miércoles, 27 de octubre de 2010

LA HIPOCRESÍA MATA A LA LIBERTAD

Aunque parezca mentira, estamos creciendo y rápidamente en varios sentidos. Parecería que vamos aprendiendo a defender nuestros derechos y casi ya no nos callamos. Quizás al principio cometamos excesos, pero eso forma parte del aprendizaje. Solo nos falta un poco de práctica. Por eso ya es hora que empecemos a cuestionar ciertos tabúes, aquellas cosas que no se podían nombrar, solo en voz baja y ante amigos de confianza. Temas urticantes que debemos enfrentar sin posponerlo más.  

Deberemos luchar contra cientos de voces retrógradas como aquellas de Amor y Vida, un grupo ultra conservador, muy cercana a la  Iglesia católica. Estos desubicados, ante una propuesta acertada del Ministro de Salud, queriendo encarar una campaña a favor del sexo seguro, pusieron el grito en el cielo, cuando escucharon que se regalarían condones.

Nadie quiere hacer apología del sexo libre, pero la idea del ministro era bajar los índices de Sida, enfermedades venéreas y embarazo adolescente, pero esta gente hipócrita y reaccionaría, invadió la redacción de todos los medios capitalinos y despotricó a diestra y siniestra contra las buenas intenciones del ministro. Sus mágicas soluciones son la abstinencia, el método Billings o la pareja estable. Tres soluciones ridículas e impracticables. A nadie en Paraguay se le ocurriría practicar la abstinencia. Norma tan difícil de cumplir, que hasta algunos  sacerdotes la transgreden.

El método Billings, nunca dio resultado, pero en caso de emplearlo y  fallar, ¿se haría cargo el grupo Amor y Vida del bebe?, desde ya que no. Eso es hipocresía. En cuanto a pareja estable, es algo tan difícil de lograr, por ser la convivencia, un tema demasiado complejo y no merecería ser tratado tan a la ligera.

Si este minúsculo grupo de energúmenos, se opone al inocente uso del condón, para proteger de lo ya antedicho, no importando la ingestión indiscriminada de anticonceptivos, por parte de la mujer, que deforman su cuerpo, crecer pelos en lugares impensados para una dama, y causar tumores malignos precoces. Por lo que sería imposible tratar temas más delicados y urticantes que este.

Como la eutanasia. Y aunque esta palabra suene muy dura a nuestros oídos, en determinados momentos es conveniente utilizarla. Quien ha tenido un familiar en terapia intensiva o en coma irreversible, sabe  de lo que estoy hablando. La persona en estado vegetativo ya no sufre más, pero sus familiares y amigos no tienen paz ni consuelo. Sin mencionar la sangría económica que representa cada día de internación.

El aborto también tiene que ser despenalizado y contemplado, siendo  el Estado quien deba ser el contralor, para que no se cometan abusos de ningún tipo. En Paraguay se producen cerca de 40 mil abortos clandestinos por año, el 70%  tiene complicaciones en  el bebe o en la madre. Semanas atrás, una partera empírica, le saco 8 metros de intestino a una parturienta, creyendo que era el cordón umbilical. Aún con todos los cuidados, la pobre mujer no pudo sobrevivir. Este es solo uno de los tantos casos. 

La pena de muerte es otro punto que debe ser implementado, pero solo en aquellos casos, llamados “crímenes hediondos”, como el de Cecilia Cubas, por ejemplo, que fue torturada y enterrada viva, con una bolsa de polietileno en su cabeza. Como todos los que asistimos al desentierro del cadáver, por TV., todavía nos sigue revolviendo el estómago. Ese tipo de gente no merece el perdón divino ni el  humano, además nunca se regeneran.  

Para los violadores compulsivos y reincidentes, debería de existir la esterilización química. También esto suena brutal, pero muchos de los violadores en serie, no les interesa reinsertarse dentro de la sociedad. La mayoría de las veces, cuando es liberado, vuelven a las andanzas. También se debería clarificar si un violador es un delincuente, un enfermo mental o una mezcla de ambos. 

Otro tema difícil de encarar, es el cambio de sexo, tanto quirúrgico como en los documentos oficiales. Esta es una opción muy personal, que la ley tendría que contemplar, ya que son muchas las personas que desean tener una opción diferente de vida con la que vinieron al mundo y seguro que este grupo de gente prejuicioso desaprueba totalmente.

El matrimonio gay y la adopción de niños por parte de estos, son hechos mucho más recientes, incluso a nivel mundial, y bien pueden esperar un tiempo hasta que todos los puntos anteriormente puedan ser digeridos, por la mayoría de nuestra sociedad.

La función de las distintas religiones es aconsejar a sus feligreses a cumplir con los dogmas predicados y sus ritos, pero su autoridad nunca puede estar por encima del Estado, ya que este agrupa a la totalidad de la sociedad. Que haya una ley no implica una apología para el libertinaje y el descontrol, para eso la ley examina las distintas circunstancias para que esto no ocurra. Es como el divorcio, las parejas no se casan para separarse, pero si existen inconvenientes de cualquier tipo, la ley contempla la disolución, independiente de las enseñanzas religiosas.

Del mismo modo que a nadie le gusta el aborto, pero si existe una violación y la futura madre es una menor, que no desea engendrar el fruto de la violencia. En fin, las variantes son tantas, que no tienen fin. Eso si, debemos seguir creciendo para garantizar nuestras libertades individuales y esto debe ser conservado y acrecentado todos los días. Para que una vez por todas, la libertad le gane al fin a la  hipocresía.

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