lunes, 13 de diciembre de 2010

REINA POR UN SOLO DÍA

Pasan los años, se suceden los gobiernos, cambian los ministros y todavía nos siguen gobernando funcionarios mediocres e inútiles, que por desgracia, para nosotros, han llegado bastante tarde al reparto de cerebros.

Pero esto último podría pasar a un segundo plano, si tenemos en cuenta, aquella vieja máxima que dice: “el que sabe, sabe y el que no, es jefe”. Esto en buen castellano, significa que los que tienen el poder de decisión, por lo general son unos pobres badulaques, con la suerte de haber estado en el momento justo y en el lugar exacto.

Esto ya es una norma en las reparticiones del Estado, pero parece que en el Ministerio de Educación, la ceguera mental, la falta de sensibilidad social y la estupidez humana, se concentran en dosis abusivas. ¿Por qué doy tantas vueltas? Simple, no sé como vincular los estúpidos requerimientos del ministerio, las imbéciles exigencias de las directoras de escuelas y colegios, y el alumnado, con respecto a la vestimenta del desfile del 15 de mayo.

Hay varias versiones sobre el mismo tema. Los directores dicen que la orden viene de arriba, pero no precisamente del cielo. Los padres de los jóvenes (que dicen ser estudiantes), que son exigencias   propias  del mismo director, porque son muy “cepilleros”. Habría una tercera explicación: que nos dice que las mismas chicas son tan competitivas entre sí, que rivalizan con sus compañeras por ser las más sensuales y llamativas y por eso adoran desfilar.

Pero sea lo que fuere, es el padre o la madre quien tendrá que poner sobre la mesa, billete sobre billete, distrayendo una buena cantidad de dinero, imprescindible para la subsistencia familiar, especialmente en esta época difícil, donde el trabajo no abunda y lo poco que aún se consigue, está pésimamente remunerado.

La angustia de los padres reside en que toda la vestimenta comprada, con esfuerzo, no puede ser reciclada, ni usada como ropa de calle, ya que, de lejos delata que es un bonito disfraz. Pero esto no es todo, ya que los instrumentos musicales tampoco son muy baratos que digamos, a menos que se siga la carrera de “batukero” detrás de un equipo de fútbol o sea un elemento musical dentro de cualquier  manifestación política.

Resumiendo en pocas palabras, este estúpido capricho ministerial, que no contribuye en nada positivo a la formación educativa ni disciplinaria del joven, es solo un gastadero de dinero inútil que no todo el mundo está en condiciones de hacer. Pienso que de aquí parte todo lo malo que se le inculca al estudiante.

Intentan los estúpidos burócratas infundirles a los estudiantes, mediante un sutil lavado de cerebro, que asistir a un desfile, con toda la parafernalia, se es un gran patriota. Algo bastante imbecil, tendiendo en cuenta que el patriotismo no pasa por marchar  bien derechito, al compás de una marchita militar. Se es realmente patriota cuando se delata a un corrupto, que imparte cátedra de santidad. 

Se es patriota cuando un ciudadano que se ha recibido, tras cursar una carrera universitaria, decide dejar la comodidad de Asunción, Ciudad del Este, San Lorenzo o Encarnación, para irse a instalar en Bahía Negra, Mariscal Estigarribia o cualquier ciudad algo perdida de nuestra geografía.

Se es patriota cuando piensa en función del otro y del país y un poquito menos en sus propios intereses económicos. Cuando, aquel que tiene el conocimiento, se dedica a enseñar a gente adulta a leer y escribir, en forma totalmente gratuita, por ejemplo.

Se es patriota cuando uno aprovecha los ratos libres, para atender a niños, mujeres y ancianos, aplicándole inyecciones, tomándoles la presión, asistiendo con sesiones de nebulización, o masaje terapéutico, a los impedidos físicos o simplemente dándole cariño o compañía a los abuelitos, en algún asilo  o con las criaturas en un jardín maternal municipal o en un orfanato.

Existen muchísimas maneras de ser un patriota y no siempre tiene esto mucho que ver con sostener un fusil o participar de un desfile escolar. Pero lo que encuentro más triste de todo esto es el valioso tiempo invertido y que a mi modesto juicio se malgasta irresponsablemente con aproximadamente 5 o 6 días netos de clases, todos los años. 

Los famosos 200 días de clases, del plan general de estudios del MEC, nunca llegan a  completarse. También es ridículo y llamativo el prolongado tiempo de vacaciones que se toman los maestros y alumnos. En otros países jamás existen 3 meses de vacaciones. Los únicos recesos contemplados son 15 días, para las fiestas de fin de año y otros 15 días más en la época de julio, que coinciden con las nevadas más abundantes del año. Eso es realmente patriotismo.

Para terminar, tanto dinero y tiempo gastado de balde para ser una reina por un solo día, no tienen ningún tipo de justificativo. Lo máximo que puede llegar a ganar la pobre “chirolera”, después de tanto esfuerzo desplegado, es que algún tipo grosero le vaya a gritar: ¡¡¡nena, que rápido  que aprendiste a agarrar el palo!!!

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