lunes, 24 de enero de 2011

LA VIOLENCIA DOMÉSTICA - PARTE II

Tipos de violencia


Abuso físico:Por medio de la fuerza con golpes, empujones, puntapiés y lesiones con objetos o armas. Puede ser cotidiano o cíclico, o sea, se alternan momentos de violencia con periodos de calma. A veces termina en suicidio u homicidio. En el maltrato se detectan magulladuras, heridas, quemaduras, moretones, fracturas, dislocaciones, cortes, pinchazos, lesiones internas, asfixia o ahogamientos.

Abuso sexual: Es el tipo de abuso más difícil de probar si no es con lesiones. Cuando la pareja fuerza a mantener relaciones o conductas en contra de su voluntad. Los principales malos tratos son las violaciones vaginales, anales y las bucales. Las caricias genitales forzadas y las posiciones vejatorias, llegando hasta la penetración anal o vaginal con la mano, puño u objetos extraños como botellas o palos.
 
 Abuso psicológico: La mujer es dominada por el varón, quien la humilla en la intimidad y públicamente. Limita su libertad y la disposición de los bienes comunes. Solo se detectan sus efectos a largo plazo. Los insultos, vejaciones, crueldad mental, gritos, desprecio, intolerancia, humillación en público, amenazas de castigos o abandono, unido a la depresión, pueden conducir al suicidio. Todos estos datos han sido aportados por la psicóloga Alejandra Favieres, del Servicio de Atención a la Mujer en Crisis, de los Servicios Sociales de la Mancomunidad de los Pinares, en Madrid.

Como reconocer a un hombre golpeador  


Incapacidad para tolerar frustraciones o situaciones de estrés.
Terriblemente celoso.
Teme que su mujer le abandone y la atemoriza.
Fue maltratado o presenció violencia en la niñez.
Utiliza el sexo como un acto de agresión.
Presenta doble personalidad: amable y violento.
Cree en la superioridad del hombre hacia la mujer.
Mantiene una relación de dependencia con la víctima.
Utiliza el alcohol como excusa para agredir.
Tiene baja autoestima: y revalida su ego a través de su esposa.
No cree que su conducta sea violenta.
Aísla a su pareja para controlarla.


La negación

Una vez cometida la agresión por lo general:
Minimiza sus actos ("no es para tanto", "sólo fue un empujón")
Justifica ("ella me hizo perder la paciencia")
Se defiende ("en realidad es ella la que me tiene dominado").
Se concientiza (Cuanto más repite la mentira, más se la cree). Además, niega constantemente el maltrato, en cualquiera de sus formas, pero sobre todo, si es psicológico.


La violencia en cifras

Un estudio realizado en Paraguay por la Oficina de Protección a la Mujer y la Niñez de la Organización Mundial de la Salud, en el año 2003, deja como saldo números reveladores.
El 34% de las mujeres de 16 a 49 años son víctimas de violencia física severa (golpes, lanzamiento de objetos, uso de instrumentos corto-punzantes, quemaduras, y empujones fuertes).
El 48 % sufren amenazas, gritos, insultos, o presencian destrucción de sus bienes personales.
El 12% informan haber sufrido moretones por golpes de sus cónyuges.
El 60% de los hijos de mujeres golpeadas han repetido alguna vez un año escolar.
Los hijos de víctimas golpeadas abandonan la escuela cuatro años antes que el promedio general.
En hogares con violencia física grave, los hijos tienen 95% de probabilidad a ser hospitalizados.
El 41% de mujeres amas de casas son víctimas de violencia física grave, mientras lo son el 10% de las que trabajan fuera y perciben ingresos.


¿Por qué no lo abandona?

La principal razón que impide el abandono de la víctima es temor a las represalias, dependencia económica y miedo a perder los hijos.


Rasgos de la mujer maltratada

Cree todos los mitos acerca de la violencia doméstica.
Baja autoestima.
Se siente culpable por haber sido agredida.
Se siente fracasada como mujer, esposa y madre.
Siente temor y pánico.
Falta de control sobre su vida.
Odia ser agredida pero cree que le han pegado por su culpa, que se lo merecía.
Se siente incapaz de resolver su situación.
Cree que nadie le puede ayudar a resolver su problema.
Se siente responsable por la conducta del agresor.
Se aísla socialmente.
Riesgo de adicciones.
Acepta el mito de la superioridad masculina.
Teme al estigma del divorcio.

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