martes, 1 de febrero de 2011

LOS GIMNASIOS EN PARAGUAY

Mientras los gimnasios muestran en sus avisos, las bondades del físico culturismo y el sano ejercicio, nadie controla a los que deberían cuidar de tu estado de salud. Y si ocurre un accidente, ¿quien se responsabiliza?. En primer lugar es la municipalidad, por darle la habilitación a quien no tiene una preparación adecuada o al titular del local por irresponsable.

A raíz de dos noticias periodistas aparecidas hace poco tiempo, en dos países diferentes, hizo que nos moviera a realizar la presente nota. En la primera de ellas, comenta que en una ciudad satélite de la gran capital mexicana, una persona inició una demanda en contra de un gimnasio, a raíz de una hernia de disco provocada por un sobreesfuerzo.

La segunda, proviene de Uruguay, en donde un asiduo concurrente a un gimnasio local, sufre de fuertes dolores musculares desde hace un año y los médicos no encuentran solución a su problema.

Luego que este medio periodístico visitara varios gimnasios de esta ciudad y ciudades vecinas se pudo comprobar que en los mismos acontecían casos similares a los ya citados. Según un gran número de usuarios, afirmó que sufría de fuertes dolores musculares generalizados o sobreesfuerzos producidos por mal asesoramiento del instructor o síntomas de desgarros, más conocidos como “tirones”, y que no siempre las pomadas o linimentos llegaba a calmar, por lo que tenía que recurrir a costosas consultas privadas con médicos especialistas.

Todos los lugares visitados están perfectamente equipados, la mayoría lucen máquinas nuevas. El aspecto interno y externo son atractivos, contando casi todos con la suficiente limpieza e higiene que se necesita para estos casos.

Esto es algo innegable y un punto en el cual ninguno de los entrevistados profirió queja alguna. Sin embargo el problema general es que tienen dos puntos oscuros en común. 


En ninguno de ellos, el propietario es un profesor de Educación Física, con titulo expedido por el MEC, que es lo que realmente correspondería o en su defecto, que fuera regente del local, e impartiese las clases y controlara personalmente cada uno de los distintos ejercicios, en caso que el propietario no sea del ramo y lo quisiera como una buena inversión.

Aunque cueste creer, en ninguna de las municipalidades vecinas a Ciudad del Este, incluyéndola a nuestra ciudad, posee una reglamentación que fije las normas a que deben adecuarse los establecimientos dedicados a este rubro. Lo llamativo del caso es que esto no es nuevo, ya que el “boom” de los gimnasios comenzó hace unos siete u ocho años atrás.

“Eso significa que esta “laguna” administrativa tuvo que ser perfectamente detectada por la anterior gestión municipal, que por pura casualidad es una simple continuación de la anterior. Por lo tanto no sería de ninguna manera imprudente decir que durante los próximos años tampoco se hará mucho más que nada”, según afirmó César Augusto Álvarez, uno de los tantos asiduos concurrentes a uno de estos gimnasios.

Otro de los entrevistados fue el licenciado Víctor Andrés Mercado, quien sostuvo, que sufre constantemente de dolores en su espalda, producto de un sobreesfuerzo durante uno de los ejercicios, y el que fue provocado por la poca experiencia de su entrenador, en el desaparecido “Power Gym” de Ciudad Nueva, próximo a la Avenida San José. Desde esa fecha, nunca ya fue el mismo y los dolores continúan a pesar de consultar periódicamente a varios facultativos que hasta la fecha no han podido detectar con certeza su mal.

Varios atletas más, sugirieron problemas físicos parecidos, sin embargo, pidieron por distintos motivos, no ser identificados, a excepción de Daiana Andrea Morínigo, estudiante avanzada de Ingeniería Informática, que consumía unos preparados en el Brasil, que contenían avena, miel, guaraná en polvo y varios ingredientes más.

Esta mezcla era siempre suministrada por su entrenador, a un precio no muy económico, que si bien le habían hecho perder gran peso, que era su objetivo principal, dicha ingestión le provocaba continuas diarreas y una desmesurada pérdida de líquido que la llevó a una deshidratación tan aguda, que tuvo que ser internada durante dos días en un sanatorio privado muy conocido de esta ciudad.

Todos reconocieron que a pesar de la buena predisposición de los entrenadores, ninguno tenía una buena preparación técnica y ostentaban frágiles conocimientos teóricos de nutrición deportiva de mantenimiento y de alta competencia, cosa que sucede normalmente en nuestro país. Gente que mal aprende y por lo tanto, seguro que mal enseña.

A pesar de ser algunos productos naturales, muchos de estas “pócimas” no están contempladas por nuestro Vademécum, ya que entran de contrabando y no se sabe a ciencia cierta si contienen lo que las etiquetas verdaderamente indican. Por ende existe cierto riesgo al consumir estos productos seudo naturales. Siempre tendiendo a pensar que nuestros hermanos del otro lado del Paraná, son los introductores de la piratería de todo tipo en la región.

Para concluir y terminar de redondear esta nota, como fue la anterior en cuanto a la higiene de los lugares de venta de comidas, la fiscalización por parte de la Municipalidad sigue siendo cero. No es posible que nadie de aquella institución pública no haya reparado en semejante “bache”.

Por lo tanto puede ser que haya dos posibilidades: o los funcionarios que tiene a su cargo esta tarea vivan en una burbuja en otro planeta o que en su conjunto, todos ellos son “bellos durmientes” en plena ciudad. Si la excusa es que no están estos locales reglamentados, tampoco existen garantías, que en caso de estarlo, sean fiscalizados.

Todas las afirmaciones hechas en esta nota pueden ser totalmente corroboradas por el doctor Altaír Soares, quien es un prestigioso traumatólogo de Foz de Iguazú, quien en su juventud fue ayudante del preparador físico de la división principal del Club Flamengo de Río de Janeiro, quien agregó que las lesiones en los gimnasios pueden ser tan serias como las que se pueden producir en la pretemporada, si es que no se tienen en cuenta la moderación en el ritmo y la capacidad individual de cada persona.


También fue mencionado otro ítem, entre los distintos entrevistados y que merece ser muy tenido en cuenta. Ningún centro de gimnasia o musculación, cuenta con un médico deportólogo de guardia permanente, o en su reemplazo, un estudiante avanzado de Medicina, para atender cualquier problema urgente que pueda suceder.

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