martes, 22 de enero de 2013

A SEGURO LO LLEVARON PRESO

Casi al terminar el 2010, se produjo el derrumbe parcial de una obra en construcción, en Lambaré, municipio vecino a Asunción, en el que dos obreros paraguayos murieron y otros siete resultaron heridos, al desplomarse un encofrado. 


Esta es la noticia pura. Luego vendría la apertura de una carpeta fiscal para averiguar las causas que provocaron el desplome y el peritaje por parte de los bomberos. 

Según los primeros datos, recabados por estos mismos, ninguno de los implicados en el momento del fatal suceso, tenía puesto ni un solo elemento de seguridad industrial. 

Enseguida todos los dedos y ojos inquisidores se dirigieron en dirección hacia el propietario, poderoso empresario, quien anunció que realizaría una pericia, por su cuenta, para determinar las probables causas del infortunado suceso. Habría afirmado que tanto él, como sus asociados, deseaban saber si aquello había sido un simple accidente o una mortal negligencia. 

La primera impresión que me dio, fue que tanto los bomberos como la funcionaria judicial entrevistada, por uno de los reporteros que cubría este incidente, fue que ambos intentaban cargar las tintas sobre la irresponsabilidad del empresario, en cuanto a que ninguno de los dos accidentados, como los otros siete heridos, no portaban elementos de protección. 

Como alguien dijo alguna vez: “no existe la verdad absoluta, si no verdades parciales que conforman un todo”. Trabajando varios años como ingeniero civil, aquí en Paraguay, tuve la oportunidad de conocer mucho sobre el pensamiento del personal que trabaja en la construcción. 

Como todo paraguayo, no le gusta obedecer órdenes, y ese es uno de los primeros problemas con que un extranjero se topa. Basta que uno le diga que no se pueda beber dentro del perímetro de la obra para que el “arriero” traiga un par de latitas bien frías. No importa que se le haya dicho que es para mantener intacta su integridad física, ya que el cantero de obra, siempre es un lugar muy peligroso. 

Muchos no aceptan usar los borceguíes de seguridad, aunque se los facilite la empresa, ya que seguirán trayendo sus endemoniadas zapatillas u ojotas como le dicen en la mayoría de los países sudamericanos. 

Este calzado es sumamente peligroso para usar dentro de una obra en construcción, porque la suela es demasiado delgada. Es muy posible que cualquier clavo que se halle en el suelo o incrustado en algún tirante, atraviese suela, pie y todo lo que se le ponga en su camino. 

Generalmente el casco lo emplean para depósito de clavos, boletas a cobrar, para el hielo que sobra cuando ya satura al termo, o cualquier uso, menos para el que fue previamente diseñado. El quepis lo ha sustituido por amplia mayoría. Cuanto más viejo y más sucio, este sea, mucho mejor. 

Otro punto bastante frecuente, es la negativa total a trabajar con guantes. Es prácticamente una lucha mortal y un constante desgaste, intentar que los obreros lo quieran usar. 

Especialmente me refiero a los carpinteros y a los armadores de hierros, quienes son los que más se resisten. Objetan que no pueden trabajar con total comodidad, aunque destrocen sus manos. 

Pero quizás el tema más controvertido, de todo lo que se refiera a seguridad industrial, lo suscita el empleo del arnés, especialmente diseñado para ser usado en trabajos de altura. Pero a pesar que este sea un simple armazón, es casi imposible hacer que la mayoría quiera usarlo. 

Generalmente ellos se mueven a no menos de 12 metros, lo que representaría un edificio de cuatro plantas. Ver caminar a los techadores de galpones, como si fueran gatos por las vigas, puede provocarles un frío mortal, que les recorrerá la espina dorsal, por entero. 

A pesar que hace un buen tiempo que no estoy ya, en el medio, aún sigo viendo a este tipo de cáncer que sigue prendido en la genética de los operarios nativos, quienes se rehúsan una y otra vez, a colocarse los arneses. Es terrorífico verlos maniobrar, caminando como equilibristas, sin red ni cualquier tipo de protección, sabiendo que el riesgo que corren es demasiado grande y con mucho a perder. 

También hay que reconocer, que no siempre uno está en posición de rechazar gente porque no quiere protegerse. Resulta que nuestro país ha perdido dos generaciones completas de obreros calificados, de todas las especialidades, siendo el de la construcción, el más perjudicado de todos ellos. 

Los mejores ya se han repartido por los cuatro puntos cardinales, quedando aquí, solamente los que no han tenido el valor de ir a husmear a otros horizontes o simplemente los que son de una calidad algo inferior al de los emigrados. 

Entonces el profesional y el propietario, se encuentran apretados entre la espada y la pared. Despedirlos representar no poder terminar a tiempo el compromiso ya contraído. Como tampoco llegar a conseguir personal eficiente en esa área. Tal como pasa con los buenos frentistas, que los mejores ya se han ido y no ha quedado quien los reemplace, con igual calidad, en el mercado interno. 

Echarle toda la culpa al ingeniero o al propietario, que si tiene su parte de responsabilidad, es demasiado injusto. Eso si tenemos en cuenta que la mayor parte de los operarios son adultos y han estado en varias obras y saben de memoria lo que se debe hacer y lo que no. Es lo mismo que los motociclistas que no quieren llevar casco, sin embargo, cuando les sucede algo, dicen que fue un accidente; cuando en realidad fue un suicidio intencional. 

Es lo mismo que el embarazo de las adolescentes. Hace 30 o 40 años, todavía las nenas creían que los bebes salían de un repollo. En cambio hoy, están súper enteradas de todo y conocen mejor que yo los métodos anticonceptivos de menor riesgo. 

La información que los adolescentes reciben por los medios masivos de comunicación ya las pone al tanto de todo. Solo que no les interesa cuidarse y luego andan corriendo la voz, que “el chongo” con el que andaban, las engañó. La seguridad debe primar siempre, pero nadie puede ser todo el tiempo niñero de adultos. Esa es la realidad de la cosa, o al menos así es como humildemente yo lo veo.

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