martes, 23 de julio de 2013

ALARMA NUCLEAR TRAS LA FRONTERA

Una alarmante noticia, recientemente publicada, provocó gran inquietud en todos los estratos de la sociedad paraguaya. Si bien fue tomada al principio con cierta frialdad, con el correr de las horas, dicha información comenzó a levantar voces de protestas. 

Todo radicaba en la posible concreción de la instalación de una planta nuclear en la provincia argentina de Formosa, a muy corta distancia de la frontera de nuestro país, y sin consulta previa entre ambas cancillerías. 

En caso que nuestros vecinos no den oídos a la creciente preocupación de tener una bomba de tiempo casi en la misma puerta de entrada de nuestra casa, existen foros internacionales a donde elevar nuestras quejas. 

Existe un organismo que prevé un protocolo muy severo para la instalación de una planta de energía nuclear, cuyo nombre es Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dependiente de las Naciones Unidas. 

En dicho protocolo se establece rígidos sistemas y condiciones de seguridad para la población cercana a la planta, instalaciones en frontera, desechos radiactivos, emergencia en caso que se produzca un serio accidente, entre los principales parámetros. 

El OIEA tiene su sede en Viena, Austria, creándose en 1957 para controlar el uso de la energía atómica y limitarlo con fines de paz como la medicina nuclear. 

Paraguay es miembro de OIEA desde 1965, pero sin derecho a voto pues tiene una deuda desde 1997, superior a 450.000 dólares, por membresía y gastos participación. Por lo que ha sido siempre invitado a los distintos eventos del organismo, pero como oyente, sin derecho al voto ya que primero Paraguay debería honrar su compromiso. 

Pero no solo los paraguayos están bastante preocupados, también la ciudadanía formoseña se encuentra en estado de alerta por lo que se ha empezado a movilizar. Al tener en las cercanías a un reactor nuclear, no les causa ninguna gracia, por el peligro que representa vivir pendiente de una posible fuga radiactiva. 

Un informe de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), del vecino país, habla de una lista de cinco potenciales lugares, todos ubicados en las márgenes del Río Paraguay: Colonia Bouvier, Riacho Montelindo, la Emilia, riacho Pilaga y riacho El Tohué. 

El biólogo Raúl Montenegro, presidente de la Fundación para la defensa del Medio Ambiente (FUNAM), insistió en conocer a fondo el proyecto y que sea la ciudadanía quien decida su construcción o no. 

En caso que se vuelque material radiactivo en el río Paraguay, esto podría afectar a poblaciones con un alcance de entre 500 Km a 1.200 km a la redonda. 

La Defensoría del Pueblo argentino, viene obteniendo antecedentes e información, a fin de pedir todas las medidas necesarias en lo que respecta a la seguridad y salubridad pública, ahondándose en el posible impacto en el ambiente, y toda acción preventiva y que minimice cualquier posible desastre. 

Mientras tanto, el vicecanciller paraguayo, Antonio Rivas Palacios, fue rápidamente convocado por la Comisión de Relaciones Exteriores y Asuntos Internacionales del Congreso. Allí, el subsecretario de la cartera de Estado reveló que aún no tenían ningún tipo de información oficial sobre dicho proyecto, que según se cree, ya tiene dos años y que se instalaría en un punto de la ribera del río Paraguay. 

El mismo funcionario únicamente pudo indicar que manejaban vagos informes provistos a nivel de ONGs y por medio de una persona que trabaja en la gobernación formoseña, pero no hay ni la más mínima indicación por parte del Gobierno central. 

Sin embargo tanto Formosa como las provincias vecinas manifiestan con toda razón su preocupación al respecto, pero hasta el momento no han recibido ninguna comunicación oficial. El Ministerio de Relaciones Exteriores remitió un pedido de informe sobre el tema, pero sin retorno aún de su par de Argentina. 

El titular de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Ing. Agr. César Cardozo Román dijo que la instalación de uno o más reactores nucleares en la provincia argentina de Formosa era un proyecto muy viejo y que no hay nada nuevo al respecto, solo algunas especulaciones sin mucho fundamento, por ahora, pero que consigue asustar a la población cercana a la planta en ambas orillas del río Paraguay. 

Ahora bien, no siempre se puede cumplir con todos los requisitos que se exigen para instalar una planta nuclear. Y debido a eso es que su protocolo, requiere de normas demasiado estrictas en cuanto a seguridad. 

Primero se debe comunicar oficialmente a la organización Internacional de Energía Atómica (OIEA, por sus siglas en inglés). Y complicándose aún más cuando la planta esta ubicada cerca de la frontera con algún país. 

Hay siempre un muy largo proceso hasta llegar a la instalación. Debe ser aprobado primero el plano, por este organismo internacional. Que debe estar acompañado de todos los elementos que integrarán la construcción y las especificaciones detalladas de cada uno de los componentes por la misma fábrica que los produjo. Luego se pasa a la financiación bancaria. En este punto existe un pequeño problema. 

A partir de Fukujima, el tema de las centrales nucleares, han dado un vuelco enorme. Eso sin contar con el precedente del caso Silkwood y de Chernobyl. Los bancos se han vuelto mucho más severos en sus desembolsos, especialmente si son países del tercer mundo y sus mandatarios no son del todo democráticos, como Irán y Corea del Norte, ya que los fines últimos, se desprende que no son para el uso pacífico de la energía nuclear. 

Pero existe un grave impedimento, para que se le otorgue un préstamo internacional a la Argentina, en un corto plazo, ya que ha tenido recientemente graves problemas de pago, llegando incluso hasta retener su fragata escuela insignia, como prenda y bochorno mundial. Y esto puede ser un gran alivio para aquellos que temían su rápida construcción y por ello soportar sobre sus cabezas un inminente peligro a sus vidas y posesiones. 

En realidad las centrales nucleares son la opción más importante para satisfacer los incrementos de la demanda mundial de electricidad de forma económica, sin afectar al calentamiento global. Esta afirmación la comparten los ecólogos James Lovelock o Patrick Moore. 

Si bien el temor se justifica, existe un aliado invisible de Paraguay: la gran burocracia argentina, que como la de Brasil son líderes mundiales en esta área sino fíjense lo que ha pasado con el segundo Puente de la Amistad.

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