miércoles, 3 de agosto de 2011

LA TERMINAL: UN MUNDO APARTE (Parte final)

Durante el día, un movimiento incesante de personas y vehículos. Pero de noche, brota un mundo mágico y misterioso, a medida que el ajetreo comienza a decaer. Un número increíble de personas, con historias de vida se pueden conocer con solo acercarse a ellas. Relatos de fe, de decepción, de esperanza y de dolor. Todas encadenadas entre sí por un lugar común que las une y las separa al mismo tiempo. También existe gente que ha llegado a perder todo, incluso su familia y que no les queda más remedio de convertir al lugar en su domicilio particular.

Cuando oscurece, llegan hasta la Terminal dos mujeres. Ambas duermen allí. Durante el día, recorren las inmediaciones  buscando cubrir sus  necesidades básicas de comida y limpieza, pidiendo a los vecinos de la zona, su colaboración. Las que las conocen no se niegan.

Por motivos desconocidos jamás se han hablado. La respuesta es que las dos tienen problemas mentales. Sus familias han terminado por desentenderse de ellas. No existe en el país una institución que las pueda cobijar y medicar. La única que hay, se encuentra en una situación tan deprimente que es igual a una muerte civil.

Pero en caso de ser aceptadas, se escaparían en la primera oportunidad. Salvo raras excepciones, no causan problemas y todos los que se congregan allí, contribuyen en mayor o menor medida con el mantenimiento de las dos mujeres. Ladislaa, una de ellas, vive en la entrada, siendo un banco de plaza, su único mobiliario. La otra señora solo duerme en la sala de espera.

Los cambistas se encuentran al acecho de cuanta persona tenga aspecto de extranjero y que pase cerca suyo. Su trabajo se extiende desde las cinco de la mañana hasta las siete de la tarde. De noche, brillan por su ausencia. Muchos pasajeros reclaman esto, ya que durante el día, se movilizan cerca de treinta y bien podrían turnarse uno o dos por noche, para no descuidar el servicio.

Los “activadores” vociferan en voz alta tratando de llamar la atención del desprevenido cliente. No siempre su consejo resulta un sano asesoramiento, si no más bien de cierto tipo de engaño que el pasajero descubre y los sufre una vez en camino, que es algo tarde ya para reclamar. Una gran cantidad de criaturas se encargan de transportar, todos los bultos en sus carretillas, a cambio de un pequeño arancel. Siempre existe rivalidad en el momento de la captura del cliente, pero pasado el momento, vuelven a ser amigos como si nada.

Grandes ganancias poco mantenimiento

Vista la Terminal con ojos de pasajero se puede decir que sus pisos están percudidos de grasa debido a la insuficiente limpieza que contraste con la de los dos bares. Debería contar con dos turnos de limpiadoras, por  respeto hacia las personas que circulan por allí.

Tampoco se observa en toda la edificación, un solo extintor de incendio, debido al gran material inflamable con que cuenta cada sector.  En especial, los de espuma, para electricidad, ya que el cableado es demasiado viejo, no cuenta con un plano actualizado, y constantemente sufre de gran cantidad de corto circuitos. Es muy probable que los bomberos nunca hayan sido llamados para dicho control.

Su frente debe mejorar su iluminación y un perfil más actualizado ya que no solo es una puerta de entrada al país, si no que las millonarias ganancias que le otorgan al consorcio, jamás se volcaron a mejorar la inversión ya existente. Aún a pesar de renovar su tiempo de licitación por otro período más.    

La magia comienza cuando llegan las sombras

Durante el día el ajetreo, es grande y continuo, sin embargo cuando comienza a oscurecer, el movimiento disminuye y las cosas se ven de otra manera. La gente llega con más tiempo que durante la mañana y por lo tanto se encuentra menos pendiente de la salida de su ómnibus y más predispuesta a conversar.

Entonces comienzan a escucharse emotivas historias, que resultan  increíbles y donde se entremezclan lo dramático, lo cómico, lo triste, lo alegre o simplemente lo anecdótico. Algunas de las que se narraran a continuación son solo un simple ejemplo de todas las oídas.

Vidas entrecruzadas

Una señora, caminando con dificultad, tomó asiento en la sala de espera. Veinte personas vinieron a despedirla. Luego de largos minutos, se pudo hablar con uno de los familiares. Este contó que la señora les pidió que vinieran a despedirla antes de internarse en el Hospital Nacional de Aregua, ya que presentía, que nunca más los vería, por lo avanzado de su cáncer. Deseaba que la recordaran así, de ese modo, este era su último deseo.

La llegada de dos hermanas nacidas en Paraguay, pero que fueron dadas a una pareja argentina, a los 3 meses de edad, quien las trató como sus propias hijas, pero al morir el padre, les confesó que ellos la adoptaron y que su verdadera madre se encontraba en Ciudad del Este. Juntas iniciaron la búsqueda que dio resultado positivo, luego de 40 años, y esperando verla de un momento a otro.

Cierta vez, el chofer, detectó, a último momento, un problema mecánico en su vehículo, por lo que  envió a un “activador”, para colocar un video, para entretener a los pasajeros, hasta solucionar el problema. Insertó  el primer DVD que encontró a mano.

Unos instantes después descendió una monja algo molesta y le pidió al “activador” cambiar de film, ya que era muy grosero, para su gusto. Deseaba fervientemente que la tierra lo tragara. Sin querer había exhibido una película porno.

EN MEMORIA
Esta nota está dedicada a la Sra. Casilda, quien falleció a la edad de 34 años, dejando huérfana a una criatura de nueve años. Ella era moza del bar VIP y siempre mantuvo ese rasgo de gentileza que siempre la caracterizó para con todos los clientes.

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