miércoles, 21 de septiembre de 2011

La mujer al poder en Sudamérica

Así como los movimientos de izquierda están resurgiendo en América del Sur, pero esta vez con un carácter moderado y con tendencia progresista y olvidándose para siempre de aquella violencia predicada en la década del 60, también la mujer va ocupando los espacios de poder, ganados con su capacidad y decisión.

Los antecedentes más cercanos fueron Evita Perón, la esposa de Juan Domingo Perón, quien a pesar de no tener la investidura de presidente de la República, tuvo una injerencia fundamental en la toma de decisiones de su marido. 

Luego si, fue Isabelita, la viuda de Perón a quien le sucede en el período 1974/76. La historia más reciente cuenta que en Chile asumió Michelle Bachelet, una médica pediatra, electa para el período 2006-2010.

Y hace apenas unos días atrás, en Argentina, Cristina Kirshner fue electa, por medio del voto popular, para regir al país hermano hasta el 2011. Ahora bien, el presidente Nicanor Duarte Frutos, que a pesar del que no fue todo feliz, en la conducción de los destinos de la patria, astutamente se ha volcado hacia los nuevos vientos que corren y ha designado a una mujer como candidata para que lo suceda en el cargo. 

Nicanor sabe muy bien que la situación política actual no le es muy favorable, con un electorado fragmentado y totalmente polarizado, él tiene mucho más que perder que todos los otros candidatos. 

Pero, poniendo a una mujer como candidata, podría de una manera u otra, inclinar la balanza a su favor, polarizando el voto femenino de su lado. La idea en sí, es excelente y hasta lo tiene bien controlada.

La teoría es atractiva, pero el problema radica en la elección de la candidata. Blanca Ovelar ha demostrado ser una buena persona, sus actos lo confirman, no así su eficiencia durante su permanencia, ejerciendo los distintos cargos públicos. La gestión muchas veces la sobrepasó y se mostró impotente para resolver los diferentes problemas inherentes a su función.

Al contrario de sus congéneres, Michelle y Cristina, no se ha mostrado nunca decidida en la toma de opciones y sus permanentes vacilaciones y consultas hacen dudar de su capacidad para liderar el máximo cargo a que puede acceder un paraguayo.

A esto se suma la amplia experiencia que aquellas dos primeras mujeres tienen en cargos públicos. La chilena, fue la primera Ministra de Defensa de su país, cargo sumamente delicado en donde no existe espacio p0ara las dudas, un solo segundo, pero ella salió airosa de semejante carga sobre sus espaldas.


La argentina ha pasado por dos diputaciones y una senaduría, en donde su gestión, según comentarios aún de sus opositores, fue satisfactoria. Amén que tomó importantes decisiones, sin la necesidad de la consulta de su marido, quien es nada más ni nada menos que el presidente de su país.

En cambio, la candidata oficialista colorada no tiene a su favor semejante curriculum, sumada a su cuestionada gestión al frente del Ministerio de Educación, antecedentes que la ponen en un tortuoso camino rumbo al Palacio de López. 

A esto se añade otra posible flaqueza de Blanca, según sus rivales, la falta de liderazgo político, donde cada paso que da, lo tiene que consultar. No obstante, a pesar de estas posibles debilidades, la candidatura comenzó a tomar vuelo y las sospechas de otra nueva presidente mujer, en este continente, se puede hacer posible.  

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