristo”, dice; “Por medio del amor de Cristo volvemos nuestros corazones al mismo tiempo hacia nuestros hermanos, quienes están interiormente ligados a nosotros y por quienes Él se dio a sí mismo en sacrificio”.


Es decir que ya a temprana edad tenía en su mente la idea de las masas explotadas por el capitalismo, pero que en una sociedad donde el Estado le suministrase todas sus necesidades no existiría ese problema.

Y trabajarían según sus habilidades naturales para conseguirlas. 

Al poco tiempo cambia su opinión sobre ser cristiano y lo reemplaza con un acérrimo anti-religioso, ya que la religión se interpone en su camino hacia el ideal comunista, al que considera como la solución perfecta para el mundo.

Ahora bien y aquí comienza a aclarársele al lector algunas de sus incógnitas. Ese Karl Marx que es el verdadero padre del socialismo, el liberador de las masas oprimidas, de las cadenas del capitalismo, jamás trabajó un solo día en toda su vida ni se le conoce que haya tenido un único empleo. 

Durante todo el tiempo que estuvo su padre con vida, este lo mantuvo, aún a regañadientes; incluso hasta su madre lo llamó una vez parásito.

Luego se pasaría el resto de su vida pidiendo dinero prestado, a cuanto ser se le pusiera enfrente, para no devolverlo jamás. Realmente hizo exactamente todo lo contrario a lo que su propia doctrina predicaba. 

No solo le rehuía al trabajo, sino que era un total dependiente de la bebida, el tabaco y la vida en bares, donde discutía sus ideas o en burdeles, donde dejaba casi la mayor parte su dinero.

Con todo el tiempo invertido de este modo, era muy difícil que intentara ganarse el sustento diario, de un modo honrado.

Fue el millonario Friedrich Engels, dueño de una gran empresa textil, quien lo mantuvo por espacio de cuarenta años.

Pablo Picasso (1881–1973) Es y será por siempre uno de los más grandes genios que ha dado la pintura. Fue el más ferviente impulsor de un movimiento artístico, llamado cubismo y que junto con otros colegas, desarrollaron entre 1907 y 1914.

En una entrevista hecha en “Le Figaro”, el más antiguo y vendido de Francia, habla del “profundo amor que sentía por las mujeres, por eso las retrataba en su máxima expresión”.


Sin embargo Françoise Gilot, su colega y amante, da una versión totalmente distinta y lo describe como un hombre sádico, bisexual, ególatra, psicótico, manipulador, oportunista, cínico y acosador.


Tuvo a nueve mujeres en su vida y a todas las traicionó con la que sería luego su sucesora.

Según Dora Maar, las exprimía como naranjas dejando solo la cáscara. Sin embargo Françoise Gilot fue la única que tuvo el valor para echarlo de su lado. 

A todas sus mujeres las maltrataba pero en el caso de Dora, le llegó a pegar tanto, que la dejó desmayada, tendida en el piso.

Así lo cuenta la escritora y periodista Arianna Stassinopoulos Huffington en su libro “Picasso: Creador y Destructor.

Y para colmo de males, las corridas de toros eran su catarsis para toda esa violencia que siempre llevaba dentro de él. 


Sigmund Freud (1856-1939) Aunque usted no lo crea, hasta el mismo Padre del Psicoanálisis no seguía ninguno de sus propios consejos.

Según una nueva corriente de estudiosos revisionistas, creen que todas sus teorías serían el resultado de malas experiencias sufridas en la niñez, por Freud. Ya que este fue víctima de continuos abusos sexuales. 

Con todos sus conocimientos, jamás pudo resolver el enigma que representaba las duras relaciones familiares con su hija Anna y su mujer Martha Bernays.

Esta siempre sospechó que no había terminado, una antigua y ardiente pasión amorosa entre el médico y su cuñada Minna.

Pero mucho más amarga resultaba la pelea consigo mismo, envuelto en una cierta tendencia suya a la homosexualidad. 


Sin embargo la reprimió con fuerza su inclinación, ya que confesarla, en aquella época, le traería un total descredito hacia sus profesionalidad.

En una carta dirigida a la madre de un paciente dice: “En un número concreto de casos en los que tenemos éxito, podemos restaurar los gérmenes de la heterosexualidad que se han deteriorado y que están presentes en todo homosexual, pero en la mayoría de los casos no es posible”, respondía Freud.

Bob Marley (1945-1981) Es indiscutible que este hombre fue un genio musical, que popularizo un estilo musical de origen jamaicano combinándolo con el rock.

Tiene un ritmo alegre, repetitivo y marcado. Sus melodías son suaves y las letras comprometidas en favor de la paz o la ayuda al Tercer Mundo.

Ya en sus letras se nota que era un líder social innato. 

Sin embargo no seguía sus propios consejos sobre el amor o como se debía tratar a una mujer.

Once hijos con nueve madres diferentes dan la pauta de lo que estoy diciendo.

Su esposa Rita fue la que le abrió los ojos al mundo, al contar que Marley era un hombre muy violento, que las golpeaba por nada, especialmente luego de su “fumata”. 

Tenía hijos esparcidos por toda la isla y eso a él nunca le importó mucho.

Pero al morir y no dejar nada en claro, para las nueve esposas y los once hijos, pero tampoco sobre la existencia de otros once hijos extra, que también actualmente siguen luchando en los tribunales, por una parte de la fabulosa herencia que dejó.

Rita es una mujer valiente que a pesar de su escasa educación, pudo ganar la mayoría de los casos. En especial sobre el control de los discos. 

Rita en su libro autobiográfico “No woman, no cry”, cuenta que con ella vivió un par de años en una choza, en la más absoluta miseria, pero cuando la fama lo toco, sencillamente la abandono para instalarse en una mansión en la capital Kingston.

Quizás esto pinta como era el otro lado del ídolo musical que daba consejos sobre el amor pero que usaba a las mujeres solo para su propia satisfacción personal.

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