jueves, 3 de septiembre de 2015

SOLO PARA ESCRITORES DEPRIMIDOS

Hay que concordar que la mayoría de los artistas son ciclotímicos, quizás producido por su alto grado de sensibilidad. 

Esto incluye a todos los seguidores a las diversas disciplinas del arte. Y aunque cada una tiene sus particularidades, existe un hilo invisible que las une a todas, a un común denominador. 


Pero solo me referiré particularmente a los escritores, cualquier adaptación de esto, a otras áreas del arte, es totalmente posible. 

Por lo general, muchos escritores se deprimen cuando releen su obra y terminan por no satisfacerlos, creyendo que han escrito una verdadera porquería. Cuando en realidad no lo es, o al menos en la trágica dimensión en que lo piensan. 

Puede ser que algunos de sus escritos no sean brillantes ni dignos de un premio Nobel de Literatura, pero siempre es factible de hacerles una buena corrección. 

Al introducir nuevas ideas a las ya volcadas y darles un giro que oxigene a los viejos borradores. 

Esos mismos que tiempo atrás lo hacían sentir una innegable satisfacción, hoy le causan una molesta sensación de profunda frustración. 

Todo el castillo de naipes que había construido, con verdadera paciencia en su mente, se le vino abajo. Entonces, de pronto, siente que es el verdadero fin, que aquí termina su carrera de escritor, sin más ni más. 

Que sin darse cuenta y con absoluta buena fe, se ha mentido todo el tiempo. Por lo tanto se siente que está cayendo por un espiral que lo conducirá hasta el mismo infierno, sentándose a la diestra del colorado con cuernos y cola larga. 

Discúlpeme que me ría con sonoras carcajadas, ante su propia cara, pero no me puedo contener. 

No existe nada más trágico que un escritor insatisfecho, con su propio material, como si de ello dependiera su vida. 

Puede ser que sus escenas resulten un poco lavadas o sus personajes algo inconsistentes. Pero por esa estupidez no va a tirar por el inodoro, todo el esfuerzo mental al liberar la imaginación, y el enorme tiempo invertido. 

También es común que se le hayan mezclado las ideas, en un momento dado; empezando con algo que creía substancioso, hasta que se le cruzó por la mente, algo que creyó mucho mejor. 

Y luego de terminado, resultó un menjunje insulso, sin pies ni cabeza. Esto es lo más normal del mundo y les pasa a todos los escritores del planeta, sin excepción. Por lo tanto, no dramatice e intente corregir el rumbo que le dio a su escrito. Todo tiene solución. 

Para que no les suceda esto, he confeccionado un decálogo, fruto de mi propia experiencia y creo que me ha dado buenos resultados, a lo largo de 50 años.

Tiene mucho de mis maestros, con una pizca de mi sello personal. Espero que les sea sumamente útil en sus escritos, sea cualquiera el género que ustedes aborden. 

De donde sacar ideas. Siempre empiecen su escrito, partiendo de algo que conozcan. Nunca hablen de lo que no saben, porque pueden pasar vergüenza. 

Piensen alguna anécdota triste o alegre y vayan desgranando la acción. A los personajes denles un perfil de un conocido o un pariente. Lo mismo sucede con las descripciones de las escenas. 

Siempre termina todo. Llega hasta el final y luego comienza a corregir, al menos lo grueso, aunque más tarde deba pasar por varios cedazos más. 

Si te vas a detener por cualquier término o detalle que te desagrade, corres el riesgo de perder el hilo narrativo y olvidar la idea central.

El título es fundamental. No todos los escritores le dan importancia al título, al que considero que debe captar la esencia misma de lo que contiene el escrito. 

Pero además debe ser osado y llamativo, de lo contrario siempre pasará totalmente desapercibido. 

No te asustes de tu evolución. Sucede frecuentemente que se comienza una obra literaria con una idea determinada y luego, por el camino, salta otra mucho mejor, más consistente y por sobre todo, creíble. 

Eso se debe a que tu cerebro y tu mano deben ser una extensión de tu alma. 

Pero a su vez, al igual que un músculo, se necesita del ejercicio cotidiano. Por lo tanto cambia todo lo que creas necesario para darle coherencia y velocidad a la lectura. 

Tacha lo que creas necesario. Que no te espante darle con la guadaña a todo lo superfluo, especialmente con aquellos adjetivos demasiado pomposos y frases sumamente rebuscadas. 

No se debe olvidar que esos detalles espantan al lector y mejoran la calidad literaria, dando un mejor producto final. 

Sin ideas, mente en blanco. Muchos escritores, aún los consagrados, se quejan porque no vienen Las Musas en su ayuda. Y esto para mí es una gran estupidez. 

Existe algo que se llama disciplina y como antes dije, cuando se ejercita el cerebro y las manos, prácticamente estas corren solas. 

Siempre tenga a mano una libretita donde anote las ideas que se le vengan a la cabeza y reléalas al momento de sentarse frente a su máquina. 

Usa un esquema. No existe nada peor que sentarse a escribir un texto sin saber su desenlace. Siempre mentalice todos los aspectos de la trama y resuélvelos mucho antes de sentarse a escribirlo. 

Para eso haga un pequeño esquema de comienzo-desarrollo-remate, añadiéndole también nombres y características básicas de los personajes. De este modo no irás al garete y eliminaras la tensión de no saber en que cuernos terminaría todo. 

No hay peor crítico que uno mismo. Se honesto contigo y lee y relee tus textos como si fueras un lector común y no su autor. Luego dáselo a tu gente de confianza para que le den una mirada y su opinión sincera. Que ellos te digan que creen que le falta. 

La experiencia de vida es fundamental. Viaja todo lo que puedas, conoce gente de distintos estamentos y oficios, lee todo lo que esté a tu alcance, enamórate e intenta ser feliz. Todo ese bagaje de conocimientos se verá reflejado en tus escritos. 

Si lees tus últimos escritos y los comparas con los primeros, es posible que te rías de tu propia ingenuidad. Es que has madurado como ser humano, pero también como escritor. 

Buscando tu marca personal. Todos al principio copian la forma de escribir del autor/res que más lo han impactado y es lógico y normal que lo hagan. Pero con el correr del tiempo y en la medida que sean disciplinados al escribir a diario. 

Rápidamente se desprenderán de aquel estilo y le estamparan a su obra, ese sello tuyo que te hará diferente del resto de los otros escritores. Espero que esto les sea de utilidad y sigan adelante, sin bajar la guardia, mis futuros colegas.

2 comentarios:

  1. Excelente Riste... Muy bueeno... Y sí, es verdad, todo tiene solución, menos lo que escribe Coelho... jjjeje...

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  2. Interesante, me ha gustado mucho. Gracias por compartirlo.

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