viernes, 22 de noviembre de 2013

EL TURISMO ES LA CLAVE DEL FUTURO

Desde siempre el turismo ha sido el impulsor del desarrollo de los pueblos, especialmente aquellos puntos estratégicos donde se cruzan los caminos. Atenas, Roma, la Mesopotamia asiática, Egipto, Cartago, Venecia, entre otras. ¿Qué tienen en común estas ciudades, tan distantes una de la otra. 

Era el comercio, el que ejercía un verdadero imán para el encuentro de mercaderes que compraban, vendían o simplemente permutaban lo que necesitaban para proveerles a sus propios clientes. 

Ahora bien, las enormes caravanas que se acercaban a las ferias, necesitaban un espacio para dejar a sus animales descansar, vigilar su carga y permitirles a sus viajeros reponerse de la fatiga de los polvorientos caminos. 

Por su ocupación del terreno y la custodia de los soldados a todos los bienes de los peregrinos, la ciudad le cobraba un pequeño canon, que sería equivalente al actual estacionamiento por horas. 

Lo que no podría precisar era si los caballos o camellos, en caso de pasar el tiempo acordado, se le ponía el “cepo”. La diversión y la comida siempre tenían un lugar privilegiado. 

A partir del siglo XII comienzan a aparecer en Europa, las primeras posadas, generalmente pegado a los límites urbanos de la ciudad. Eran construcciones muy sencillas, con el local comercial en la planta baja, más dos habitaciones, la grande para la cocina y la chica para guardar todas las provisiones. 

El primer piso era totalmente reservado para huéspedes de cierta categoría, ya que no eran muchos los que podían gozar de esos lujos. 

El resto de los viajeros iba al granero o bien con las estrellas como único techo. Las tiendas con confecciones para hombres y mujeres, así como exóticas artesanías locales, utilizadas como accesorios de vestuario, también atraían mucho a los viajeros. 

Este ir y venir de gente, provocaba un mercado fluido y una inmensa masa de dinero cambiaba de manos, lo que generaba un relativo bienestar a toda la población local y a los peregrinos que también sacaban buen provecho de sus compras y trueques. 

Estos fueron los primeros y rudimentarios pasos que tuvo el turismo, pero no sería hasta la tercera década del Siglo XX, cuando comienza a fortalecerse la clase media a nivel mundial, claro que con sus correspondientes excepciones. 

Gente enriquecida de golpe, que desea utilizar su tiempo ocioso en conocer otros lugares, en un breve tiempo y así descansar de sus obligaciones cotidianas, con sus familias, tal como lo hacia la clase alta, desde siempre. 

El turismo como actividad, es una gran generadora genuina de recursos y multiplicadora de puestos de trabajo tanto directos como indirectos. Es así que muchos países del mundo han logrado un alto status jamás pensado ni siquiera por ellos mismos, ya que un gran porcentaje de sus entradas, por todo concepto, se debe a las bondades del turismo. 

El Principado de Mónaco es un buen ejemplo de ello. Otros casos por el estilo son el del Vaticano, Andorra, Suiza, Egipto, Israel y los países de Centroamérica y el Caribe para quienes las entradas anuales a sus respectivas economías, genera bienestar a la población, porque prácticamente compromete a todos los sectores de la producción. 

Paraguay tiene inmejorables condiciones como para iniciar una verdadera revolución turística, pero para ello se necesita que varios elementos se conjuguen equilibradamente para que esto llegue a buen puerto. Primero el Estado debe crear políticas donde se priorice al turismo muy bien llamada: "Industria sin Chimenea". 

Porque esta interesante iniciativa es generadora de grandes masas de dinero y esto mismo puede ser la clave para el despegue socioeconómico que nuestra gente precisa. Pero también el Estado, deberá encargarse de capacitar a la gente para que pueda ocupar todos los puestos y sectores con la máxima eficiencia. 

Para ello se precisa seguir los pasos de quienes han sido exitosos y adaptar sus formulas a nuestra propia idiosincrasia. Un caso interesante es el de nuestro vecino Argentina, ya que en los últimos 20 años ha triplicado sus entradas en este sector.

Incluso le está robando muchos pasajeros a Brasil, uno de los mayores colosos mundiales en este área debido al incremento de la inseguridad, un tema bastante áspero y que nosotros, por supuesto deberíamos de tener muy en cuenta. 

Nuestro país tiene excelente puntos turísticos y bellezas naturales de sobra, más no posee una verdadera red de carreteras en buen estado durante todo el año y que le permita al veraneante desplazarse a sus anchas por todo el territorio nacional. 

Y aquí hay mucho por mejorar en este aspecto, especialmente cuando se refiere a la fallida intervención del Ministerio de Obras Públicas. 

También es muy importante concientizar a la población para que sea más amable y gentil con el visitante, imitando el trato tal como lo hace Brasil, ya que esto es fundamental para que ellos regresen felices a sus hogares y por supuesto que lo recomienden a otros, sin ninguna duda ni temor. 

Y hacerlo extensivo a vendedores, mozos de bares y restaurantes, choferes de taxis y todos aquellos que intervengan en la cadena de turismo. Porque algunos en vez de cuidarlos, sencillamente lo estafan. 

Es necesario que los atractivos turísticos se encuentren en buen estado de conservación, algo difícil, ya sea por la desidia estatal o el vandalismo local. Pero quien venga del extranjero a conocer, las Ruinas Jesuíticas, Cerro Corá o el Salto del Ñacunday, también desea ver otro tipo de espectáculos, que complementen a las bellezas naturales. 

Museos, galerías de arte, cines, peñas folklóricas, también son muy necesarias para prolongar los días de permanencia.  

Los lugares aledaños al punto turístico debe encontrarse impecable. Sitios de comida higiénicos y baños limpios. Las veredas en condiciones, las calles señalizadas y las propiedades con su numeración correspondiente. 

Hoteles de todos los precios, teniendo en cuenta que económico no significa malo. Los eventos y congresos internacionales de pocos días, mueven un gran volumen de dinero. De seguir estas simples sugerencias, el éxito, de por sí, estará asegurado. 

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