jueves, 20 de agosto de 2015

CUANDO LA IMBECILIDAD NO TIENE LÍMITES

Inspirado en la famosa frase de Albert Einstein: “Solo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera”, he decidido hacer este comentario. 

Y no me fue muy difícil encontrar el material deseado, solo tuve que mirar un poco a mi alrededor. 

Si se sabe definitivamente que el consumo habitual del cigarrillo no solo trae aparejado la posibilidad de contraer cáncer, sino también una manera lenta de suicidarse. 

Y digo esto con total fundamento, ya que luego de haber fumado durante 45 años, solo me ha servido para adquirir el tan poco conocido EPOC o sea Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, que me ha reducido a depender irremediablemente de un aerosol bronco-dilatador y de un aparato nebulizador. 

Sin embargo, cada día se venden más cigarrillos, a pesar que la gente conoce de memoria, todas las campañas de prevención hechas por todos los mismos medios masivos de comunicación. 

Esos mismos que a su vez promocionan su consumo. Algo similar ocurre con el alcohol. Con el agravante que aquí no solo es el humo lo que molesta, si no el cambio de comportamiento del individuo. 

Son pocas las personas que tienen control sobre aquello que se dice “beber socialmente”, siendo lo más probable que pase la línea en más de una oportunidad. Tendrá que ser soportado por la familia, los amigos, los compañeros de trabajo y por sus vecinos. 

Hasta que todos ellos se cansen y lo abandonen a su suerte. El borracho es un ser despreciable según los ojos de la misma sociedad, pero que tampoco le ha dado la contención necesaria. 

Tanto el fumador empedernido como el borracho consuetudinario son dependientes de dos tipos de drogas, que mata más por año que la cocaína, el crac o cualquier otro estupefaciente sumados. 

Lo peor de todo, es que el cigarrillo y el alcohol son legales, lo que demuestra una vez más que la imbecilidad no tiene límites. 

Tanto como negar rotundamente hechos concretos, aún teniendo evidencias en la mano. 

Otra prueba evidente de lo que afirmo es que, sabiendo la gran cantidad de accidentes de tránsito (que ya parecen suicidios) los padres les siguen regalando o al menos apoyando a sus hijos adolescentes a comprar una moto. 

Lo ridículo del caso es que los adultos no sopesan si los jóvenes son o no responsables para conducir ante un tráfico intenso y agresivo. 

Pareciera que viven aislados en una burbuja y no ven noticieros televisivos ni ojean los titulares de los principales diarios. Quizás sea necesario llevarlos a una sala de terapia intensiva para que observen, con sus propios ojos, lo que la poca cordura de los jóvenes se ocasionan a sí mismos. 

Daños muchas veces que son irreparables, aún con terapia, cuando no es que terminan en una fría plancha de la morgue judicial. 

Otra de estas locuras, o al menos a mi me lo parece, es que en los últimos tiempos, me he encontrado con mucha gente, y me refiero específicamente a un par de historiadores, científicos de varias disciplinas, dos sociólogos y tres antropólogos. 

Personas estas de un alto nivel intelectual y sólida preparación académica. Aún así negaban la existencia de los dinosaurios, cualquiera fuera la época en la que se alega que existieron. 

Según afirman estas personas, todos los esqueletos son de hecho, restos reales, pero de animales muy diferentes y que los genios paleontólogos reconstruyeron como quisieron, creando animales que ellos mismos armaron, al dejar en libertad a toda su imaginación. 

Semejante imbecilidad es difícil de contestar ya que los analfabetos funcionales y los adoquines no piensan y explicarles con lujo de detalles es simplemente perder el tiempo. 

Las mujeres tienen la particularidad de oler la mentira de un hombre, a veinte kilómetros de distancia, sin embargo basta que anuncien con bombos y platillos, y por todos los medios de comunicación que se descubrió una crema mágica que cura y embellece todo el cuerpo femenino. 

Desde el acné, pasando por la celulitis, la piel naranja, hasta las terribles y aterradoras estrías, que tanto acomplejan a la mayoría de las mujeres. Para que corran desesperadas a comprarla en el comercio más cercano.

Ellas saben positivamente, en el fondo de sus entrañas, que todo aquello es solo un gran negocio para el fabricante y que de la utópica panacea que se les promete, muy poco y nada podrán ellas obtener. 

Pero como es imposible controlar la vanidad femenina, los empresarios farmacéuticos aprovechan esta suculenta veta que no se agota nunca. 

Porque con la moda, las mentiras siempre se renuevan como la famosa “Baba de Caracol”, entre otros fantasiosos placebos. 

Es muy probable que el intendente o el prefecto de tu ciudad quiera ser reelegido y en su campaña proselitista haga una exagerada mención a todos sus buenos actos de gobierno.

Sin embargo, ante pruebas fotográficas o fílmicas contundentes, despotricara como un energúmeno contra sus oponentes políticos. 

No importa que tenga las fotos de cientos de baches, desperdigados por toda la ciudad, del pésimo servicio de recolección de basura, bien a la vista. 

Tampoco parecería ser algo importante que exista un tránsito caótico en todo el perímetro urbano y que se pierda una mañana para un simple viaje de diez minutos. 

Pero eso sí, nada dirá sobre el aumento de la inseguridad urbana. Ni que sus futuros y potenciales votantes tengan que vivir prácticamente encerrados en sus casas, y con cierto temor hasta de ir a dos cuadras para hacer las cotidianas compras domesticas. 

De la misma manera que siempre lo hacen y del modo que lo haría todo buen político que se precie, gambeteará bien el tema, al mejor estilo de Messi. Tirándole la pelota a las demás dependencias del Estado y fingiéndose la pobre víctima. Pero jamás aceptara su responsabilidad ni su culpa por la negligencia e ineptitud tantos años por él desplegada. 

Eso sí, el político solo obrará con maligna astucia. Por lo que bien se deduce que; de resultar nuevamente electo, los imbéciles serán todos aquellos que a pesar de tener todas las pruebas en sus manos, obraron con total irresponsabilidad ante el resto de sus conciudadanos. Demostrando que la imbecilidad es infinita.

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo con tus afirmaciones: "la imbecilidad es difícil de contestar ya que los analfabetos funcionales y los adoquines no piensan y explicarles con lujo de detalles es simplemente perder el tiempo"...
    ."Eso sí, el político solo obrará con maligna astucia. Por lo que bien se deduce que; de resultar nuevamente electo, los imbéciles serán todos aquellos que a pesar de tener todas las pruebas en sus manos, obraron con total irresponsabilidad ante el resto de sus conciudadanos. Demostrando que la imbecilidad es infinita."
    Nada a agregar querido amigo...

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