sábado, 11 de junio de 2011

¿REGISTRO DE CONDUCIR O PAPEL HIGIÉNICO?

No existe nada más fácil que obtener, en Paraguay, el registro de conducir. Uno se dirige a una ventanilla, paga un arancel, se toma una fotografía y al cabo de un breve lapso de tiempo, ya tiene el carnet, en la billetera, junto con los otros documentos. Este comprobante que no avala ninguna idoneidad para quien lo porta, es quizás el mayor responsable, que cientos de chóferes ineptos salgan a las calles y rutas de nuestro país a provocar graves accidentes debido a su impericia e imprudencia.

El registro de conducir debería ser un documento importante, expedido por una entidad seria y confiable (llámese municipalidad), al que se accede luego de realizar una prueba de conducción.

A su vez, dicho organismo responsable, le otorga al solicitante un carnet, como comprobante de su idoneidad para manejar un vehículo automotor.

Pero desgraciadamente esto no ocurre así, ya que en realidad no existe una ley de tránsito. A raíz de la gran cantidad de muertes ocurridas en las rutas nacionales, 77 en el primer mes del año 2008, sin contar las ocurridas en áreas urbanas, varias organizaciones privadas han presionado a las autoridades del MOPC y del Ministerio del Interior para que eleven al parlamento algún anteproyecto integral. 

Precisamente el Ing. Emilio Recalde, de la organización Seguridad en las Rutas, fue recientemente invitado por altos funcionarios del Ministerio del Interior para debatir sobre la tremenda ola de accidentados y que dada su experiencia en el tema, que aportara sus conocimientos al nuevo anteproyecto de Ley de Tránsito que contemplará todos los aspectos que involucran al conductor de un vehículo automotor.

 Primero educar, luego reprimir 

El primer punto que incluye este anteproyecto, es la educación en las escuelas y colegios de todo el país, a cargo de los directores de tránsito de cada municipio. También el Ministerio de Educación prestaría su gente, ya entrenada, para realizar charlas teóricas y prácticas en todos los ámbitos educativos.

En todos los casos, es fundamental la distribución de material ilustrativo, entre los jóvenes, ya que estos serán los conductores, responsables de sus actos, en poco tiempo más. La estrella de todos estos cursos de información, sería un manual instructivo en donde constaría todas las señales de tránsito, además de las recomendaciones importantes hecha por consagrados pilotos de carrera como Marco Galanti. 

Uno de los aspectos que más pueden ayudarlos a aprender y a la vez divertir a los alumnos, es la fase práctica donde los instructores muestran todos los errores que un conductor puede cometer mientras conduce un vehículo. 

En este juego interactivo el principal protagonista son unos triciclos con dos asientos que simula recorrer calles y avenidas. Las alumnas interpretan a ancianas que cruzan de improviso y los conductores deben afrontar la toma de decisiones en fracciones de segundo. 

Los varones simulan ser borrachos o jugadores de pelota que entorpecen la circulación vehicular. Las calles, son trazadas con cintas de colores para delimitarlas, y son invadidas alternativamente por los alumnos e instructores. A los colegios y escuelas se le sumarían las distintas iglesias, asociaciones de empleados, sindicatos y toda entidad que aglutine mucha gente. 

Con razón no somos confiables 

Actualmente los registros son entregados por las distintas direcciones de tránsito de las municipalidades de Paraguay. Obtenerlas es solamente un simple trámite burocrático, previo pago de un arancel que varía de distrito a distrito. Nadie sabe el porqué de esta cosa tan ridícula, ya que por gastar menos, cualquiera puede sacar el registro eligiendo la municipalidad que más le guste. 

El ingreso por este rubro es sumamente importante para un distrito y es por eso que las grandes ciudades luchan a brazo partido por cada “cliente” y prácticamente hacen una especie de liquidación por fin de temporada. Un ejemplo de esto es que Hernandarias cobra 25 % más que Ciudad del Este y Presidente Franco, un 10% menos que esta última. 

El registro de conducir, junto con la cédula de identidad y la libreta de baja son los documentos indispensables para circular por cualquier lugar del país, no tiene seriedad y despierta una gran desconfianza en los países vecinos, cuando se traspasa la frontera.

Y tienen razón para pensar de esa manera, ya que demuestra la misma seriedad que si se lo encontrara en una caja de cereales.


¿Quién avala al registro de conducir?


Una vez que la ciudadanía, se encuentre instruida, recién se puede comenzar a punir a los conductores indisciplinados. Según el anteproyecto, el examen verificador tendría entonces 4 fases, todas eliminatorias.

  1. Examen teórico: Preguntas generales sobre significado de las señales de tránsito y distintas eventualidades que se pueden presentar al conducir.
  2. Examen psicológico: Prueba de reflejos y búsqueda de indicios sobre adicción al alcoholismo.
  3. Examen con simulador: Plan piloto a instalarse en Asunción para luego llevarlo a todo el país.
  4. Examen con vehículo: Con un instructor al lado, se realizarán test simples de conducción y estacionamiento en ambas manos.        
En caso de ser rechazado, tendría un mes de espera hasta la próxima prueba, habiendo perdido el arancel pagado por el permiso de examen. En caso de aprobar se le entregará el registro junto con aquel mismo manual utilizado en la enseñanza en los colegios.

La municipalidad y la firma del instructor que apruebe al postulante serán co-responsables en caso de accidente de gravedad, cosa esta colocada de ex profeso teniendo en cuenta la consabida manía nacional del amiguismo o la simple corrupción. Para los chóferes profesionales, especialmente a los que se dediquen a conducir ómnibus de larga distancia, el examen será mucho más riguroso y exigente. 

La idea principal es reducir al máximo los accidentes de tránsito, especialmente con aquellos que tengan que ver con la ingestión de alcohol y a las fallas humanas por desconocimiento de las más mínimas nociones de las leyes de circulación vehicular. 

Pero esto se conseguirá gracias a dos cosas fundamentales: la enseñanza de las reglas a los jóvenes para que las nuevas generaciones de paraguayos no cometan los mismos errores y la idoneidad conductiva de quien posee este importante documento.

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