martes, 4 de diciembre de 2012

COMO PELOTA “TATA”

En nuestro país existen muchos temas que figuran como materia pendiente, ya que son postergados indefinidamente, como si el paso del tiempo fuera parte de una mágica solución. Mi abuelito decía: “los problemas se solucionan en el momento, porque si no, crecen tanto, que luego es difícil resolverlos


Esto sucede con el tema indígena. Algo que de haberse resuelto en su momento, jamás hubiera llegado a tener la proporción de un desarraigo social, como lo tiene hoy. 

Nuestra gente no tomó conciencia del terrible impacto negativo que tiene en  nuestra cultura autóctona, la destrucción continua y paulatina de una parte indisoluble del verdadero origen y del que la mayoría reniega. 


Y quizás sea esto, el nudo de toda la cuestión. Sentirse acomplejado interiormente por tener algo que ver con esta raza, de la cual, el que más o el que menos tiene un cierto parentesco. Pero ciertas enseñanzas, grabadas a fuego, en determinadas épocas de nuestra trágica historia, ha hecho que todo lo proveniente de los indígenas, sea ordinario, ignorante, estúpido, o propio de “mongos”. 

Hasta el mismo idioma guaraní fue prohibido y reivindicado en varias oportunidades. Inclusive con amenaza de sufrir serios castigos. 

Hoy en día, en muchos claustros universitarios, el que habla guaraní, es marginado, por considerar que es idioma de “indio” o de “campesino” recién llegadito de la campaña. 

He visto en repetidas ocasiones, como una indígena, con varios hijos a cuesta, como la gente tiende a cambiar de vereda o alejarse de ella, lo más rápido posible, como si tuvieran algún tipo de malsana radiactividad  tipo Fukushima, que nos puede contagiar. Sin contar que es difícil que un conductor de un ómnibus público de pasajeros, quiera transportarlos. Aún teniendo el dinero en la mano. 

Solo sirven como figuras decorativas o parte de una escenografía creada para los turistas. Ahí, aparece el orgullo de tener en las venas, la noble y bravía sangre guaraní. Pero cuando los turistas dan media vuelta y prosiguen su excursión; continuamos de modo hipócrita como siempre, haciendo burdos chistes sobre “kachikes” y riéndonos de cuan estúpidos son. 

A esto se resume gran parte del problema. Por lo tanto, tengo la  certeza, que todos los errores cometidos por nuestra generación, desde el punto de vista político, económico y ecológico, también se tendrá que agregar al problema indígena. 

Corriendo el riesgo que nuestros hijos, nietos y bisnietos nos lo vayan a recriminar por no haberlo solucionado en su momento. 

Suponiendo que esta cuestión siga vigente, por los tiempos de los tiempos, llegando hasta ellos como una pesada herencia, propia de nuestra ineptitud para resolver un tema solucionable, si existe voluntad política y una prioridad de este o cualquier gobierno. Pero como los indígenas no dan votos, ya que la mayoría, son nómadas y los hijos son tenidos fuera de todo servicio sanitario.  

Tampoco tienen cédula ni les interesa los problemas que tienen los “blancos” entre sí. A ellos les da lo mismo ser colorados o liberales, si es que le llevan una bolsa con alimentos o medicamentos. 

Serán momentáneamente del color del que se los provea. Para luego sumirse en una total indiferencia.

Al final de cuentas, ellos no se sienten paraguayos. Ni tampoco les interesa serlo. Para ellos, los límites entre países lo colocaron los hombres blancos. Por eso cruzan países como pancho por su casa. Nunca uno se debe de olvidar que la marginación es una de avenida con dos manos, una que va y otra que vuelve. Por lo que si nosotros los subestimamos, ellos también lo hacen. 

Ahora, en Ciudad del Este, se ha desatado otro desagradable capítulo, de la misma novela. Resulta que en un predio municipal, donde hasta hace poco, funcionaba una humilde escuelita, y que no lo hace más por motivos meramente burocráticos que existen en el Ministerio de Educación, ya que ni ellos mismos saben en cual palo  están parados. 

Ahora bien, nadie sabe que descerebrado, ha resuelto por su cuenta  y sin consultar a los posibles damnificados, instalar en esa escuelita, un albergue transitorio, para niños y adolescentes indígenas que  deambulan por la Terminal de Ómnibus. Para ello, convocaron a los vecinos del barrio, solo para informarles del hecho consumado. 

Por lo que era de esperarse que todos los pobladores del barrio, pusieran el grito en el cielo. No solo por no ser consultados, si no  prever el impacto que esta radical mudanza tendría dentro de la comunidad. Para colmo de males, se les pidió de forma hipócrita que se involucraran dentro de aquel descabellado y ridículo proyecto. 

Si bien el terreno es municipal y nadie lo niega; toda la edificación ha sido costeada, guaraní sobre guaraní, con el esfuerzo de todos los padres y sin ayuda estatal. La escuelita barrial como tal, desapareció por ineficiencia del MEC, ya que hay otras abarrotadas de chicos y esta, paradójicamente, se encuentra vacía. 

Entonces, las autoridades para evitar roces inútiles con la gente del barrio; les saca una escuela pero les promete entregar un dispensario médico. Trato hecho y caras felices. Pasado el tiempo, no hay dispensario pero les enchufan un albergue provisorio para los  indígenas. En resumen el manoseo recibido por los vecinos, no lo merecen. La municipalidad también quiere sacarse a esta “pelota tata” que les quema las manos en la zona de la terminal, pero esconder la basura bajo la alfombra tampoco es solución. 

Y mucho menos cuando anuncian que esto será temporario y todos sabemos que temporario en Paraguay significa definitivo. Los indígenas no pueden ser refugiados en su propia tierra, por eso deben vivir en su hábitat natural, pero no en guetos, siempre apoyados con asistencia técnica y sanitaria, así como crearles un mercado donde puedan vender sus productos sin intermediarios.

Con esto, ellos si pueden recuperar su propia identidad y autoestima, después de tantas humillaciones y vejámenes sufridos. Pero actuando con total indiferencia, como lo hace el INDI, que vive a expensas de la desgracia aborigen, ya que de solucionarse el tema esta repartición ya no tendría sentido. Porque en realidad, lo único que ha hecho, desde su creación, fue sacarse el tema de encima como si fuera una simple “pelota tata”. 

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