martes, 18 de junio de 2013

DISCRIMINACIÓN DE PADRES Y PROFESORES

Es imposible que alguien se muestre totalmente indiferente ante ciertas noticias inquietantes que propalan los distintos medios masivos de comunicación. Sin embargo es tanto el bombardeo que el lector o el oyente recibe diariamente, que termina adormeciendo su sensibilidad.

Hubo una noticia ocurrida el año pasado, que conmovió a toda una ciudad. Sucedió que en la Escuela Fulgencio Yegros, de la ciudad de Hernandarias, en el Departamento de Alto Paraná, a cuatro criaturas, portadoras de Sida, se les prohibió la entrada.


Estos niños estaban a cargo del Hogar Revivir, quien prácticamente les solventa su enfermedad, teniendo en cuenta que sus verdaderos padres no se encuentran en posibilidades de hacerlo. 

Los mismos responsables de este hogar, al enterarse de la deprimente noticia, se indignaron, más pidieron la urgente intervención de los profesionales del PRONASIDA, para que no solo medien ante los padres y profesores, revirtiendo tan arbitraria medida, sino también para asesorarlos en cuantos a los alcances mismo que tiene esta horrible enfermedad.

Con las caritas de susto y sorpresa, estos niños que tienen una edad entre los 5 y 10 años de edad, jamás podrán entender sobre la egoísta negativa a dejarlos entrar a su escuela. Esa que se ha convertido en algo más que su segundo hogar, teniendo en cuenta toda su necesidad de afecto, porque  toda dosis de amor para ellos no es suficiente.

Son en realidad Edimir López y Josenilfa López, a quien los niños consideran como casi sus padres, especialmente los chicos que viven en el hogar, y con los cuales ellos están muy preocupados con las secuelas que el trauma les pueda dejar. No es la primera vez que esto sucede, ni tampoco ser la última, pero esta sin embargo, ha sido la más mortificante.

El director de la Escuela Fulgencio Yegros, prof. Aníbal Duarte, dijo a todos los medios que se acercaron hasta ese establecimiento, que en un momento dado, fue intimado violentamente, por un grupo de 30 padres, quienes lo presionaron para que no aceptaras más, a los niños, de lo contrario, ellos no enviarían a sus hijos.

Esta forma de lavarse las manos, no lo exime de su culpabilidad, de la falta de valentía e idoneidad para enfrentar este bochornoso problema. 

Mientras tanto, la titular regional del programa PRONASIDA, la doctora Mirian Godoy, principal encargada de realizar una o varias charlas de concientización, ante los padres, tardo mucho en dar señales de vida.

Varios docentes han comentado que en reiteradas oportunidades, ellos intentaron dar charlas con los mismos padres y alumnos de la institución; pero los mayores jamás asistieron.

Sea como sea, el tema no es Hernandarias, ni es el director ni los padres ni siquiera los mismos cuatro niños portadores del VIH-Sida. El tema pasa exactamente por la gran ignorancia existente no solo de conocimientos enciclopédicos, que tienen los padres, y también los mismos profesores.

Si no de la total ignorancia en el campo de los sentimientos y de la fe. Téngalo por seguro que esta es la misma gente, que solo va hacer presencia, únicamente los domingos, en las diferentes iglesias de la zona.

Seguramente deber ser la misma gente que hipócritamente habla de amor, de hermandad, de los valores que deben imperar en toda familia, de la solidaridad, y del amor al prójimo, pero eso solamente lo hacen de boca para afuera, porque en la práctica diaria, eso no se lo percibe.
Debe ser esta la mismísima gente que siempre nos habla con palabras muy almibaradas, sobre la caridad, la misericordia, el buen corazón  y la pérdida total de la moral y las buenas costumbres.

Sin embargo son ellos mismos los que son los abanderados de la falsedad y la mentira y quieren parecen unos santos, a la vista de todos, cuando en realidad, no pasan de unos tristes demonios de cartón.

Como se les puede explicar a unos niños, que apenas comprenden lo que les está sucediendo, mientras que son castigados con saña, por unos adultos ignorantes y prejuiciosos, que no saben lo que esas criaturas. Son tan atrasados, que antes de emitir una simple opinión, o de sentar una postura no se informan primero.

El tema no es solo informarse siempre antes de dar un parecer o sentar una postura. Todo se centra en que se tratan de criaturas que van de los 6 meses hasta los diez años. Niños que ni siquiera intuyen que su final del camino no se encuentra tan lejos.

Que aún la ciencia no ha encontrado la cura para su mal, lo único que puede hacer es prolongar sus vidas hasta que el organismo ya deteriorado diga basta.

La ignorancia no es disculpa para cometer un acto de discriminación, es todo lo contrario, es una forma indigna de potenciar la imbecilidad humana hasta límites insospechados.

Pero en el caso de estos padres es realmente imperdonable. Ya que ninguno está totalmente exento que algo así le acontezca. Puede ser un hijo, un nieto, un sobrino o hasta un ahijado.

Tampoco lo están los maestros, a quienes los alumnos, muchas veces, les tienen más confianza, a ellos, que a sus propios progenitores, siendo, por lo general, los profesores el blanco preferido de las confidencias de los mismos. Y estos mismos deben impartir los conceptos básicos acerca del peligro o no de estar cerca de una persona con esta terrible enfermedad.

Sin embargo esto no ocurre con frecuencia, ya que muchas veces, los mismos educadores no están lo suficientemente compenetrados en el tema, como que tampoco les sobra mucho tiempo, porque existen demasiados días perdidos en el año y es necesario recuperar el tiempo perdido. Considerándose que tener una charla sobre Sida es algo de poca importancia.

La discriminación se da de muchas maneras, con niños inválidos, o aquellos que tienen las ropas más gastadas que los demás, o que no tienen dinero para el cumpleaños de sus compañeritos porque sus padres apenas pueden sustentar el pan sobre la mesa.

No todos pueden comprar libros nuevos ni afrontar las absurdas exigencias de directores y maestros al comienzo del año escolar. Pero también el mismo Estado se encuentra totalmente ausente en todas estas cuestiones.


Los funcionarios del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, así como el Ministerio de Educación jamás le otorgaron la prioridad que el delicado tema requiere, al visitar a las distintas instituciones educativas para impartir charlas sobre todos estos  temas tan delicados de tocar. Por lo tanto son estos últimos junto con los profesores y los padres de aquel colegio quienes nos llenan de vergüenza al discriminarlos con su total ignorancia e insensibilidad.

1 comentario:

  1. Jamás podré entender la discriminación entre los seres humanos, tenemos capacidades diferentes a los animales, hablamos, pensamos, nos comunicamos... Pudimos hacernos autosuficientes, logramos inventar de todo para nuestra comodidad, pero no somos capaces de sobrellevarnos...
    Aún nos carcome la ignorancia sobre esta enfermedad que no se contagia por un abrazo...
    Hasta cuándo seguiremos siendo cachafaces de alma y espíritu...?????

    ResponderEliminar