miércoles, 15 de septiembre de 2010

POR SUERTE DIOS ES PARAGUAYO

Habiendo visto la falta de limpieza que existe en todos los centros estatales de salud, y eso, sin nombrar a los edificios que tiene el IPS, que esos sí, ya son de terror. Puede uno maravillarse por entero que tanto los pacientes como las visitas, no mueran con violentos ataques de “karacha”, producto de la poquísima o nada de asepsia de estos establecimientos sanitarios. 

Como es sabido, dentro de un lugar de atención médica, existen muchos pacientes con enfermedades de todo tipo, muchas de ellas contagiosas. Estos enfermos producen una gran cantidad de desechos (gasas con sangre, pus, flujos, mocos, etc.), catéteres, sondas, jeringas y agujas, pañales descartables, por nombrar algunos de los elementos más comunes.

Estos desechos, por recomendación de organismos internacionales, aconsejan no quemar, pero si destruir con un horno sanitario especial, que no contamina el ambiente y si esteriliza totalmente la basura. Eso por un lado. Por el otro tenemos que, en todo el perímetro interno de estas unidades sanitarias, deben contar con algún tipo de profilaxis especial.

Por lo tanto, ¿quién asume la responsabilidad, si una visita que va a saludar a un internado, y se contagia con algo desconocido?, por supuesto que nadie. Esta posibilidad se la conoce con el nombre genérico de “contaminación hospitalaria”?

Si nos atenemos a que no existen hornos sanitarios en todo Paraguay y ni que decir de una morgue con cámara frigorífica, que no es un lujo y si una necesidad básica, es una verdadera suerte, vuelvo a insistir, que el personal médico y no médico que corren tantos riesgos injustificados y no mueran como moscas.

Pero en caso que si se le pegan algunas de estas porquerías que andan rondando por los pasillos, que son mutaciones rebeldes de enfermedades más comunes y son tan difíciles de sacárselas de encima, por ser renuentes a todos los antibióticos conocidos, entonces si que estamos mucho más que fritos.

En resumen solo con agua y jabón en polvo no se consigue una asepsia satisfactoria para un centro hospitalario, como lo aconsejan las normas internacionales para estos casos específicos. Pero con los constantes recortes que Salud recibe, ya es una verdadera suerte que todavía los edificios se encuentren en pie.

Ninguno de los organismos de control estatal dice nada al respecto, todos hacen un mutis forzoso como en una gigantesca conspiración sanitaria contra del pueblo. En otros artículos he hablado de la fortuna que el dengue y el sida no hayan tomado de lleno a toda la población de nuestro país. Ahora miro con mucha rabia y asombro el abandono del Estado en cuanto a este punto y todo lo que éste le oculta al pueblo.

Tampoco le informa a la población qué hacen las clínicas y sanatorios privados con sus residuos, ya que estos tampoco cuentan con los dichosos crematorios sanitarios. ¿A dónde irán a parar los cientos de pañales descartables?, ¿a dónde irán los cientos de fetos, producto de los abortos?, de los cuales, muchos de los sanatorios privados, se sostienen gracias a esto. Preguntas muy interesantes, pero sin respuestas, por el momento. 

Cuántas cosas más se le esconde a la ciudadanía. Nicanor asustado le ocultó a las Naciones Unidas los datos reales del nivel de pobreza de Paraguay, a fin de no asustar a sus electores. Pero la ingenuidad de nuestro querido presidente parece que no previó que ni a la ONU ni a la FAO se le puede encubrir una cosa así.

Que el 42 % de la población está sumergida dentro de la pobreza o sea 2.523.840 personas y de este porcentaje, el 50 % está por debajo de la línea de pobreza, es decir 1.211.443 paraguayos son ultra-mega-híper-súper-pobres. Con lo que confirma que el gobierno de Nicanor triplicó el nivel de indigentes, si lo comparamos con la aún desastrosa gestión de Wasmosy, que visto a lo lejos, ya parece maravillosa en un rápido cotejo.

Posteriormente a esto, la FAO se disculpó abiertamente por “haber dado datos antiguos”, lo que significa en entrelíneas que la Cancillería presionó para que estos números contundentes no afectaran la campaña de doña Blanca, ya que buena parte de su discurso se basa  en la reducción de la pobreza.nte para que estos nlO se discul

Si los organismos, que tienen la función de controlar y verificar los niveles de contaminación, no fiscalizan sus propios entes y mucho menos a los privados, entonces ¿a quién recurrimos? Si la Contraloría se pasa años investigando, pero al final no condena ni siquiera a Barrabas.

Por lo tanto, que en nuestros pobres hospitales no se haya desatado una terrible epidemia y no deje a ningún cristiano con la cabeza puesta, es pura obra de la casualidad. De otra manera, la suerte de este sufrido pueblo sería otra cosa.

Pero es por eso, que no se debe abusar de los milagros, no sea que un día, Dios se enoje en serio con nosotros, y explote de rabia, por ser tan “mongos” al votar siempre a los peores candidatos. Por eso supongo que es verdad que Dios quiere mucho a los hijos de esta tierra, por eso me inclino a afirmar que Dios es totalmente paraguayo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario