viernes, 8 de febrero de 2013

RISTE XTREME

A días de terminar 2011, creo que estoy en condiciones de hacer un pequeño balance bien resumidito de lo más importante que ha pasado en nuestro país, y pensando en voz alta, algunas cosas que pasaron conmigo, si es que no los aburro. Como en años anteriores, las promesas hechas durante la campaña proselitista de nuestro señor presidente, tampoco fueron cumplidas.

A pesar que los números hablan que nuestro país creció un 14,5%, durante el 2010, eso no se vio reflejado en la famosa distribución de la renta ni de la riqueza, ya que según cifras oficiales, solo un 10% de la población acapara el 40% de los ingresos. Un 35% de los 6 millones de habitantes carece tanto de vivienda o en su defecto de tierra propia.


Un 45% vive en una construcción hecha en el mismo terreno que el de sus padres. Con lo que da una somera idea de lo grave que es la falta de viviendas y la gran dificultad que se tiene, para acceder a  una. La oferta de trabajo no aumentó y el Estado sigue constituyéndose en el gran tomador de mano de obra. No siempre la más eficiente ni calificada, pero eso es tema para otro comentario.

Se cambiaron algunos ministros, que teóricamente hacían las cosas menos mal que los anteriores, pero por discordar con el presidente, fueron enviados a sus cuarteles de invierno. 

Las inversiones que llegaron fueron muchas menos que las que se fueron. Las condiciones jurídicas, el temor al EPP y las invasiones de tierra hicieron su efecto.

El parlamento tampoco ayudó demasiado. Frenó varios proyectos interesantes y es responsable de aquella ley retrógrada que permite fumar en lugares públicos contradiciendo a la sanción de los parlamentos del resto del mundo. No se debe uno olvidar que la concesión de los 3 aeropuertos más importantes del país, fue bloqueada, sin pensar que estos son realmente de terror.

Más de una aerolínea extranjera se abstuvo de venir por lo primitivas y anticuadas que son nuestras terminales aéreas. Lo lamentable son los millones de dólares no invertidos en infraestructura ni la consiguiente fuente de trabajo directa e indirecta que están en discusión. 

Pero la ceguera de nuestros funcionarios no es nueva si no que se inicia desde el mismo momento en que se asume la independencia.  

Era de esperarse, que, con todas las promesas hechas y no cumplidas, se desatara una verdadera ola de manifestaciones de todo tipo, que hasta se ha llegado a calendarizar y dividir por sectores para que estas no tropiecen ni molesten entre sí. 

Médicos, personal judicial, empresarios del transporte, maestros, alumnos universitarios, campesinos “sin tierra”, movimiento de “sin techo”, “carperos”, jubilados, enfermeras, taxistas, agricultores brasileros, entre otras. Todos pidiendo reivindicaciones justas.

Todos están disconformes con este gobierno, y la mayoría llora miseria; sin embargo en este año, he visto una gran cantidad de vehículos de los llamados primer nivel y construcciones de nuevos shoppings, casas suntuosas, enormes y despampanantes sucursales bancarias, así como penthouses, condominios y barrios cerrados, que no condicen con nuestra situación económica-financiera.      

Los hospitales siguen aún con la falta de los suministros más esenciales, para una correcta atención médica, lo que si sobra es la mala educación por parte de la mayoría de las recepcionistas. 

Otra cosa muy llamativa en esta gestión, es que están empeñados en construir más y más hospitales, sin embargo sería mucho mejor, arreglar como la gente lo que ya están, para que no goteen en los quirófanos y reequiparlos en serio.

El segundo puente con Brasil, aguarda su torta por los 20 años de dulce espera. Tanto como el puente con Argentina en Pilar. 

Los caminos de todo tiempo no son muchos y es por esta causa que la producción local se pierde, haciendo quebrar por consiguiente a los esforzados hortigranjeros. Así es como se los desalienta,  haciendo que sienta el vacio del Estado.  

Según ´nuestro gobierno, casi no existe la inflación en Paraguay, sin embargo esto contradice a los escuálidos bolsillos de aquellos suertudos que por lo menos, tienen un trabajo fijo. Los que no lo tienen, navegan irremediablemente entre la desesperación, la  angustia y a veces lo ilegal.  

En cuanto a la justicia, la impunidad siguió tan campante como siempre. Ministros y parlamentarios hacen de las suyas, gozando de  una inmunidad no merecida, pero que responde a las leyes no escritas de la corporación. 

Lo mismo pasa con los jueces, fiscales, ayudantes y  demás funcionarios del gremio. Mucho de los abogados también están salpicados por el mismo barro.

La Policía Nacional sigue siendo rebalsada por los delincuentes, a pesar de contar con patrulleras nuevas y mucho mejor equipamiento que en gestiones anteriores, sin embargo las excusas siguen y los hechos concretos de corrupción detectados entre sus filas, no siempre son aclarados como se debe.

En cuanto a la educación, esta sigue estancada, siguiendo programas de estudio, anticuados y obsoletos. Ninguno de ellos contempla siquiera una salida laboral, ni tampoco los prepara para una vida de adulto autónoma de los padres. La mediocridad es  patrimonio absoluto en todos los niveles. Allí se les enseña a estudiar de memoria, a no usar la razón, y a repetir lo que otros afirman sin estar seguros si es o no verdad. 

Tanto en el secundario, como en la universidad, se incentiva a  sacar fotocopia a los libros. Jamás se nombra al autor y los derechos a la propiedad intelectual, son pisoteados. Pero este delito se agrava aún más, a la hora de preparar tesis o pasantías, ya que los alumnos suelen pagar un dineral para no hacer el trabajo. 

Es más, nuevamente son robados de internet, con trabajos de alumnos de otros países. Y pensar que esos serán nuestros futuros profesionales.  

Por lo tanto, viendo que no hay muchas señales que las cosas puedan cambiar, he decidido fortificar mis neuronas, descansar un poco más, previendo el duro años por venir, y continuar con mis ejercicios, levantando dos palillos de dientes. Estoy convencido que ejercitándome de ese modo, lograré adaptarme a los nuevos y difíciles tiempos que vendrán y para ello Riste Recargado debe convertirse en un poderoso Riste Xtreme, a prueba de todo.

PD: El dibujo que ilustra este comentario, pertenece al talentoso caricaturista paraguayo Melki Melgarejo Valiente, y que me hizo emocionar hasta las lágrimas cuando lo vi por primera vez. Por ese motivo, este humilde comentario está dedicado a él. 

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