jueves, 16 de abril de 2015

LA DOBLE MORAL

Quizás sea por nuestro origen bastante incierto, refiriéndome a que descendemos de una especie de mono, que se diferenciaba de los otros macacos por tener tres únicas diferencias. Podía andar erguido y tenían un pulgar oponible. 

Sin embargo conservaba mucho de animal, a pesar que algunos científicos afirman que este animalejo era capaz de razonar. 

Pero también era sumamente complejo y contradictorio, quizás como algunos políticos actuales. Ese estigma, que por cierto, era algo ya bastante malo, quedó grabado a fuego en su genoma. 

Y este pequeño detalle, nos dice que el ser humano, aunque se haya tecnificado, sigue arrastrando ciertas lacras como un pesado lastre, a través de las tinieblas del tiempo. 

Del mismo modo que aquellos grandes monos, continuamos pendulando no solo de ramas en rama, sino también entre dos opciones totalmente opuestas. 

Y que como ellos, las quieren tener juntas, en la misma mano, cosa que es realmente imposible. 

Hasta acá parece todo muy confuso, pero creo que con un par de ejemplos bien concretos, me daré a entender. 

Hablamos de un hombre hipotéticamente promedio, común y silvestre, que adora manejarse con dos códigos de ética, al mismo tiempo. 

Como que su esposa debe ser totalmente casta y pura, pero que la mujer del vecino tenga un comportamiento un poco más flexible y se permita usar faldas más cortas y escotes más pronunciados. 

Le hablará a su hija sobre la moral, las buenas costumbres y la forma correcta que una adolescente debe comportarse. Sin embargo, cuando vienen las compañeritas de su hija, a estudiar, este no podrá apartar su vista, ni por un segundo, de las abundosas redondeces de pechos y nalgas juveniles de aquellas. 

En una sociedad donde impera la inseguridad, siempre habrá individuos que quiere dos tipos de policías, uno que imponga el orden y haga respetar las leyes. 

Y al mismo tiempo a otro agente policial inescrupuloso que lo deje pasar un control de alcoholemia, aunque tenga que dejar, unos cuantos billetes en sus manos. 

Desea a dos tipos de políticos, uno que sea honesto, creíble y con vocación de servicio, pero a su vez no le desagradaría, que fuera corrupto, si es que le consigue un buen cargo estatal con un suculento sueldo mensual. 

A nuestro hombre le gusta cuando un extranjero viene a radicarse e invierte mucho capital, dando mano de obra a muchos de sus compatriotas, pero por otro lado, cualquier problema grave que ocurra, serán ellos los culpables. 

Los que únicos que sacan el dinero del país y no lo reinvierten, no importando que tengan muchos años de residencia y sus hijos sean ciudadanos nativos. 

Pero lo mismo hay que echar a toda esa gente de aquí, sea como sea. 

Al individuo le gusta teóricamente cumplir con todas las leyes, también quiere una mejora salarial, quiere un buen empleo, donde gane mucho. 

Sin embargo, no terminó la escuela primaria, no se capacitó, apenas lee y escribe, pero quiere un trabajo de categoría. 

Un adolescente no entiende el motivo por el que su padre, siendo un hombre muy trabajador, que se va a las seis de la mañana y regresa doce horas después, apenas puede pagar los gastos que genera su propia familia. 

Mientras que su vecino, que seis meses atrás era un don nadie y vivía en una precaria casucha de madera. 

Ahora construyó sobre el mismo terreno, una mansión de dos plantas y piscina. Cambió su destartalada moto por una poderosa 4 x 4 de marca japonesa. 

Tenemos a nuestro querido sacerdote de confianza, quien nos enseña a ser padre, cuando nunca ha tenido hijos.

Nos da consejos sobre el amor cuando nunca tuvo una pareja. Nos habla de las maravillas del matrimonio cuando jamás estuvo casado. 

Nos cuenta sobre el grave pecado del sexo fuera del casamiento, sin embargo es mucho más pecaminoso protegerse. Pero también puede que sea el mismo cura que aparezca en la primera plana de los diarios, acusado de pedofilia y robo de los fondos de la parroquia. 

Es muy llamativa la forma de comportarse de algunas señoras, muy beatas todas ellas, quienes siempre hablan de la moral y las buenas costumbres, sin embargo son ellas las que comandan todo el movimiento dentro del templo. 

Asisten vestidas de gala y colocan a las mujeres con ropa más modestas en el fondo. Ahuyentan a los divorciados y a las parejas concubinas. No hablemos que sean homosexuales o travestidos, ya que eso sería el acabose. 

Pero también ocurre otro tanto con algunos pastores que hablan de la espiritualidad de su iglesia, de las normas de conducta y de la Gloria del Señor:

Sin embargo están tan comercializados, que prácticamente coaccionan a sus fieles para que depositen su famoso diezmo. 

Caso contrario, caerían mil rayos sobre sus nalgas y definitivamente irían directo al mismísimo infierno. 

También aquel marido que se muestra cariñoso y servicial mientras está en una reunión social, sin embargo cuando se encuentran en la intimidad del hogar, los golpes, puntapiés y puñetazos en la cara son la moneda corriente. 

Los médicos que han hecho el sagrado “Juramento de Hipócrates”, pero que inventan graves enfermedades solo subsanadas con una costosa operación. 

Funcionarios públicos, que ocupan cargos en instituciones para preservar el medio ambiente y que hablan ante todos los medios masivos de comunicación de todos sus logros.

 Pero cuando las cámaras y los reflectores se apagan, comienza la venta de rollos de madera y el tráfico de animales salvajes. 

Aquellos que en su casa tiene todo limpio y ordenado, pero cuando salen a la calle, la inundan con toda la basura que producen. 

Y no se extrañen que arroje una que otra latita de cerveza, por la ventanilla del vehículo. Los que no escatiman saliva para hablar de la formalización de la economía, sin embargo son los primeros en comprar piratería. 

Los que se pasan hablando de impulsar la economía nacional comprando todos los productos nativos, 

sin embargo siempre compra todo lo extranjero que es mucho mejor. De un modo u otro todos tenemos en momento de “doble moral”, lo preocupante es cuando eso se hace crónico.

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