martes, 14 de agosto de 2012

LA VIEJA CAJA BOBA

Cuando en 1926, el ingeniero escocés John Logie Baird inventó un sistema de televisión, aprovechando los pocos elementos tecnológicos, con que se disponía, en esa época; jamás se le pasó por su cabeza, cuán lejos llegaría su invento y la enorme influencia que ejercería sobre toda la humanidad.

Lentamente, comenzó a desplazar a la radio, que hasta ese entonces, había monopolizado la información, la educación y el entretenimiento, premisas básicas con que debe cumplir todo medio masivo de comunicación. 


Por largos años, la radio quedó relegada a un segundo e injusto plano. Hasta que, con la invención de los transistores, la radio, que parecía más, un ropero con parlantes y que dependía inevitablemente de la energía eléctrica, logra la libertad de movimiento y su miniaturización.

Con esta maravilla de la ciencia, en su poder, las radio difusoras, ven la oportunidad y también cambian su lenguaje y volviéndose, por lo tanto, en un medio mucho más ágil y dinámico. Lo que parecía una batalla irremediablemente perdida contra la televisión; con estos dos elementos incorporados resurge como el Ave Fénix de entre sus cenizas. Mientras tanto, la televisión, reina de la casa, y ocupando un lugar preferencial en la sala, aprovecha su momento de gloria, hasta que también queda detenida en el tiempo.

A la televisión se la acusa de ser culpable de haber separado a la familia, de impedir el diálogo entre sus miembros, de continuas peleas por el dominio del control remoto. La eterna disputa entre la “novelita” de las mujeres de la casa y el fútbol, pasión indiscutida de los varones. Se lo acusa de idiotizar a la gente con programas que no aportan nada e inclusive humillan a quienes participan en él.

Pero vayamos por partes, como dijo Jack, el destripador. En nuestro país comenzó el milagro de la televisión, un 29 de septiembre de 1965, con el Canal 9 TV Cerro Corá, de Asunción. Ese fue el inicio de sus transmisiones oficiales, luego de sucesivas etapas de experimentación. En 1978 llegaría el color, posteriormente las transmisiones vía satélite por Aregua y actualmente, está al caer, la televisión digital.

En todos estos años, nuestra pantalla chica, con luces y sombras, intentó hacer lo mejor que pudo. Con elementos técnicos de segunda categoría, trabajado con un material humano talentoso y creativo. Algunos de ellos, íconos de nuestra TV, que aún a pesar de tantos años, no han podido ser reemplazados y ni siquiera igualados.

Los buenos programas nacionales han desaparecido y suplantados por esquemas extranjeros sin ningún contenido útil y lo peor de todo es que muchos de ellos se alejan y mucho de nuestra identidad cultural. Nadie habla de un nacionalismo xenófobo, pero sí de formatos del cual podamos aprender algo.

En su loca carrera por adorar al dios RATING, todos los canales se han unido para emitir basura casi pornográfica, aburridos programas que hacen bostezar, programas infantiles donde solo se emiten dibujos animados japoneses, de gran onda hoy día, pero sumamente violentos y sanguinarios. Además y por si fuera poco, los niños, son tratados como si fueran “mongos”.

Las agencias de publicidad se han aliado silenciosamente a los canales y no existe una sola publicidad donde no se exhiba toda la carne en el asador. 

Cuanto más pulposa, la modelo, muchísimo mejor. Parece que si no se muestra una nalga, un pecho o un pubis, no se vende. Nuestra televisión está sobrepasando todos los límites del buen gusto. Una cosa es la censura, de la cual estoy totalmente en contra, pero tampoco pasarse de revoluciones.

Nadie controla los horarios de protección al menor, ni el contenido de violencia o sexo que se emite en horarios, digámosle de alguna manera familiares. Las interminables pausas comerciales que hacen perder el hilo del argumento. Los cortes intempestivos, en los mejores momentos del programa, que arbitrariamente hacen todos los canales de televisión. Estas y otras cosas hacen que los televidentes escapen hacia otras vías de entretenimiento.

Quizás si se copiara lo bueno antes que lo malo, del exterior, entonces, habría una posibilidad de levantar la puntería de nuestra alicaída y moribunda televisión. La ley audiovisual española, que el 1° de mayo de 2010 entró en vigor y que elimina y regula alguna de las cosas antes citadas. Por ejemplo: las escenas de violencia gratuita o pornográfica, incluidas en series, películas o programas de televisión en canal abierto estarán prohibidas.

Los programas que puedan tener contenidos que puedan resultar perjudiciales para los niños, sólo podrán emitirse entre las 22:00 y las 6:00 horas y las que contengan esoterismo y pseudo-ciencias, sólo podrán emitirse entre las 22:00 y las 7:00 de la mañana. Algo novedoso e interesante es que, aquellas emisiones que posean contenidos no aptos para los menores, deberán ir precedidos por un avisador acústico y visual, para que los padres tomen sus propias providencias.

Los avisos de bebidas con menos de veinte grados, como el vino o la cerveza, se harán fuera del horario de protección al menor a menos que se transmita un partido de fútbol que contenga anuncios de bebidas alcohólicas de esa graduación. Algo magnífico es el tiempo máximo de publicidad, que será de un máximo de 20 minutos por hora.

Desde ya que esto no asegura que la televisión paraguaya mejore, pero por lo menos, las criaturas, que en este caso son las más indefensas, quedarán protegidas. Que no nos agoten la paciencia con tanta propaganda y finalmente quedar resguardados de esa publicidad mal sana conformada por las desagradables “llamadas calientes”.

Desde ya estamos totalmente de acuerdo que toda la basura vende y mucho mejor si es para no pensar, pero no es hora de salir un poco de la rutina y empezar a transitar nuevos caminos.
Quien ha dicho que la cultura no vende, es un estúpido. Eso mismo creyó la persona que no quiso ser el representante de los Beatles, en los inicios, y si es que sigo vivo, aún se debe estar maldiciendo hasta la quinta generación. Tenemos tecnología, tenemos material humano y podemos tener decisión, ¿Qué nos falta para que la vieja caja boba deje de serlo? 

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