martes, 3 de diciembre de 2013

QUE DIFÍCIL ES SER ESCRITOR (Parte II)

En la primera parte se sugería que antes de enviar el manuscrito a alguna editorial, se remitiera un pequeño resumen de toda la obra y en caso que el tema fuera de su agrado, se enviaría el manuscrito por e-mail, que sirve como un buen documento de remisión. 

Luego habrá un tiempo prudencial donde no solo se lo lee, si no que se evalúa cuan bueno y rentable es el material. Desconfía de aquella gente que te proponga hacer una antología con muchos escritores principiantes. 

Por lo general te cobrarán una buena suma y estarás junto con un plantel de dudosa calidad, ya que eso no cuenta, al menos para este fin. Cada uno de los “socios” recibirá una cantidad determinada de libros y con ellos, en las manos, procederán únicamente a “enchufarlos como supositorios” a sus parientes, amigos, compañeros de trabajo y/o eventuales personas conocidas. 

Pero su carrera de escritor, de esta manera no despegará. Si recupera el importe de lo invertido será un milagro. Vaya a un templo y rece 40 Ave Marías. 

Es muy importante encontrar una buena editorial ya que esta, dependiendo de las bondades de su material, podrá hacer que su vida de escritor sea rentable, pero también será el verdadero nexo entre usted y los lectores. Ahora bien, piense detenidamente la materia que va a elegir, ya que los amantes de la lectura siempre tienen temáticas de preferencia. 

No todos gustan de la poesía, ni la ciencia ficción, ni las novelitas rosas o que hablen del Kama Sutra. Elija el mercado que más le parezca y láncese con confianza, pero siempre sin grandes expectativas. Muchas obras tienen la misma suerte que la ruleta rusa. 

Lo peor que existe es desanimarse con el primer intento. J. K. Rowling fue rechazada varias veces y su libro Harry Potter, no prendió de inmediato. 

Sin embargo hay una raza muy especial de personas que escriben pero que no se los puede llamar de escritores. Un claro ejemplo de lo que digo es el caso de Pablo Coelho, uno de los más leídos del mundo, con más de 150 millones de libros vendidos, en más de 150 países y traducidos a 80 lenguas. 

El tema de la exaltación de la superación personal es recurrente en él, y llamativamente muy parecido a lo que decía Losamb Rampa, seudónimo literario de Cyril Henry Hoskin, un inglés que hizo exactamente lo mismo que el escritor brasilero y que se hizo muy famoso en la década del 70, del siglo pasado. 

Ahora bien, una vez que la editorial ha terminado por aceptarlo, empezaran no solo las negociaciones económicas, sino las artísticas, por lo que tendrá que pelear por la foto o colores de la tapa o el tipo de letra. Algunas amputaciones por tal o cual motivo pueden causar muchas rabietas y contratiempos normales. 

Uno piensa como artista y el otro como empresario. Hay muchos escritores que pasan por alto la remuneración económica y prefieren obtener gran notoriedad por un fuerte deseo narcisista de ser el centro de atracción. 

Nunca entre en ebullición por publicar, grandes escritores como el caso de Víctor Hugo, quien publicó su primera obra a la edad de 60 años. Otros como la genial Emily Dickinson, el intrincando Franz Kafka, el punzante Oscar Wilde murieron sin ver publicadas sus obras, y conocieron la ruina económica y moral luego de luchar duro toda su vida para adquirir reconocimiento en el medio literario.

Edgar Alan Poe, vivía dentro de la más estricta pobreza y sin embargo fue el genio creador del cuento moderno tal como lo conocemos actualmente y estamos hablamos de 1850. 

A veces, y no siempre, el tiempo les hace justicia, tal lo sucedido con Herman Melville, el exquisito escritor de “Moby Dick” quien fue muy mal visto por este libro, ya que atacaba muy subliminalmente la hipócrita sociedad puritana estadounidense.

Luego de su muerte esta obra se popularizó como libro infantil. Lo mismo sucedió con Jonathan Swift quien fue brutalmente perseguido por su libro “Los viajes de Gulliver”. 

El escritor, muchas veces por su carácter de intelectual e ícono de la sociedad, debe pagar con prisión solo por el hecho de manifestar sus ideas. Eso ha pasado y sigue pasando en todos los regímenes totalitarios. 

Pero mucho peor que la censura, según mi modesto entender, es la autocensura, el verdadero cáncer que soporta todo escritor. Porque es más infame no lo que escribe sino aquello que deja de escribir. 

Así como el escritor debe soportar sinsabores, también existe gran alegría y satisfacción personal que ni todo el dinero del mundo lo puede compensar. Uno de los gratos momentos es el día que uno se recibe formalmente de escritor. 

Cuando tiene a su primer libro editado en sus manos y huele ese embriagante olor a tinta que tienen los ejemplares nuevos. Veía con satisfacción a un “hijo” con las brillantes y coloridas tapas, diseñadas por mí. 

Luego vendría la pomposa presentación en sociedad, que en mi caso, fue en la Biblioteca Municipal de Ciudad del Este y auspiciado por el Centro de Escritores del Alto Paraná. Allí fui mimado por un público muy cálido, entre los que se encontraban muchos de los amigos que me habían dado fuerza, para hacer realidad, un sueño muchas veces postergado. 

Varios breves discursos antecedieron al mío, y donde solo atiné a agradecer a los presentes por una emoción que supongo perdurará hasta mi último suspiro. 

Una última sugerencia para aquellos escritores que recién comienzan, y que con tantas ilusiones inician este difícil camino. Es que tengan su propio blog, donde vayan diseñando sus ideas y publicando sus pensamientos y también su obra o lo que crean conveniente, ya que esto les será un brillante ejercicio para ablandar sus dedos y dejar su imaginación en plena libertad.

Hay una frase de la escritora española Rosa Montero, que me ha quedado grabada y ella dice: “Ser escritor es más que un oficio, una profesión o una afición y trasciende la fama editorial. Ser escritor es una afirmación permanente de la propia existencia, de la existencia de nuestros mundos internos, de nuestras pulsiones más íntimas y secretas. 

Es el canal donde se expresa la voz interior que nunca se calla de decir y crear”. Por eso nunca dejen este delicioso y exquisito arte de la escritura, aunque sea muy, pero muy difícil sobrevivir.

4 comentarios:

  1. YA LO DIJISTE VOS Ricardo: "nunca dejen este delicioso y exquisito arte de la escritura,"... ENHORABUENA POR TUS RECOMENDACIONES...

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  2. Amigo, un escrito de gran utilidad, yo escribo mis cosas, muy sencillas, con un vocabulario de ama de casa, pero lo que has dicho ayuda mucho, para ser escritor sólo existen las ganas, como dices del blog, tengo un blog y ahí entretengo mi mente, con la sencillez de la vida, y es maravilloso dejar volar los pensamientos. Gracias.

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  3. Ricardo, en primer lugar quiero saludarlo. Hace días que no entraba en Facebook, por lo que no pude enterarme del último mensaje suyo. Éste, que explica con sus propias palabras lo que para usted representa ser escritor y cómo se debe recorrer inicialmente el camino hacia la publicación es, en mi opinión, un buen ejemplo del ejercicio que opinar representa.
    Cada quien tiene una percepción particular de su labor, y no solo debido a su experiencia, que puede ser poca. En ésta percepción suya del arte de escribir usted apunta con acierto que hay una dificultad que tiene su importancia y es ésta en la cual el escritor debe tener cuidado no en lo que escribe sino en lo que deja de escribir. Sin embargo, se presenta aquí la oportunidad para hacer mi aporte a este punto y es: se debe decidir acerca de qué se escribe antes de escribir. Ésta selección es la que posibilita la evolución y el progreso que, de otro modo, creo, no se podría dar. Por tal motivo afirmo: se puede escribir, sí; pero no todo lo que se nos ocurra.
    Veamos ahora el tema como posibilidad. Se afirma, y yo soy de los que lo hago, que cada quien debe escribir según lo que le dicte su "intuición". Así, puede suceder que el mercado diga una cosa, y el escritor dicte otra. La pasión con la que se escribe, la razón que se le imprime al escrito son propias del escritor y no del mercado. Aunque es harto sabido que hay escritores que lo hacen según lo dicten las leyes del mercado. El buscar satisfacer uno u otro frente disminuye, en mi opinión, la fuerza que un escritor le imprime a su obra. Hay algo interior propio de cada escritor; ese algo lo hace singular.
    Otro asunto. La presentación de la obra, que es la presentación del escritor en público. Pienso que debe de ser emocionante. Usted ya compartió con nosotros su experiencia. Llegar hasta aquí debe de ser difícil, pues la vida del escritor como tal ha sido siempre o casi siempre difícil. Cuántos han tenido que hacer otras cosas antes de conseguir publicar una sola obra suya. La pelea es grande, y no siempre es bien o suficientemente bien retribuida. Por tal motivo, opino que debe blindarse ante los cambios que en él y en su entorno se pueden presentar si no consigue su objetivo de publicar. Se escribe, y se es escritor así no se haya publicado una letra. En mi caso como en el de muchos escritores más, supongo que hay un archivo suficientemente vasto como para llenar al menos una pequeña biblioteca. Y sin publicar, nos sentimos escritores. En éste sentido creo que se debe ganar conciencia profunda acerca de lo que nuestra labor representa a nivel individual. Si bien se debe entender que, el hecho de compartir con los potenciales lectores, debe ser el siguiente paso a la gestación; o sea, ver la criatura creciendo y disfrutar de su crecimiento. No más.
    Por último me despido y le digo que me siento contento de haber iniciado esta comunicación para la cual nos hemos servido de las últimas tecnologías. Por lo menos en este sentido son provechosas. Un saludo.

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  4. Concuerdo con que a Paulo Coelho no se le debe llamar escritor, pero citar a Rawling como ejemplo de constancia, desentona tomando en cuenta la estatura de la obra que escribio. "Ulises" de Joyce, habría sido más adecuada, no solo por la Odisea de su escritura y edicion sino por su importancia capital en la historia de la novela.

    Luego cometió usted errores que para mí, para un amante de la literatura, son imperdonables. Dice usted que Víctor Hugo publicó su primera obra a los sesenta años, cosa totalmente falsa, puesto que a los sesenta publico "Los Miserables" y ya era un connotado escritor por obras como "Nuestra Señora de París" y "Hernani"; despues dice que ni Kafka ni Wilde vieron sus obras publicadas, otro error: Kafka publico dos libros de cuentos en vida, publico ciertos relatos en revistas, y la "Metamorfosis" tambien la vio publicada en vida y Wilde, por su parte, quien considero junto a Hugo y Yukio Mishima, las unicas celebridades connotadas que ha dado la literatura (que en su tiempo y sociedad, eran tan conocidos como en la nuestra lo son cantantes y actores), era famoso y aclamado, por supuesto que publico en vida.

    Disculpe que apunte a sus errores, pero me parecio prudente indicarlo

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