viernes, 10 de mayo de 2013

SOY MUY FELIZ DE SER HOMBRE


No todo el mundo se conforma con lo que es, y a veces no se resigna a ser lo que pensó que podría haber sido y no lo fue. Parece medio confuso, pero a veces las cosas se complican cuando en realidad son más sencillas de lo que parece. 

A ver, por ejemplo, a mi me hubiera gustado tener unos 10/15 centímetros más de altura, o una nariz un poco más fotogénica que el gancho que tengo, sin embargo eso nunca me sacó el sueño ni mucho menos.


También hubiera preferido ser veterinario y no ingeniero pero volvemos a lo mismo. La vida tiene tantas vueltas que uno le puede llamar suerte, destino o como ustedes lo quieran llamar, que al final termina cayendo en algo que nunca soñó. En mi caso personal, jamás se me hubiera ocurrido que mi vida desembocaría por el lado de las letras y no de los números, como se presagiaba.

Pero en fin, ese es un capítulo finalmente cerrado y concluido. Ahora bien, redondeando todo, desembocamos en aquello que si me llena de alegría y no lo puedo ocultar, y es el hecho de haber nacido varón, ya que por mi poca o mucha experiencia al respecto, creo que realmente es muy complicado y difícil ser una mujer.

No solo por haber convivido con ellas durante algún tiempo, sino que a través de la simple observación, se desprende esto y sin mucho que analizar. Es más o menos como la manzana de Newton, cae por su propio peso gravitatorio. Aquí van algunos ejemplos de lo que les digo y luego las conclusiones son todas suyas:

Nunca nos quedamos embarazados. 
No menstruamos.
Nuestro humor es el mismo durante todo el mes.
El corte de nuestro cabello no nos genera conflictos.
Solo tenemos 3 ó 4 pares de calzado.
Las arrugas no nos preocupa ni deprimen. 

Nuestra panza nos da personalidad.
Un rollo de papel higiénico nos dura todo un mes.
Con una valija nos es suficiente para unas mini vacaciones. 
No hay necesidad de teñirnos el cabello.
Podemos dejarnos crecer el bigote y no pasa nada.
Nos podemos sacar la camisa, no hay ningún drama.


Ni mecánico ni el técnico de la “compu” nos engaña tan fácil.
En casos de apuro orinamos, en cualquier rincón.
Las conversaciones telefónicas pueden durar hasta 3 minutos.
Decir palabrotas nos da gran personalidad y autenticidad.
No precisamos depilarnos ni afeitarnos en zonas peligrosas.
Nuestra ropa interior es muy barata.

Con 6 anatómicos ya tenemos para todo un año o más.
Nunca tardamos demasiado para comprar zapatos.
Para salir, con 20 minutos bastan y con ducha incluida.
No usamos tacos altos.
Nos vemos casi igual tanto al acostarnos como al levantarnos.
No nos acomodamos los pantalones cada 3 minutos.


No lloramos, reímos y volvemos a llorar todo en 15 minutos.
Nunca cambiamos de canal cuando dan fútbol.
Jamás dejamos colgado el anatómico en la llave de la ducha.
No reclamamos por la falta de espacio en el ropero.
No sacudimos las uñas, para que se nos seque el esmalte.
El motor de un auto no es ningún misterio para nosotros.

Recordar fechas no es una prioridad en nuestra vida.
A menos que sea el partido de futbol con los muchachos.
No contamos con lujo de detalles lo que nos sucedió en el día.
Nunca hablamos en clave, para que no se entienda.
No hablamos sin parar, al menos respiramos cada tanto.
No usamos al sexo como un arma de extorsión.


Nunca criticamos ni competimos con nuestros amigos.
Si no lloramos con una película, somos insensibles.
Nosotros generalmente contamos todo nuestro pasado.
Nunca tenemos la última palabra, ya que eso genera conflictos.
Jamás repetimos más de una vez: “Te lo dije”.
Nunca nos hablan mirándonos los pechos.

Jamás preguntamos cómo terminó ayer la novelita.
Un hombre se arregla solo para las bodas y los funerales.
Nunca mentimos con los orgasmos. 
En tu maletín, cada cosa está en su sitio y es fácil encontrarla.
Nunca vas al baño en grupo.
Tus nalgas no inciden en una entrevista de trabajo.

No te preocupa absolutamente nada pasar los 40.
Es innecesario el uso de toallas higiénicas.
Aunque no sepamos bailar, con sacudirnos un poco, ya basta.
No acostumbramos a jugar a los pellizcos.
No tenemos nada que ver con la cera de depilación.
Un corpiño si puede contrariarnos para desabrocharlo.


Nunca coleccionamos recetas de cocina que jamás se harán.
Cuanto más sexo mejor será nuestra fama.
Podemos estar mucho más de 5 minutos callado.
Entendemos todos los chistes, aún los más malos.
En las películas, la mayoría de los desnudos son femeninos.
Si no sabes cocinar, nadie nos va a criticar.

En el carrito del súper, habrá más cervezas que comestibles.
No importa que nadie se dé cuenta de mi nuevo corte de pelo.
Puedes sentarte con las piernas abiertas, uses lo que uses.
Somos los verdaderos dueños del control remoto.
Nunca preguntamos: “No ves hoy nada diferente en mi”.
Podemos ver vidrieras sin compulsión de comprar.


Esta simpática lista fue confeccionada gracias a la colaboración de muchos de mis contactos y amigos del Facebook y la buena gente que siempre me rodea. Realmente todo comenzó como una simple broma y terminó siendo casi un perfil psicológico-social del comportamiento entre hombres y mujeres de nuestra vapuleada y particular sociedad. 

Y tengo que confesar que me ha costado mucho tiempo e ingenio terminar este comentario, ya que cada una de aquellas sentencias más arriba escritas es una verdad por sí sola, pero debía verificarlas personalmente. Cuando terminé y releí todo el trabajo, me alegré demasiado, solamente por haber nacido hombre.

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