domingo, 15 de enero de 2017

REPUBLIQUETAS BANANERAS

Toda esta historia comenzó cuando O. Henry, seudónimo del periodista, farmacéutico, humorista y notable escritor de cuentos cortos norteamericano, William Sidney Porter (1862.1910), quien inventó este mote que tiene un aire bastante despectivo. 


Él vivió varios años en Guatemala, en donde la famosa compañía United Fruit Company prácticamente controlaba toda la economía de aquel país. 


Luego, con el correr del tiempo, esta frase se haría extensiva a toda Centroamérica. 

Hoy día, también se la emparenta con algún tipo de dictadura, no importando cual sea la ideología de sus gobernantes. 


En 1971, el actor, guionista, cineasta y productor norteamericano, Woody Allen dirige su segundo filme, llamado “Bananas”. 


Con este obtuvo un muy importante éxito comercial y artístico, colocándolo enseguida en un importante sitial como un director con enorme potencial. 


Esta película hacía una clara alusión a varias revoluciones armadas, ocurridas en esa misma época, pero tratadas con grandes toques de fina ironía y una buena dosis de sarcasmo. 


Notándose, por entonces, la gran influencia que ejercía el humor de los hermanos Marx sobre Woody Allen. 

En el año 1985, en uno de los tantos programas cómicos, en Argentina, el muy conocido actor cómico, Alberto Olmedo crea al personaje “General González” quien comanda la humorada "El dictador de Costa Pobre". 

Esta era la parodia a un típico general golpista, de un país bananero imaginario. 

Toda la acción ocurre en una isla llamada Costa Pobre (enfrente de la isla Guatepeor). 

Este es un tirano cobarde y miserable, que solo le interesa mantenerse en el poder e incrementar su fortuna personal a costa del hambre del pueblo. Secundado siempre por sus ministros, que son tan o más corruptos que el mismo general. 

Y es así como quedan estereotipados todos los personajes centrales de aquel programa cómico, pero que si estuvo inspirado en una dura realidad de aquella época. 

Y ese patrón de país ha quedado grabado a fuego, en la memoria de la gente mayor y que los jóvenes la están aprendiendo, en carne propia, en algunos casos muy actuales. 

Pero la cosa no es tan así nomás, ya que hay varios tipos de “republiquetas bananeras”, pero eso sí, todas ellas tienen elementos comunes que las identifica, del resto del concierto de las naciones. 

Estas mismas características hacen que por distintos motivos, nunca sean tomados como países serios y sean constantemente causa de burlas por parte de los habitantes de otros países.


Políticamente inestable: Reina la ingobernabilidad en medio de un caos institucional que no permite que el Estado funcione normalmente. 


Nadie respeta el marco constitucional de la Nación, siendo los mismos gobernantes o algunos de sus dirigentes quienes cometen desafueros que atentan contra el orden democrático y legal. 

También se debe a las reglas de juego poco clara que los tres poderes pongan en práctica. 

Empobrecido y atrasado: Con ridículas medidas económicas y grandes sumas pedidas al exterior, hace que cualquier país retroceda y su población de menores recursos sea la que deba sufrir más. 

Un fantasma que siempre ronda a este tipo de países es la alta inflación, que es un impuesto disfrazado al poder adquisitivo. 

Economía del monocultivo: Por lo general todo el movimiento comercial depende de uno o dos cultivos harto intensivos, los que tienen poco o nada de valor agregado. 

Por lo que simplemente toda la exportación se reduce a vender la materia prima para que el país comprador la elabore. Están siempre a merced del clima; que llueve mucho, que llueve poco, que no haya tornados, y mucho menos un destructor granizo. 

Tiranías verdaderas o dictaduras encubiertas: Pueden estar gobernados por un dictador unipersonal o bien por una junta militar. 

Un civil forzado a ser títere de militares o de empresas multinacionales. 

También está la opción de un gobierno civil que luego de probar el poder, cambie la Constitución para primero ser reelegido y luego perpetuarse en el sillón presidencial. 

La corrupción: Es una práctica tan habitual que no existe ninguna actividad en donde esta no se note. 

Se encuentra enquistada dentro mismo de la sociedad, desde hace varias generaciones y cortarla de raíz se torna imposible, ya que la mayoría de los corruptos trabaja en dependencias del mismo Estado. Darle un par de billetes a un agente policial, para que no lo multe, es más común que llevar a los chicos al parque. 

Es que sus gobernantes no pueden ni les interesa generar fuentes de empleos privadas por lo que no le queda más que llenar las oficinas con empleados que no hacen nada y saben mucho menos. 

Estos son los electores cautivos del partido gobernante. Que pretende perpetuarse en base al temor de sus afiliados, a ser despedidos, ya que no existen otros empleos con que sustituir. 

Leyes de adorno: Normalmente tienen una muy buena Constitución, acompañada por una excelente batería de leyes. Sin embargo, muchas de estas se superponen, de tal manera que se crean conos de sombra, donde evadirlas resulta muy fácil. 

Todo resulta letra muerta y solo queda bonito en el papel. Diariamente se viola y pisotea la Carta Magna y denunciar esto es nada más que una simple pérdida de tiempo. 

Economía de juguete: Su principal actividad es un monocultivo dependiente. 

Dependiente de su abundancia y del clima. Tienen muy pocas fábricas y casi siempre con un equipamiento totalmente obsoleto. 

Muchos vendedores informales apostados en las principales calles de toda gran ciudad. 

Además poseen dos áreas bien rentables. Un turismo receptivo medianamente aceptable y un tráfico de drogas en plena expansión. 

Los derechos humanos: Solo son apenas unos conceptos desconocidos y que nunca se utilizan. La tortura policial y la continua represión ante los reclamos sociales, son el pan nuestro de cada santo día. 


Hay muchos presos políticos pero siempre es negado por las autoridades. 

Por supuesto que en un Estado de derecho eso no existiría. 

El Habeas Corpus es apenas un recurso jurídico reiteradamente negado por los jueces locales. 

Si la prensa es obligada a callarse por medio de la censura, es una mala señal. 

Aparte de los países americanos de habla hispana, son tenidas en cuenta, con las mismas características, a algunos estados de África, Asia central y todos aquellos países del Este europeo, que se desintegraron de la Unión Soviética en 1991. 


He aquí la explicación más completa que pude darles sobre el significado de tal expresión y si se siente identificado por algunos de los puntos indicados, en este comentario, usted no es entonces una persona libre.  

1 comentario:

  1. interesante el artículo. Hiciste un recorrido sobre cómo se originó el término y luego los síntomas de una república Bananera.

    ResponderEliminar