miércoles, 16 de marzo de 2011

¿PARA QUE SIRVE EL PERIODISMO EN PARAGUAY?

El periodista paraguayo es constantemente observado con el microscopio por lo que hace o deja de hacer. Es insultado, asediado, injuriado y tratado de mentiroso, coimero, sinvergüenza, tanto por sus propios colegas como por algunos funcionarios públicos investigados. A veces también es amenazado de muerte. Pero el gran público no sabe que, salvo muy raras excepciones, apenas sobrevive con un sueldo miserable, él y su familia.

Sin embargo, el periodista de raza, ese que le ha picado el bichito de esta profesión, no la cambia por nada del mundo. Aún sabiendo que su vida corre peligro no sólo por las amenazas anónimas de muerte, sino por el alto riesgo que supone estar constantemente estresado y ser un firme candidato a tener un infarto.

 

A pesar de esto, el gran Gabriel García Márquez dijo en cierta oportunidad que "El periodismo es el mejor oficio del mundo" y daba a entender que el periodista era un ser privilegiado porque constantemente estaba buscando la verdad en si mismo y en los demás. Sin embargo, dejando la filosofía de lado, no se alcanza a explicar cual era la utilidad práctica de la profesión.

 

En realidad, la verdadera función del periodista se basa en cuatro grandes premisas fundamentales: investigar, informar, entretener y educar.


Breve historia del periodismo en Paraguay

El periodismo paraguayo nace el 26 de abril de 1845 con el periódico oficialista "El Paraguayo Independiente", creado por el presidente Carlos Antonio López, con el propósito de defender la soberanía y la independencia política nacional por parte de Argentina. Su gran mérito fue ser el primer periódico de aparición regular.

El segundo periódico utilizado como órgano oficial del gobierno paraguayo, fue ”El Semanario de Avisos y Conocimientos Útiles” (1853), bajo la dirección de Juan Andrés Gelly. El tercero, tiene el gran valor de no pertenecer ya, a la esfera oficial. Fue el llamado ”Eco del Paraguay”, fundado el 19 de abril de 1855 por el escritor español Ildefonso Antonio Bermejo, siendo su único redactor y director.

Durante la guerra de la Triple Alianza, nacen los periódicos de trinchera, llamados así por exaltar en sus artículos el ser nacional y  estar escritos en idioma guaraní. Este impulso le dio un giro más dinámico a la lengua nativa. Ellos son ”El Centinela”, aparecido en abril de 1867,  que hace el gran aporte técnico de incorporar grabados en sus páginas.

“El Cabichuí”, de mayo de 1867, con una redacción bilingüe y por cuyas páginas, pasaron los mejores dibujantes y caricaturistas de la época. “El Cacique Lambaré” tiene el mérito de haber sido el primer periódico escrito íntegramente en idioma guaraní y utilizar papel nacional hecho de caraguatá, de color verduzco y que era su sello característico. Tampoco se puede dejar de nombrar a “La Estrella, publicada en Piribebuy, cuyo director, el Padre Jerónimo Becáis, dejó presuroso la imprenta, la noche antes de la invasión de las tropas brasileñas.

Luego de la guerra, se crean los dos partidos tradicionales, con lo que la prensa de la época toma posición de un lado o del otro. Sin embargo, a mediados del siglo pasado el diario “La Tribuna”, deja de ser órgano de prensa del partido liberal y se declara totalmente  independiente.

A partir de la década del 60, los medios de comunicación masivos pasan a ser jerarquizados, al crearse las dos escuelas universitarias de periodismo, la primera en la Universidad Nacional de Asunción y la segunda en la Universidad Católica.

El cuarto poder

Con la llegada de la tecnología, léase teléfonos móviles, Internet, faxes, impresoras, fotocopiadoras, cámaras digitales y un arsenal de elementos que posibilitan un acceso mucho más rápido a la información, el periodismo ha crecido hasta límites ya insospechados. Siendo William Hearst y Joseph Pulitzer quienes sentaron las bases de un periodismo mucho más ágil y dinámico. Los diarios europeos como Le Figaro de París, introducen diagramaciones totalmente novedosas.

  
Con toda estas armas, el periodismo se ha transformado en la cuarta fuerza, es decir a continuación del Ejecutivo, Legislativo y el Judicial. El cuarto poder significa hacer público los reclamos de todas aquellas personas que no se sienten representadas por ninguno de los otros poderes y necesitan imperiosamente ser escuchadas. Precisan expresar a través de la prensa todas sus penurias, arbitrariedades, desatenciones, padecimientos e injusticias.

En otros países, la fuerza de la prensa tiene un poderío tan grande que genera un respeto no sólo en la población, si no en todos los estamentos que ostentan el poder. Siempre hablando de prensa libre e independiente. Un claro ejemplo de esto ha sido el famoso escándalo de Watergate, que en 1972 llegó a ser el hecho más resonante de toda la historia política de los EEUU. Fueron precisamente dos periodistas quienes descubrieron el caso de espionaje electrónico más audaz que se hubiera cometido entre el Partido Republicano hacia el Partido Demócrata.

Las consecuencias de todo esto fue que Richard Nixon renunció el 8 de agosto de 1974 a su cargo de presidente. Ese es el poder de la prensa cuando las autoridades trabajan a espaldas del pueblo que los votó. Eso demuestra que las instituciones funcionan y que la democracia bien conducida es una excelente forma de gobierno.

¿Cómo funciona en Paraguay?

Las constantes denuncias hechas por los medios gráficos, televisivos y radiales, son desestimadas y caen generalmente en saco roto. Pero lo peor de todo, es que la prensa siempre es tratada de mentirosa y manipuladora de noticias, a pesar de contar en sus manos con pruebas más que contundentes. Pero nunca hay que olvidarse que la prensa no inventa las noticias, sólo las difunde, eso si se habla de la prensa responsable.

Lo que sucede en realidad es que los controles en Paraguay no funcionan debido a la superposición de poderes e intereses que impiden que realmente la justicia pueda actuar libremente.

Sin embargo esta, a veces, también está supeditada a lassupeditada al poder ejecutivo  embargo esta, a veces, tambien  pero los controles en Paraguay ueblo distintas presiones que ejercen los grupos de poder sobre ella.

Las muertes de Santiago Leguizamón, Salvador Medina y Samuel Acosta, entre otros,  poco y nada han servido. Los grupos mafiosos  que ellos mismos atacaron siguen intactos. Las denuncias cotidianas de Telefuturo, ABC y Última Hora, entre otros medios, no sirvieron de nada. Todos los funcionarios generalmente son transferidos y sumariados, pero nunca han sido procesados  y condenados.

Los enriquecimientos ilícitos de los aduaneros, altos funcionarios municipales, gobernadores, jerarcas policiales, “seccionaleros” y hasta los últimos 5 presidentes han quedado libres de culpa y cargo.

Si la opinión pública, a la que el periodista diariamente le entrega casi todo sus esfuerzos y desvelos no lo apoya, ni lo ayuda a presionar a quien corresponda, la labor de la prensa no sirve para nada y todo seguirá igual.

 Por lo tanto, los grandes cambios que supuestamente el pueblo desea quedarán ahí nomás, sólo en los labios y en el irremediable olvido.

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