viernes, 11 de febrero de 2011

PARAGUAY: VERTEDERO DEL PRIMER MUNDO - PARTE I

Empresarios extranjeros inescrupulosos en complicidad con jueces, fiscales y políticos del más alto nivel de nuestro país, ganan fortunas a costa de la salud de miles de compatriotas que se enferman sin saber cual es el mal que los ataca.

Se designa a los materiales sólidos, líquidos o gaseosos que contienen sustancias que por su composición, posibilidad de combinación o mezcla representan un riesgo para la salud humana, los recursos naturales y el medio ambiente.


Pueden estar contenidos en recipientes que son destinados al abandono. Ejemplos de residuos tóxicos y peligrosos son los productos farmacéuticos, los aceites usados o las pilas con mercurio. Los principales componentes que dan a los residuos su carácter peligroso son: metales pesados, cianuros, dibenzo-p-dioxinas, biocidas y productos fitosanitarios, éteres, amianto, hidrocarburos aromáticos policíclicos, fósforo y sus derivados, y compuestos inorgánicos del flúor.

Las actividades principales que generan este tipo de residuos son la minería, la energía nuclear y la industria en general (papelera, química o siderúrgica, entre otras). Los sistemas básicos de gestión de los residuos tóxicos y peligrosos son: la incineración, el tratamiento físico-químico, el depósito de seguridad y la recuperación o reciclaje.

Cada país en materia legislativa adopta sus correspondientes normativas para la gestión de estos residuos. En España estas normativas se recogen en la Ley 10/1998, de Residuos, del 21 de abril, y en las diferentes directivas comunitarias (Directiva Comunitaria 91/156/CEE, del Consejo, del 18 de marzo de 1991).

Enfermedades ambientales
 
Son las enfermedades no infecciosas, producidas por agentes que escapan al control del individuo; y excluye los procesos derivados del hábito de fumar, y el uso o abuso de fármacos o drogas como el alcohol.

 Las enfermedades laborales relacionadas con la exposición a diversos agentes en el entorno laboral constituyen una categoría importante dentro de las enfermedades ambientales.

Algunos ejemplos son la silicosis, enfermedad pulmonar que afecta a los mineros, trabajadores de la industria y alfareros por la exposición al polvo de sílice; el cáncer de escroto en los deshollinadores, en relación con el hollín; alteraciones neurológicas en los alfareros por el uso de productos con base de plomo o alteraciones óseas en los trabajadores de la industria de cerillas por la exposición al fósforo.

El trastorno llamado asbestosis, es una enfermedad causada por la inhalación de fibras de asbesto, debido a que este material ha sido utilizado como aislante en los hogares y edificios públicos, su retirada, y su dispersión en el aire, puede originar problemas medio ambientales graves para aquellos que trabajan o viven en las inmediaciones. La inhalación de fibras de asbesto se ha relacionado también con el cáncer de pulmón. Muchos de estos procesos llamaron la atención general durante la Revolución Industrial en el siglo XIX.

Por desgracia para todos los habitantes de este país, la mala fama que Paraguay ha tomado estos últimos años, al ser rotulado como un país corrupto y coimero, duele en el corazón, sin embargo es una verdad indefendible por cualquier lugar que se lo mire.


Es innegable que esta pésima notoriedad atrae la peor calidad de individuos por lo barato que resultan algunos jueces, ambiciosos fiscales y abogados prestos a sacar un buen bocado de cualquier situación que les sea ventajosa. Esta es una tierra donde no se aplica la ley a pesar de estar muy bien escrita.


Otra gran ventaja es la permeabilidad de sus fronteras, de las cuales se puede entrar y salir sin ser notado. Si se tiene todos estos elementos y se los junta, entonces existe la gran posibilidad de hacer mucho, pero mucho dinero perjudicando la salud de mucha gente inocente al usar el país como un gran vertedero.


Esto sucede a raíz que tanto Europa como EEUU tienen leyes ecológicas que castigan con severidad cualquiera de estos delitos y como no existen terrenos disponibles para los desechos o si los hay es mejor que perjudique lo más lejos posible.


Tal es el caso de las “pasteras” uruguayas. Tanto Finlandia como España ya no permiten la instalación de fábricas tan contaminantes en su territorio, por lo tanto, intentan hacerlo en Sudamérica donde la gente necesita imperiosamente fuentes de trabajo y si se enferman, bueno, luego se verá como se resuelve la cuestión. Lo importante es ganar mucho dinero, no importa como.

Las empresas extranjeras pagan buen dinero para hacer desaparecer miles de litros de todo tipo de sustancias que llegan a estas tierras en tambores con componentes altamente tóxicos, que muchas veces son manipulados torpemente y sin conocimiento exacto del contenido del tambor.

 Fraguar los documentos es la parte más fácil del tema. Los controles de las distintas aduanas tampoco son una garantía para detener un embarque de sustancias tóxicas.

Hace un par de años atrás, durante la presidencia de Wasmosy, se produjo un incidente bastante grave y controvertido con unos tambores que estaban depositados en el puerto de Asunción, que contenían clorato de potasio y ácido nítrico.


Expertos franceses vinieron a analizarlos y dictaminaron que eran sustancias altamente venenosas y que en determinadas condiciones podrían explotar. Para colmo de males estas sustancias tenían un nivel detectado no alarmante de radioactividad.


Residuos tóxicos y peligrosos

Se designa a los materiales sólidos, líquidos o gaseosos que contienen sustancias que por su composición, posibilidad de combinación o mezcla representan un riesgo para la salud humana, los recursos naturales y el medio ambiente.

Pueden estar contenidos en recipientes que son destinados al abandono. Ejemplos de residuos tóxicos y peligrosos son los productos farmacéuticos, los aceites usados o las pilas con mercurio. Los principales componentes que dan a los residuos su carácter peligroso son: metales pesados, cianuros, dibenzo-p-dioxinas, biocidas y productos fitosanitarios, éteres, amianto, hidrocarburos aromáticos policíclicos, fósforo y sus derivados, y compuestos inorgánicos del flúor.

Las actividades principales que generan este tipo de residuos son la minería, la energía nuclear y la industria en general (papelera, química o siderúrgica, entre otras). Los sistemas básicos de gestión de los residuos tóxicos y peligrosos son: la incineración, el tratamiento físico-químico, el depósito de seguridad y la recuperación o reciclaje.

Cada país en materia legislativa adopta sus correspondientes normativas para la gestión de estos residuos. En España estas normativas se recogen en la Ley 10/1998, de Residuos, del 21 de abril, y en las diferentes directivas comunitarias (Directiva Comunitaria 91/156/CEE, del Consejo, del 18 de marzo de 1991).


Enfermedades ambientales

Son las enfermedades no infecciosas, producidas por agentes que escapan al control del individuo; y excluye los procesos derivados del hábito de fumar, y el uso o abuso de fármacos o drogas como el alcohol.

Las enfermedades laborales relacionadas con la exposición a diversos agentes en el entorno laboral constituyen una categoría importante dentro de las enfermedades ambientales. Algunos ejemplos son la silicosis, enfermedad pulmonar que afecta a los mineros, trabajadores de la industria y alfareros por la exposición al polvo de sílice; el cáncer de escroto en los deshollinadores, en relación con el hollín; alteraciones neurológicas en los alfareros por el uso de productos con base de plomo o alteraciones óseas en los trabajadores de la industria de cerillas por la exposición al fósforo.

El trastorno llamado asbestosis, es una enfermedad causada por la inhalación de fibras de asbesto, debido a que este material ha sido utilizado como aislante en los hogares y edificios públicos, su retirada, y su dispersión en el aire, puede originar problemas medio ambientales graves para aquellos que trabajan o viven en las inmediaciones. La inhalación de fibras de asbesto se ha relacionado también con el cáncer de pulmón. Muchos de estos procesos llamaron la atención general durante la Revolución Industrial en el siglo XIX.

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