domingo, 2 de octubre de 2016

NO LE TEMAS NUNCA A LA SOLEDAD

Los seres humanos, del mismo modo que lo hacen los grandes monos, sienten la imperiosa necesidad de sociabilizar entre sus congéneres. 

Ambos evitaran, a toda costa, el aislamiento prolongado, a menos que no se tengan conexiones importantes con una o más personas. Por lo que optaran, lógicamente, en cambiar de personas y de entorno. 

Si bien la soledad es la carencia total de compañía o lo que es lo mismo, la falta de contacto con otras personas, casi siempre esa sensación pasa por un hecho totalmente subjetivo. 

Y tal es así que la soledad puede ser ocasionada por una razón completamente voluntaria, de estar solo. 


Posiblemente ante el dolor de una pérdida de un ser querido, de un trabajo o un fracaso sentimental. 


O cuando es involuntaria, porque siente que su presencia no es apreciada por un determinado grupo de personas, y es excluido de toda actividad social. 


E incluso pueden sentirse muy solos a pesar de estar rodeados de mucha gente. 

Pero siempre deben recordar que la soledad es un sentimiento muy subjetivo y no todos la sienten de igual modo. 

Para algunos, la soledad es una solución a sus problemas, ya que les permite ordenar bien todos sus pensamientos, lejos del ruido y la velocidad en la que actualmente vivimos. 

Por lo general prefieren más a sus mascotas antes que el contacto con los seres humanos. 

Dependiendo de su particular carácter, pueden ser muy amables o demasiado huraños y secos en su trato. 

Para otros es una verdadera maldición, ya que simplemente no han aprendido a lidiar con ella. 

Tienen graves problemas para relacionarse con otras personas. Se sienten permanentemente insatisfechos con sus cuerpos, vistiendo de tal forma que lo tapan en vez de lucirlos. 

Todo en ellos mismos les produce cierto disgusto y buena dosis de rechazo. Les cuesta adaptarse a las normas sociales establecidas. A las que ven como ridículas, desde sus particulares puntos de vista. 

Pero aún sintiendo eso, les pesa su soledad y sienten cierto fastidio ante la presión de sus amigos o parientes que los empujan, de buena fe, a que asistan a reuniones, paseos o salidas con grupos con gente nueva. 

Para ellos la soledad es un castigo, del mismo modo que ciertos asesinos son recluidos en celdas incomunicadas. O algunos pacientes psiquiátricos permanecen en habitaciones acolchadas. O ciertas órdenes religiosas, donde los monjes viven recluidos, con votos de silencio incluido. 

Ahora bien, la soledad nos provoca, a todos, una sensación muy poco grata. Para al que le gusta sentirla, le resulta la mejor amiga y aliada; pero para aquellos que la sufren, es una interminable pesadilla que parece nunca acabar. 

Sin embargo, dependiendo de cada uno de nosotros, se la puede combatir muy fácilmente. Solo es cuestión de quererlo, nada más. 

Lo primero que debe hacer aquel que padece, en carne propia, la soledad, es ampliar su círculo de amistades. 

Buscar personas que tengan buen sentido del humor y fundamentalmente que piensen de manera positiva. Siempre quédate con aquellos con los cuales te sientes más cómodo/a. 

Otra forma de alejar a la soledad es saber cuidarse mejor uno mismo. Alimentándose con comida preparada con elementos frescos y balanceados. 

Busca a alguien que te acompañe a correr, trotar o andar en bicicleta. Toma clases de yoga, practica algún arte marcial, hazte un control médico, duerme lo mejor que puedas. Incorporando estos nuevos hábitos a tu vida, es muy probable que comiences a sentirte mucho mejor, en todos los aspectos. 

Nunca pierdas la oportunidad de comenzar una relación sentimental, ya que el triunfo y el fracaso forman parte de la vida y uno debe estar siempre preparado para recibir a cualquiera de los dos. 

Jamás crees falsas expectativas y deja que las cosas se desarrollen de un modo normal. 

No vale la pena derramar lágrimas por ningún amor perdido, eso es parte de la experiencia que nosotros iremos adquiriendo a través de los años. Si bien es normal sentir una gran tristeza, no por eso debemos exiliarnos entre las sombras. 

El próximo puede resultar mucho mejor o no, pero eso no significa que tengamos imperiosamente que auto-flagelarnos espiritualmente. 

Existen tantas obras de caridad que es casi imposible contarlas, y la mayoría de ellas sufren por no tener voluntarios, así que acércate a cualquiera que sea de tu agrado y experimenta ayudar a quien más lo necesita. 

Sentirás una gran satisfacción íntima al considerarte útil, tanto como ver la sonrisa de agradecimiento de quien estás socorriendo. 

Intenta tomar cursos de todo aquello que siempre quisiste aprender, pero que no lo pudiste hacer en su momento. 


Esto no solo te mantendrá bien ocupado, sino que va ampliar tu base de conocimientos. 


También es una opción válida, participar en un grupo cultural, deportivo, religioso, político, dejando el ostracismo voluntario para ser útil a la comunidad. 

La soledad ha sido realmente sobredimensionada y con mucha frecuencia, es cantada en largas odas por los poetas, esculpida por escultores, dibujada por los mejores pintores y filmada por los más importantes directores de cine. 


Ocupa grandes espacios en todos los diarios y revistas femeninas. 

Pero como antes se dijo, la soledad es una sensación totalmente subjetiva y a partir de allí, se pueden tejer mil historias al respecto. 

Actualmente, las redes sociales han servido como un gran paliativo al apartarlos engañosamente de la tan temida soledad. Y es una mera ilusión ya que allí, las relaciones interpersonales se manejan en base a mentiras de todo tipo. 

No se puede esperar sinceridad de alguien con quien poco y nada se conoce- Y aún así en una video-llamada, aumenta sus cualidades y minimiza sus defectos. 

Claro que como en toda regla, también tiene su excepción. 

Pero si analizamos bien al tema; gran parte de ese sentimiento que imprime la soledad tiene que ver con la propia valoración que se tiene de uno mismo. 

Si uno no aprende a quererse es muy posible que toda su vida sea un verdadero infierno. 

La soledad tiene aristas positivas ya que nos permite conocer bien nuestros sentimientos y emociones y formar un muy especial mundo interior propio. 

Lo malo es que si no se toman las medidas correctas, la angustia y la ansiedad, partes activas de la soledad, esta puede jugarnos una muy mala pasada. 

Ahora la pelota está en su campo, y usted y solo usted decide como termina este partido.

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