martes, 2 de junio de 2015

SATANISMO: SUPERSTICIÓN, IGNORANCIA Y NEGOCIO

A raíz de haber alcanzado una popularidad repentina e inexplicable, un antiguo y estúpido juego llamado “Charlie Charlie”, fue lo que me decidió a tocar el tema del Satanismo. 

Es que muy pocos se animan a tocarlo debido, a que con solo nombrarlo, produce un rápido temor y cierto rechazo. 

Lo más probable que esos impulsos sean una mezcla de ignorancia, superstición y una mente bien cerrada. 

Si bien es normal sentirse a la defensiva y aprensivo ante todo lo desconocido, este tema es tan viejo como la humanidad misma. El concepto de bueno y malo existe desde el exacto momento en que el ser Humano comenzó a razonar. 

Todo lo bueno era claro, limpio y transparente mientras que lo malo; oscuro, sucio y retorcido. 

Estando la cosa así establecida, fueron los brujos y chamanes los primeros en sacarle partido a esta situación, viendo que la tribu se asustaba ante todos aquellos seres que no podían ver. 

Sin embargo eran responsables de todos los males que padecían, y a estos los llamaron demonios. Establecido bien esto, es cuando comienza a definirse el concepto universal de la religión. 

Que bien puede decirse que es el conjunto de creencias, normas de comportamiento y de ceremonias de oración o sacrificio que son propias de un determinado grupo humano y con las que el hombre reconoce una relación con la divinidad (uno o varios dioses). 

Las religiones monoteístas, especialmente la judía y la cristiana, aprendieron bien la lección de los primitivos e introdujeron en su dogma, al Infierno lugar donde sus almas serían enviadas por no obedecer “las leyes divinas”. 

Durante la Edad Media y la Edad Moderna, el asunto se puso más espeso con la “Caza de Brujas” que desató La Santa Inquisición Española, acusando a diestra y siniestra, de bruja o hechicero, a cuanta mujer o varón que desobedeciera en lo más mínimo, cualquier precepto religioso. 

Los mismos popes de la Iglesia fomentaban la delación entre parientes y amigos, y por ese mismo temor, hasta los mismos niños, sin mucho fundamento, indicaban quienes debían ir a parar al potro de tortura. 

No por nada, a esa época, se la llamó la Edad de las Tinieblas. Y tal era el poder maquiavélico que tenía la Iglesia en ese tiempo, sino que sobrevivió a dicho momento y dominó buena parte de la Edad Moderna. Juana de Arco fue acusada de brujería y de mantener un pacto satánico con el mismo Lucifer. 

La verdad es que el Obispo de Orleans fue quien la mandó a la hoguera, solo porque no quiso mantener sexo con él. 

Muchas grandes personalidades fueron acusadas de brujería, de realizar pactos satánicos, de hacer hechizos y conjuros, de satanizar a las vírgenes y criaturas, sacrificar animales o simplemente de herejía. 

Entre los más conocidos acusados de realizar satanismo fue el científico anatomista suizo Miguel Servet, descubridor de la doble circulación de la sangre, muerto en la hoguera. 

Giordano Bruno, astrónomo italiano, declarado hereje por proclamar que el sol es una estrella y no un planeta, murió en la hoguera. Sin embargo, Nicolás Copérnico y Galileo Galilei que estuvieron al borde de la muerte en varias oportunidades, supieron diplomáticamente superar tal situación. 

Por suerte América no tuvo la negativa influencia de la Inquisición, salvo EEUU, donde los cuáqueros que llegaron a esas tierras, la importaron a las primitivas 13 colonias de los pioneros. 

Siendo la ciudad de Salem (Massachusett) el centro de cientos de juicios contra la brujería y posterior ejecución. 

En realidad, los estudiosos actuales estiman que entre mediados del siglo XV y finales del siglo XVIII se produjeron entre 40.000 y 60.000 condenas a la pena capital, por el cargo de profesar el satanismo o difundir herejías. 

Muchos más murieron como consecuencia del trato infligido durante la detención o sufrieron linchamiento solamente por ser sospechosos de brujería, al margen de cualquier proceso formal, por lo que no fueron debidamente registrados. 

Desde siempre el Satanismo fue el arma secreta de las distintas iglesias cristianas, debido a que con solo invocarla, despertaba un instintivo temor en sus fieles. Especialmente aquellos que no obedecían todos los preceptos. 

El mismo Charles Darwin tuvo que enfrentarse al dilema que le imponían los sacerdotes de su iglesia; ciencia o religión, intimándolo a retractarse de su afirmación que el hombre descendía del mono. 

Jamás se encontró una sola bruja verdadera, aunque muchas practicaban la alquimia o sea el abuelito de la química.

Las leyendas urbanas sobre el Satanismo han ido creciendo en estos últimos años; primero por el aumento de la ignorancia en la población, siempre apoyada por la tradicional superstición que en mayor o menor grado domina a todas las sociedades. 

Esos dos elementos, ponen vendas en los ojos e impiden un claro razonamiento. Y son estos mismos idiotas útiles los que contribuyen a magnificar al Satanismo. 

El mal si existe, pero no fuera del ser humano, sino muy dentro de él. Y la Iglesia se encargó de explotar esta particularidad intentando un Paraíso para los que se portan bien y un Infierno para aquellos que cometen supuestos pecados. 

Interesante medio de presión para “evangelizar” por medio del miedo y el temor y no por el amor y el propio convencimiento como lo hacía Jesús de Nazareth. 

Así como la ignorancia y la superstición es el caldo de cultivo del Satanismo, también resulta un excelente negocio. El “marketing” diabólico ha pasado a ser oro en polvo. 

Remeras, quepis, chaquetas de cuero, calcomanías, muñequitos de todo tipo y laya, de diablos, pentagramas invertidos, cruz tau, los famosos 666, inundan las santerías, negocio muy en boga actualmente. 

Los grupos de rock como Iron Maden, Black Sabbath y hasta los mismos Rolling Stone con su célebre tema “Sympathy for the devil” (“Simpatía por el diablo”) cuadruplicaron sus ventas, haciendo correr el rumor que escuchándolos en reversa, oirían la voz del Diablo. Cosa jamás comprobada objetivamente. 

Siempre el Satanismo fue invocado por la gente joven, pero no por devoción a Lucifer, sino una manera de enfrentar una rebeldía contra el orden establecido. Quieren ser diferentes al resto, pero siempre hay un adulto que los explota, aprovechando su ingenuidad. 

El mal se encuentra dentro de nosotros no necesitando un exorcista sino un buen psiquiatra. Cualquiera que diga otra cosa miente.

2 comentarios:

  1. La Inquisicion española no estaba para cazas de brujas, apenas hubo casos, no como otras partes de Europa, sobre todo protestantes, que exterminaron pueblos enteros, llevando incluso a niños a la hoguera y con torturas espeluznantes, eso no paso en España, la inquisicion estaba para perseguir la herejia, nada mas, cosa reprobable claro, no defiendo en absoluto ninguna inquisicion, pero todo el planeta entonces era asi, en todas partes, tiempos negros

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  2. Te voy a contar un caso, uno de los pocos, en Barcelona,se cogio a un grupo haciendo misas negras, in fraganti, se los condeno a azotes y el destierro, en cualquier otro sitio de Europa los habrian torturado y al fuego. Lo que pasa es que no han parado de echarnos porqueria siempre y lo peor, la hemos asumido

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