sábado, 26 de marzo de 2011

LA VENGANZA DE LA NATURALEZA

Mucho se ha escrito acerca de la devastación indiscriminada de recursos naturales en nuestro país. A pesar de las leyes y prohibiciones que protegen a la ecología, aún se puede ver transitar camiones “rolleros” por las rutas nacionales, sin guías ni permisos de ningún tipo o fumigar campos con agrotóxicos prohibidos o derrumbar añosos árboles para sembrar soja. Tanta pérdida ha ocasionado un lento y progresivo cambio de clima en nuestro país y en toda la región.

Esta es una de las causas de la actual sequía que ya ha causado pérdidas por 35 millones de dólares, pero que de continuar dicha catástrofe podría trepar a los 450 millones de la misma moneda.

Con la tala indiscriminada y sin planificación previa era de esperarse que poco a poco, Paraguay entrara en un proceso de desertificación, como ha ocurrido en Europa, Centro y Sudamérica y África. Las invasiones campesinas y  colonos brasileros han contribuido en gran parte a ello. Los sucesivos gobiernos, indiferentes e ignorantes de las consecuencias futuras, dejaron que esto ocurriera y ahora se sufren las terribles consecuencias.

El negociado del contrabando de madera a Brasil y la Argentina, aceleró el proceso y le permitió a unos pocos, amasar grandes fortunas a costa del perjuicio de sus compatriotas. Viajando desde Ciudad del Este hasta Caaguazú ya no se divisan los bosques y montes que otrora le dieron  fama a la región. Alguien mencionó que de seguir así, nuestros nietos sólo conocerán a los árboles por fotos o viéndolas en algún jardín botánico. 

La tala de árboles, el envenenamiento de la tierra con el abuso de los agroquímicos y la erosión que sufre nuestro suelo, por ignorancia o falta de asesoramiento por parte de los entes específicos estatales son factores claves para la actual sequía que sacude a todo nuestro país y buena parte Brasil y Argentina.

Terribles pérdidas económicas en Paraguay

La desesperación cunde entre los lecheros y ganaderos del Chaco paraguayo. El desabastecimiento es notable en todo el país por lo que se espera una suba de su precio. Los supermercados se quejan porque la reciben de las distintas usinas lácteas, casi todas menonitas, con cuentagotas. Los pastos secos no brindan ni el rinde ni la calidad  que el público está acostumbrado.

En cuanto a la producción de carne, el abastecimiento hacia el exterior está garantizado, pero para el mercado interno se espera fuertes bajas en los precios, ya que el ganadero prefiere vender barato, a tener que ver muertas de sed a sus reses. 

Ya son algo más de cuatro meses que no llueve y los 60 mil litros de agua por día que transporta la Gobernación de Boquerón no cubre las necesidades de la población, de los animales ni de los plantíos.

Además de falta de agua, la situación se agrava con el desabastecimiento de combustible para acarrear el vital líquido, según comentó a nuestro medio, el gobernador David Sawatzky. Los principales afectados son los indígenas porque sus pozos, tajamares y aljibes se encuentran en mal estado, por falta de mantenimiento. El sector lácteo ha perdido un 10% de la producción y tiende a incrementarse de continuar la sequía. El total de lluvias caídas en el Chaco, en lo que va del año, es de 506 milímetros, superando el nivel de los tres últimos años.

En el Bajo Chaco las pérdidas son mucho mayores, ya que afectan a unas 372 mil reses bovinas y unos probables 6 millones de dólares de perjuicios, según estimaciones del presidente de la ARP, “Tte. Esteban Martínez”, Manuel Cardozo. También comentó sobre la gran cantidad de campos quemados y sin pasturas, en la zona del Estero Patiño.

La falta de alimento para los animales produjo la merma en su peso que rondaría el 30%.  Es necesario agregarle, la cantidad de abortos de las vacas flacas o la mortandad de terneros, que se irá agravando de seguir con esta situación, concluyó el productor.

La prolongada sequía  también ha llegado a los departamentos de San Pedro y Amambay, en donde ya se han secado unos 200 pozos. Los habitantes de estas regiones acarrean el agua de los arroyos cercanos, ubicados a varios kilómetros de distancia. Pero dicho elemento no es potable, por lo que está causando diarrea y vómitos a los niños. Los cultivos hortigranjeros de la zona ya tienen una pérdida del 40% de lo plantado.

Los guardabosques del Parque Nacional Cerro Corá están en guardia por el posible registro de incendios en el histórico lugar, así como suele ocurrir en esta época del año. Así afirmó Carmelo Rodríguez, encargado del lugar, quien pidió a los automovilistas de la Ruta V evitar tirar colillas encendidas de cigarrillos, por el camino.

Una verdadera catástrofe en Alto Paraná

En varias zonas de Alto Paraná no llueve desde hace 90 días o más y para recuperar una parte de los cultivos debe caer como mínimo entre 30 a 40 milímetros de agua, según los técnicos.La falta de agua afecta a las comunidades de Iruña, Domingo Martínez de Irala y La Fortuna.

Se habla de pérdidas millonarias, sin dar cifras concretas. Los más afectados son los pequeños agricultores, afirmó el ingeniero agrónomo Rubén Sanabria, de la Coordinadora de Productores del Alto Paraná. Pero lo preocupante para nuestro departamento es que los cultivos de soja transgénica están fracasando y ya se verifican pérdidas de hasta el 70% de la producción, según observó el titular de la Secretaría del Ambiente (Seam), Alfredo Molinas, en uno de sus recorridos por la zona.

Los productores de la Coordinadora Agrícola del Paraguay  manifestaron su descontento por la inversión realizada y los pocos resultados que dieron el uso y manejo de las semillas de soja genéticamente modificadas, las cuales no resisten los períodos cortos de escasez de lluvias. Inclusive se mencionó que la producción de soja transgénica fue un fracaso total. Molinas dijo que, en la región, la producción de la soja convencional tiene un mejor rinde, en comparación al de la soja transgénica.

Pero no solo el campo sufre las consecuencias de esta prolongada sequía, en Ciudad del Este, el Lago de la República, baja 5 centímetros por día y ya ha descendido 1,50 metros de su nivel normal. La ESSAP intenta tomar provisiones para evitar un colapso en el servicio. En los barrios, los pozos de agua se están secando. Los bomberos no dan abasto, debido los constantes incendios de pastizales. También  se han unido las dotaciones de Franco, Hernandarias y Minga Guazú, para este fenómeno. 

Qué nos espera

Según Edgar Mayereyer del servicio de agro-meteorología del Ministerio de Agricultura y Ganadería, dijo a la prensa que no se esperan lluvias dentro de los próximos 15 días, que es el pronóstico máximo que puede dar con cierta exactitud. Agregó que a pesar que históricamente octubre es parte de la temporada de lluvias en nuestro país, no serán suficientes como para abastecer a la producción agrícola.

Es de esperar que esta contingencia nacional, tenga la repercusión que merece y el gobierno central canalice todos los esfuerzos para achicar las futuras pérdidas. Existe un órgano centralizador para este tipo de catástrofes climáticas y sería importante que funcionara teniendo como ejemplo la última epidemia de dengue en donde todo se hizo en base a improvisación pura.

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