miércoles, 17 de septiembre de 2014

PROSTITUYENDO AL CASTELLANO

Desde hace un par de años que llevo cierta disidencia con los horripilantes blanqueos que hace la Real Academia de la Lengua Española. 

Sin embargo, con el correr del tiempo, he podido encontrar a muchos colegas que compartían tal sentimiento de insatisfacción y desagrado. 

Tantos ellos como yo nos encontrábamos algo perdidos y sin saber que hacer con la maldita tiranía que nos imponía la RAE. 
Por empezar, ya el comienzo era pésimo, porque todos nos preguntábamos del motivo del nombre, ya que no existe la lengua española como tal, si no la lengua castellana. El español no es un idioma, apenas es un gentilicio y un modismo del país. Un ejemplo claro sería castellano español, castellano paraguayo o castellano mexicano. 

Ya el prestigioso y conocido escritor colombiano Fernando Vallejo, asegura que: "El castellano español está en bancarrota y es el de América, el de los 19 países que insultamos o rezamos. 

No el de España que desde hace mucho dejó de ser la metrópoli y hoy es una provincia anómala del idioma, cosa que no saben en España, empezando por la Real Academia". 

Y en este sentido, añade que es estos años la RAE ha publicado veintidós ediciones de un diccionario "acientífico, monárquico, tiránico y clerical, y nada tiene que ver con el castellano que se habla aquí, en esta tierras, del que no sabe un carajo, y en el que llama “americanismo” a las palabras y giros propios del castellano americano". Más clarito imposible. 

Por otro lado el Dr. Luis Fernando Lara Ramos, lingüista, investigador y académico mexicano dice: “Cuando permitamos que se nos imponga una sola concepción de la lengua como único código correcto, nuestros pensamientos comenzarán a verse sojuzgados; se acabará la creatividad, la lengua morirá; viviremos en el estado del 1984, de Orwell”. 

“Históricamente, los diccionarios se copian unos a otros; incluso para designar ese hecho se utiliza la palabra “refundición” (son poquísimos los que no lo hacen); los de la Academia no son excepción”. 

Por eso cuando tiránicamente la RAE “decreta” que ya la palabra CONCIENTIZAR ya no existe más y que ha sido reemplazada por la cacofónica CONCIENCIAR, cuando la primera se ha usado siempre en Sudamérica. 

Carlos Fuentes, exquisito escritor mexicano nos dice: “Se pensaría que mis críticas y reclamos a la Real Academia Española se habrían comedido y suavizado con los años pero, ha sucedido lo contrario, más recias y audaces se hacen mis recriminaciones a la docta casa, hasta el punto de tener el objetivo de zamarrear a los pobres académicos de Madrid para convencerlos de sus errores y que sientan la urgencia de corregirlos”. 

“Me doy cuenta de lo inútil de dicha empresa, de lo incorregibles que somos (los académicos de la RAE y yo mismo), y de la casi imposibilidad que los leopardos cambiemos nuestras manchas”. 

Es este escritor, sin quererlo, el mentor de una entidad paralela que se está formando, llamada FUERA RAE y que agrupa a todos los escritores hispanoamericanos disidentes, entre los que honrosamente me encuentro, y que no están de acuerdo con las arbitrarias incorporaciones al diccionario de la entidad. 

Son muy conocidas las continuas peleas entre la RAE y el brillante escritor y ensayista mexicano, fallecido en 2012 y a quien jamás la entidad “rectora” se atrevió a acusarlo directamente, ya que responsabilizaba a su corrector. “¿Por qué he de seguir lo que dice la RAE, ese antro de prepotencia y perdición? 

Pues, no. Yo me atengo a lo que hace Carlos Fuentes, autoridad tan importante y digna de seguir como la que más. Y si la RAE padece de tanta inseguridad que carece de la valentía para citar y reconocer a autores de prestigio que violan sus reglas “sagradas”, eso, para mí, le quita cualquier autoridad que podría tener”. 

Ahora bien, nosotros los disidentes, no nos oponemos a la incorporación de nuevas palabras ya que coincidimos que los idiomas son dinámicos, pero dentro de una total coherencia y sin dejarse presionar por una legión de gente ignorante que habla y escribe mal o locas feministas que no les importa romper la gramática para logras sus estúpidos fines. 

Antes estaba todo simplificado cuando decíamos el Hombre, que es un genérico, pero las feministas tanto rompieron la paciencia que ahora debemos decir el Hombre y la Mujer, el anciano y la anciana, el niño y la niña, todo por la estúpida teoría de la inclusión. 

No importa que “presidenta” o “intendenta” suene mal al oído ya que ellas no admiten la presidente o la intendente. Olvidándose que los cargos públicos no tienen ni pene ni clítoris. 

Sin embargo el descrédito más grande para la RAE, en sus 300 años de vida, ha sido la incorporación indiscriminada de vulgarismos como 'almóndiga', 'asín', 'setiembre'

El origen de los errores es variado: la familia, la televisión, la prensa ("los periodistas son quienes adoptan primero las palabras vulgares e insisten con ellas, machacando hasta que se meta en tu cabeza). 

Un caso típico es el de “motochorros” que en Paraguay es un verdadero virus. Recién ahora veo que algunos se despegaron de aquella expresión argentina y tras corregirlo, ahora lo dicen bien: “moto asaltantes”. 

Sin embargo la palabra “motoqueiro” será difícil de desterrar. Las redes sociales han agudizado aún más el problema, ya que allí el espanto de disfraza de “horrores” y lo peor de todo es que si uno los corrige te mandan a la re mil p…… 

¿Por qué la RAE legitima los errores más vulgares en lugar de perseguirlos?, es esa la pregunta que los escritores se hacen constantemente. Palabras como “güisqui”, “retroalimentar”, “almóndiga”, “vagamundo”, “murciégalo”, “toballa”, “descambiar”, “inculturación”, “dotor”, “trasplate”, “crocodilo”, entre las más escandalosas. 

Ya la letra del tango “Cambalache” hablaba que es lo mismo un gran profesor que un terrible badulaque. 

Por mi parte, junto con algunos de mis colegas de oficio seguiremos combatiendo a la ignorancia y si esto no los ha terminado de convencer, entonces siga hablando o escribiendo mal, total no seré yo quien pase vergüenza.

3 comentarios:

  1. Puuuuffff... Me duelen los ÔjÔs cuando leo barbarismos, y al parecer antes de enmendarse éstos, tienden a aumentar con la pasiva permisividad de la misma RAE... Y cuando veo que pueden escribir "almóndiga", "muerciégalo", "toballa", o "güisqui" es el acabóse... No tiene vuelta la igualación hacia abajo... :'(

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  2. El autor falla en entender que la lengua se transforma constantemente y no existe una norma fija pues las palabras que él mismo usa ahora fueron una vez corrupciones, vulgarizaciones y aberraciones de otras palabras que en su tiempo eran consideradas "correctas".

    Teniendo en cuenta la etimología, murciélago es la corrupción de murciégalo y no al revés. Pues viene del latín muris caeculus y por metátesis se convirtió en el actual murciélago.

    Existe infinidad de palabras que sufrieron la misma evolución y que no por eso son consideradas vulgares sino que forman parte del vocabulario estándar como:

    parabŏla > parabula > parabla > palabra.
    animalia > alimaña
    integrare > entregar
    vidŭus/a > viudo/a
    crusta > crosta > costra
    pericŭlum > pericolo > periglo > peligro
    crocodīlus > crocodilo > cocodrilo

    Otra evolución de la lengua, llamada lambdaización es el cambio de la L por R o viceversa. Muchas palabras ahora "correctas" sufrieron ese cambio:
    ancla, "anchor", Latin ancora
    árbol, Latin arbor
    azul, Latin azura
    bolsa, Latin bursa
    cárcel, Latin carcer
    coronel, Italiano colonnello
    escolta, Italiano scorta
    franela, Francés flanelle
    frasco, Germánico flasko
    lirio, Latin lilium
    mármol, Latin marmor
    papel, Latin papyrus
    plática, Latin practica
    recluta, "recruit", Francés recrute
    roble, Latin robur, "strong"
    surco, Latin sulcus
    taladro, Celto-Latin tarātrum
    temple, Latin temporis
    tiniebla, Latin tenebrae
    Les parece alguna un vulgarismo

    También cabe destacar que él autor también usa y considera correctas muchas variaciones ortográficas que ya sufrieron simplificaciones por adaptar la grafía a una pronunciación más relajada, como abogado en vez de adbogado, cetro < ceptro, bautismo < baptismo, pronto < prompto, santo < sancto, deuda < debda.

    ¿Por qué no aceptar (o acetar) entonces "otubre" o "dotor"? Quién sabe dentro de unos años será la norma y como lo usamos ahora sonará anticuado

    El hecho de que ciertas poblaciones no hayan adoptado ese cambio (tal vez para ellas era una aberración cambiar la pronunciación en aquel entonces) no significa que estas variantes de la palabra sean menos correctas, son tan sólo una variación dialectal que quedó fuera del área fonogeográfica de prestigio y que ahora la RAE intenta reconocer y valorizar.

    Otra cosa, no entiendo a los que se aterran con la grafía güisqui, que es como se pronuncia y está perfectamente adaptada a las reglas del castellano. Acaso prefieren una grafía donde se use la W que no es una letra latina, con una H después y una Y al final? Qué otra palabra castellana tiene esa combinación de letras?
    Me pregunto si nos se espantan con como escribimos actualmente lo que alguna vez se escribió así: fútbol por football, champán por champagne, boicot por boycott, yogur por yoghurt, táper por tupper, estándar por standard y un largo etcétera.

    En fin, repito, la lengua no debe reglamentarse ni es posible frenar la evolución natural del habla, o si no seguiríamos hablando latin.

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  3. jajajajaaj si lo hace la real academia Española, para que no lo hagan otros jajaja

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