miércoles, 20 de octubre de 2010

CON EL AGUA HASTA EL CUELLO

Cierta vez, mi querido amigo, Helio Vera, me mandó un e-mail, que respondía a uno mío, y en donde le hacía preguntas sobre la historia del Paraguay. Me dijo que siempre la Historia tiende a repetirse y que los hombres y mujeres, son tan tontos que, siempre vuelven a tropezar con la misma piedra.


Esta referencia la traigo a colación, ya que este nuevo gobierno, tiene la malsana intención de crear nuevos impuestos. Esta estupidez ya fue cometida en el gobierno anterior, y así nos fue. Existe un proyecto para jubilar con el 25 % de un salario mínimo, a todas las personas que superen los 60 años. Para esto, se necesita unos 500.000 millones de guaraníes anuales.

Ahora bien, en un análisis frío y realista, entre lo que tenemos y no tenemos, nos encontramos con un país quebrado socialmente, que casi no tiene industrias que procesen las propias materias primas que produce, que subsiste gracias a la ganadería y la agricultura, solo tecnificada por algunos pocos, y que el Estado jamás ha impulsado a estos dos rubros, siendo los verdaderos impulsores de nuestra economía.

Y cuando intentó hacerlo, estuvo solo dirigido hacia unos pocos “amigotes” del partido, que jamás pagaron sus créditos, en el Banco de Fomento, ni en el Fondo Ganadero, pero que sí dejaron un gran “mono”, que hasta hoy se lo sufre. En un país donde cada día se abre más la brecha entre las diferencias de clases, donde la vivienda es casi inalcanzable y el negocio de los autos “mau” sigue un floreciente camino, tanto como la industria de moda: “el desarmadero”.

Ahora bien, de dónde se va a conseguir semejante cantidad de dinero. Los nuevos funcionarios tienen una respuesta fácil: crear nuevos impuestos. Esto ya lo vimos con Nicanor, que primero hizo la reforma fiscal, pero que no creó nunca fuentes genuinas de trabajo. Y pareciera que el cambio, al menos por este lado, no se va a dar. Estoy  de acuerdo con que todos paguemos impuestos, al final de cuentas es el precio por vivir  en una sociedad civilizada.

Pero para esto tiene que darse dos puntos fundamentales. El primero es tener una fluida demanda de trabajadores, bien remunerados, no con sueldos de hambre que te ofrecen hoy en día, la mayoría de los “seudos empresarios”. Y segundo, fundamental, es que los impuestos vayan dirigidos hacia los lugares a donde fueron destinados y no desviados hacia ciertos bolsillos, que se encuentran en su  camino.  

Sin ninguno de estos dos ítems, toda propuesta va hacia el fracaso total, incentivando de alguna manera la evasión. Según el asesor económico de nuestro presidente, el grandioso Premio Nóbel, es necesaria la creación de nuevos impuestos. Pues bien, que se creen, pero antes, que la base impositiva crezca en cifras reales, con trabajo estable y a la vez que los inversores extranjeros y nativos tengan la suficiente confianza para invertir aquí.

Es medio estúpido que Lugo y sus ministros salgan al exterior a buscar inversores, si no están dadas las condiciones, aún en nuestro  país. Y si no pregúntenle a Luís Lindstrom, que opina del tema. Antes de salir de casa y promocionarla, tendríamos que ponerla en orden y limpiarla de una buena vez, si no, ya nadie tendrá confianza en Paraguay. Y perder credibilidad es algo bastante duro. No hay nunca que olvidarse, que estas noticias, como otras, que se generan acá, por desgracia son recogidas por todas la agencias del mundo y propaladas a los cuatro vientos.

Querer construir una casa, empezando por el techo, es imposible. Porque no hacemos primero el cimiento y luego, poco a poco vamos levantando las paredes. Así suena mucho más lógico. Sin embargo parece que existe cierta continuidad, al menos en este aspecto. Hay nuevos funcionarios que están tratando de tomar cierto protagonismo, sin embargo es evidente que la camiseta que le han puesto, les queda un poco grande, a su cuerpito.

También estoy notando que algunos integrantes de la Alianza, se empeñan en transformar, toda la cosa, en una simple virada hacia una izquierda de los años 50 y 60. Esa misma que fracasó en Cuba, en  la Unión Soviética, y hasta los mismos chinos, caprichosos hasta las últimas consecuencias, se dieron cuenta, que esa ideología, no los iba a conducir a ningún lado. Solo fomentar la pobreza.

Esta gente especializada en el socialismo de escritorio, parece que nunca ha recorrido los magníficos “paraísos” del socialismo.  Si no jamás pregonarían tantas cosas que han fracasado totalmente, en la práctica y si creen que miento, pregúntenle a cualquier chico o chica que haya estudiado en Cuba, que si no fuera por sus padres, se hubieran muerto de hambre. Si van a querer confrontar a las clases pudientes con la de menos recursos se van a equivocar de cabo a rabo.

Hasta el mismo general Perón confesó que se había equivocado cuando permitió que en el himno peronista se dijera “combatiendo al capital”. Grueso error. El capitalista sin el obrero no puede hacer nada así como el obrero ante la falta de capital. Juntos deben buscar el camino común encontrando los puntos que los unan. Otros países lo hicieron y mal no les fue. Si estos “Jurasic Park” de izquierda no se actualizan y no se olvidan del “casette” cubano de la década del 50, seguiremos agonizando con el agua hasta el cuello.

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