domingo, 4 de diciembre de 2016

ALÉJATE TODO LO QUE PUEDAS DE UN ESNOB

La mayoría de las personas no saben muy bien lo que esto significa o a quien se refiere cuando se nombra a la palabra castellanizada esnob. 

 Esta deriva del vocablo inglés “snob” que a su vez, viene de la contracción de la frase latina: “sine nobilitate”, que significa, “sin nobleza”. 

Parece algo complicado, pero enseguida verán como todo se aclara. 

En resumen, se dice eso de alguien que desea aparentar tener un alto nivel social y pertenecer a una élite, sin tener dinero, pero a pesar de eso, realiza las mismas actividades que aquellos que si lo tienen. 

En mi barrio le decíamos jocosamente “piojos resucitados” a lo que ahora elegantemente se lo denomina esnob. 

Ellos viven, actúan y respiran ese aire de grupo minoritario y alto poder adquisitivo, pero de ninguna manera pertenecen a ese círculo social. 

Estos individuos, tanto varones como mujeres, tienen ciertas características que los distinguen claramente y permiten su muy fácil reconocimiento. 

Primero, ellos saben positivamente que las posesiones o actividades de los integrantes de la élite, están muy lejos de sus posibilidades económicas. 

Pero harán una y mil piruetas para que la elite no se dé cuenta de eso. Porque lo que el esnob busca, con cierta desesperación, es ser aceptado en dicho círculo. 

Por lo tanto se mimetizará de tal forma que no sea reconocido como un “seco”. Por lo tanto despreciará a quienes según su juicio considere realmente inferiores será un adulón de los que él crea sean superiores. 

Otra particularidad de este tipo de personas, es que están demasiado pendientes de los caprichos, dictados y adelantos que ofrezca la moda. 

También sienten una admiración desmedida e injustificada hacia la frivolidad, a la cual endiosan y le dedican la mayor parte del día. 

Sienten una pasión exagerada por la innovación artística y pretenden que su vestuario sea único. 

Si no llega a tener el último modelo de “iphone”, bien le puede dar, de inmediato, un infarto galopante. 

Lo mismo sucede con la ropa, los autos, bebidas y comidas. Por lo que hará verdaderos malabarismos para mantener su fachada intacta. 

Aún así, los hipócritas osaran hablar de los pocos bienes muebles e inmuebles de quienes ellos crean inferiores o aún siendo de clase alta. 

Por lo general elijen las actividades culturales, ya que estas dan cierto prestigio y pulen su chapa de estatus. 

Con el plus que tienen la gran oportunidad, que sus fotos aparezcan en todos los medios gráficos, especialmente en la sección sociales, donde siempre figura la élite. 

Otra rasgo, es que solo van a cenar a restaurantes que preparen comidas exóticas; y si es posible, demostrar su pericia con los palillos chinos.

Para un esnob. es más importante tener un buen contacto que un buen amigo. De ningún modo le interesa profundizar la amistad con nadie, especialmente si pertenece a su pasado de “pobre”, lo que automáticamente lo dejaría fuera del círculo privilegiado. 

Los contactos son seres a los que se les utiliza ocasionalmente y en determinadas circunstancias. 

Por ejemplo, entrar a una fiesta de diplomáticos sin ser invitado. En caso que no sirvan para su propósito, será reemplazado pronto, por otro más eficiente. 

Otra particularidad que permite distinguirlos, es que por lo general, no tienen ni conocimiento ni personalidad al opinar sobre temas que solo ha escuchado de oído, entre las gente de la élite. 

Por ese mismo motivo copian el modo de hablar, la forma de ser y de vestir de la clase acomodada. 

Siempre intentaran esconder su inseguridad, ante el temor de no ser aceptados como un igual. 

Evitaran de cualquier modo, usando el método que fuere, tener que usar un autobús, o un tren subterráneo, ya que eso podría manchar su “pedigree” o bajar varios escalones sociales. 

De tener que movilizarse solo lo harán en autos de lujo, o en un yate o en motos de más de 1000 cc. 

En caso de no obtener un pasaje en primera de un avión comercial, moverán cielo y tierra para conseguir que alguno de sus contactos le provea un avión privado o un helicóptero. en caso de ser usado en la ciudad. 

Todo esnob que se precie como tal, jamás se interesará con los llamados deportes populares, como el fútbol, el básquet o bien el ciclismo. 

Preferirá aquellos deportes que suele practicar la élite como el polo, el tenis, el golf o tal vez el cricket. 

Y hay una razón bien de peso para hacerlo. En dichas reuniones deportivas se originan encuentros con personas de muy alto nivel social, facilitando cualquier excusa para iniciar algún tema de conversación. 

Y que permita sociabilizar con alguien que puede ser un excelente contacto potencial. 

Ahora bien, el esnob siempre tiene algo de dinero, pero nunca como para seguir con el mismo ritmo de la gente que él admira. 

Por lo tanto, su fachada debe ser lo más perfecta posible. Y por sobre todo, es necesario siempre estar apuntalándola como para que no se desmorone. 

Sus hijos no pueden asistir a cualquier escuela de morondanga. La universidad, no debe bajar de los estándares de Harvard, Yale, Oxford o Princeton. 

Los clubes sociales que frecuenten tienen que ser bien exclusivos, del mismo modo que las empresas, en las que trabajen. Deben tener cierta tradición y abolengo en su área de operación. 

Todos estos detalles son fundamentales para aparentar pertenecer a una clase social de la que tanto sueña ser aceptado. 

Todo lo recién señalado le permite codearse con personas de muy alto poder adquisitivo y que pueden facilitarle seguir trepando en la escala social. 

Es muy importante para el esnob tener la información completa de la gente que lo rodea, en especial del nombre y apellido. 

Como es una persona demasiado prejuiciosa y despectiva, mira mucho este tipo de detalles ya que odiaría mezclarse con gente que tengan apellidos comunes y corrientes. 

En EEUU existe un nombre más gráfico para ellos como "wanna be snob" que sería un equivalente a lo que en castellano sería algo así como “no tienen donde caerse muertos”, pero que igualmente quieren llevar una vida de un emir árabe, dueño de muchos pozos de petróleo. 

Ellos odian hablar en un lenguaje vulgar y popular por lo que usan sinónimos que no siempre concuerdan o bien utilizan palabras en inglés, francés o italiano, queriendo demostrar que tienen una cultura general muy superior a la media. 

Si bien no son malas personas, pero su manía y complejo de inferioridad pueden resultar molestas, pasado cierto tiempo, así como que sus cabezas están tan vacías como sus heladeras. Por lo que no queda otra que amarlos o dejarlos, no hay otra opción.

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