martes, 22 de mayo de 2012

DE NUEVO LA TORTILLA SE DA VUELTA

Según decía mi abuelito, “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista” y tenía mucha razón. Hace 20 meses atrás, cuando los “niños traviesos” de las bolsas de Wall Street, Londres, París y la mayoría de las asiáticas se pusieron a jugar con fuego. Es decir comprar y vender pero sin dinero contante y sonante en la mano, hasta que al último se le ocurrió ver los verdaderos billetes. 


Entonces al mundo de los negocios se les vino la noche encima, y ahí sí que se armó flor de desbarajuste. En fin, todo el mundo quedó patas para arriba, los bancos empezaron a temblar, los corredores de bolsa a arrancarse los pelos, y los ministros de economía de los países del primer mundo a tomar suculentos “puré de aspirinas” tanto como los responsables de los bancos centrales.



Todos corrían asustados, como gallinas perseguidas por un zorro. Nadie daba en la tecla. Y el mundo de las finanzas se oscureció, las economías y las bolsas se derrumbaron como fichas de dominó. Hoy, luego de varios meses, y un tendal de heridos financieramente, la cosa ya no es tan negra, al menos para algunos.

Mientras la sofisticada Europa, con todos sus genios de renombre, nos daban lecciones de economía a nosotros, los indios sudamericanos; ellos seguían estando atrapados y no sabiendo cómo salir de la crisis con sus mezquinos 0,1 % de crecimiento en el último trimestre del 2009.

En cambio nosotros, los de la pluma aún en la cabeza, ya estamos empezando a oxigenarnos con un crecimiento promedio de 1,2 % en la región y en el mismo período. El secreto es que somos los grandes proveedores de materias primas tanto de granos, carnes, maderas y valiosos minerales. Esto ha posibilitado que a pesar que los mercados hayan entrado en una aguda recesión, ni aún en el peor momento, se dejaron de activar los pedidos.

Quizás apostando más a EEUU que confiando en Obama, es que los sudamericanos nos hemos alineado detrás del ex todopoderoso teniendo en cuenta que Europa esta media ahorcada y la otra mitad casi sin aire en sus pulmones.

EE.UU demostró que las medidas tomadas fueron acertadas y eso le ha permitido crecer en el último trimestre de 2009 en un nada despreciable 1,4%. Por lo que es probable que EEUU  pueda liderar al mundo, en su regreso al crecimiento. Lo de China también es digno de destacar, ya que su crecimiento casi no fue interferido por la debacle financiera mundial. Por lo que es indudable que estos dos países serán los verdaderos motores de la recuperación global.

Mientras tanto en Europa; Grecia se encuentra con el agua más arriba del cuello, siguiéndoles de cerca España y Portugal entre los más golpeados. Alemania, su líder indiscutido, registraba en el mismo periodo, un terrible cero.

Esto significa que si Europa no cambia su modelo productivo, 500 millones de seres se las van a ver negras. Su economía cayó, en el 2009, un 4%, la peor cifra desde la II Guerra Mundial. Por lo tanto, los 27 miembros de la UE comienzan a transitar por la cornisa, en un desafío sin vuelta atrás.

Y ya comienzan a sentir los efectos directos de esta catástrofe. Su producción industrial retrocedió hasta comienzos de la década del 90. Hay 23 millones de europeos sin trabajo, 7 millones más que hace 20 meses, y seguirán subiendo. El 8% de la población europea no gana lo suficiente para salir de la pobreza. Y 80 millones más, viven  justo en la línea que la divide. 

Los déficits públicos están en el 7% del PBI contra el 3% impuesto en el Tratado de Maastricht. Las exportaciones tampoco le van a servir a los europeos para sacarlos del pozo, ya que su comercio internacional se reduce año a año ante el empuje de los países emergentes. 

Alemania no va a poder soportar la pulseada con China por el segundo lugar como exportador mundial, ya que el 60 % de las exportaciones germanas son en la Eurozona y China comercia con todo el mundo, hasta con los EEUU.

A todo esto, en Japón cae su economía como por un tobogán, solo que los nipones son mucho más discretos que los europeos y mucho menos llorones. Sus exportaciones se han desplomado, especialmente sus vehículos, que tiene en China  a su más feroz competidor, con precios que resultan menos de la mitad.

Aunque todo el mundo sabe que la duración de un auto chino no va mucho más allá de los dos años, si es que llega. Como la mayoría de sus productos; atractivos por afuera y totalmente descartables por donde se lo mire. Ahora bien, dentro de algunas noticias más o menos alentadoras, aparece el desastre griego, que es otro presente pero esta vez menos agradable. Aparentemente, alguien se encargó de esconder el secreto de la deuda de miles de millones de euros a las autoridades supervisoras de Bruselas.

Y las consecuencias de esta estupidez pueden arrastrar a otras naciones también endeudadas como Portugal, Irlanda, Italia y España. Alemania podría salvar a Grecia, pero si lo hace, corre dos grandes riesgos. El primero es que los alemanes se enojen con su gobierno por ayudar a un país que hizo mal sus deberes y segundo que Italia, Irlanda, España y Portugal también quieran que Alemania las ayude y esta, por dar una mano a sus vecinos, se caiga junto con ellos al abismo. Lo más probable es que Alemania sea solo una mediadora en la refinanciación de su abultada deuda. 

Por un largo tiempo, estarán soplando malos vientos en Europa, por lo tanto muchos sudamericanos perderán sus empleos y no les quedará otra que volver de donde vinieron. Con ellos también pueden ser que vengan muchísimos europeos, en busca de nuevos horizontes. ¿Y cómo actuarán todos los gobiernos “sudacas”?

Abrirles las puertas de par en par, sin ningún tipo de preguntas o hacerles sentir la misma humillación que padecieron  nuestros hermanos sudamericanos, en todos los aeropuertos. 

Los detendremos y les revisaremos los genitales hasta hacerlos llorar de indignación por ser tratados como criminales, como hicieron con nuestra gente, cuando solo buscaban mejores oportunidades de vida.

No sabría decirlo, pero ya los hemos recibidos como a príncipes luego de una guerra y nos devolvieron a cambio escupidas en la cara. Esta vez se va a tener qué pensar la cosa con más detenimiento. ¿O no?

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