martes, 26 de noviembre de 2013

LOS PRIMEROS 100 DÍAS DE DON HORACIO

En realidad es muy difícil hacer un análisis de los primeros 100 días de cualquier mandatario, y mucho más si el personaje en cuestión es Horacio Cartes, quien llega a la presidencia de la República, de nuestro país, luego que este debió soportar, los embates de dos poderosos tsunamis que devastaron a la Nación. 

Ellos fueron las corruptas gestiones de Fernando Lugo y Federico Franco. De donde ha salido eso de calificar el trabajo de un presidente con apenas poco tiempo, no lo sabría decir y creo que tampoco es muy importante. 

Alguien ha dicho que evaluar así, una gestión de cinco años, es como hacer la misma proyección con un partido de fútbol tomando solo los primeros cinco minutos de tiempo. 

Personalmente lo veo muy pobre en resultados, pero más allá de eso, pobre en las medidas que debían ser tomadas y que aún están dando vuelta por ahí, sin aterrizar todavía. La única disculpa que es atendible, es que los anteriores, no le dejaron nada en la alcancía, por lo que le resulta muy difícil hacer algo sin dinero. 

Pero por otro lado tampoco se puede quejar mucho de eso, ya que tenía plena conciencia que encontraría solo telarañas en el Banco Central. 

Por otro lado tenemos un calendario completo de manifestaciones populares que reclaman sus derechos, algunos ciertos otros altamente exagerados que con el tiempo se han transformado en simples marchas de la mendicidad como los enfermos que piden buena atención y suministros necesarios en los hospitales.

Los indígenas que son engañados en cuanto a destinarles terrenos que no se escrituran a su nombre o se permite que paraguayos y “brasiguayos” los echen de sus tierras. 

Marchas de niños y mayores que duermen en la calle y que son tratados peor que si fueran leprosos, cuando la misma sociedad los ha marginado del sistema. Los bomberos que arriesgan constantemente sus vidas en cada intervención, pero que deben pasar necesidades en sus cuarteles, hasta suplicar por litros de combustible para sus carros. 

O como en Ciudad del Este donde es necesario que la comunidad organice una “tallarinada” para que el Centro de Salud, continúe funcionando. 

Otro punto en el que estoy en un total desacuerdo es el aumento de gravámenes a los importadores o exportadores sojeros y todo lo que tenga que ver con la producción y no porque estos no lo merezcan, claro que sí, pero antes de hacerlo es necesario saber a ciencia cierta hacia donde se dirige toda esa fabulosa masa de dinero. 

Es por todos conocidos que nadie sabe el destino de tales fondos porque en cuanto a Educación, Salud, Planes sociales, Seguridad, Minoridad y Obras de infraestructura estamos muy, pero muy mal, incluso se ha retrocedido. 

Por lo tanto, sería mucho más lógico sanear primero la corrupción, donde todos sabemos que se encuentra enquistada y luego si exijamos el pago que sea conveniente para el país, antes no. 

Como el caso del IPS, donde la evasión de la patronal es enorme, pero ampliamente justificada ya que aún con el gran caudal que llega a sus arcas, el servicio que prestan es realmente asqueroso, desde todo punto de vista. 

El maldito EPP sigue vivito y coleando, a pesar de haber cometido el peor asesinato desde su creación. Han sido muchos años de ausencia del Estado y desatender a vastas regiones de nuestro país, que es donde más se puede observar la supina pobreza en que viven miles de nuestros compatriotas. 

Pero por desgracia, esto ha sido el caldo de cultivo de los nuevos integrantes de esta banda de asesinos sin ideología. 

Reclutan a los campesinos más ignorantes especialmente aquellos que no piensan mucho y obedecen más sin chistar. Para eso hay una pequeña cúpula que es la que piensa por ellos y la que más se beneficia con el dinero del eventual botín que obtengan.

Mientras tanto serán aquellos bobos los que serán la carne de cañón. Ahora le envenenan el alma y su espíritu diciendo que los policías son sus enemigos mortales, cuando estos últimos viven no mucho mejor que los mismos campesinos. 

Pero, en mi opinión, lo mejor que ha pasado en estos 100 días, es un fenómeno muy poco visto en nuestro país, donde se ha conjugado elementos sueltos que por catarsis hicieron que toda aquella rabia contenida, explotase. 

Por primera vez el paraguayo copió algo bueno del exterior: el famoso “escrache” palabra que pertenece al lunfardo porteño y que tiene varias acepciones entre ellas la de poner en evidencia a una figura sobre sus faltas. 

Esto fue prácticamente puesto de moda por las Abuelas de Plaza de Mayo en la década del 80, del siglo pasado y que prendió en muchos lugares del mundo. Ahora bien, ya recibió el bautismo de fuego y su resultado ha sido realmente estupendo. 

Pero no se puede dejar afuera a Última Hora y ABC Color quienes gracias a su investigación, salió a la luz, sucesos tan desgraciados como los de Víctor Bogado & Cia. 

La gente totalmente indignada capitalizó toda su rabia contenida, al sentirse estafada y tomada por estúpida, y no hizo otra cosa que recurrir a las redes sociales Facebook y Twitter y desde allí toda la bronca se vio plasmada en una auto convocación de la gente realmente indignada. 

Con el escrache ejerció presión contra los 23 senadores que impidieron el desafuero de Bogado, sentando un irritante precedente. 

Aunque todo empezó cuando las distintas reparticiones estatales fueron obligadas, en nombre de la tan mentada transparencia, a dar las listas de sus funcionarios y los montos de sus respectivos salarios. 

De allí fue solo un paso conocer que un senador daba suculentos dobles puestos y salarios a su niñera, o que una senadora tenía a su hija percibiendo cinco sueldos en varias dependencias. 

Esa unión mancomunada de prensa, redes sociales y gente exasperada y con sed de justicia se apostó pacíficamente en muchos sitios claves, pero en todo el país. El resultado es que muchos de aquellos 23 delincuentes han empezado a recular y aceptarían su desafuero. 

Esto es emocionante y ya forma una nueva hoja en la historia del país, que ha encontrado una forma pacífica y sin derramar sangre, de hacerse oír por primera vez.

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