miércoles, 8 de septiembre de 2010

¿QUIÉN ES KIKE GALEANO?

Después de aparecer con vida, un poco más gordito que la última vez que se lo vio, ya nadie puede responder a ciencia cierta esta simple pregunta. Expresar en pocas palabras un asunto del cual todo era muy sencillo hasta su aparición. A partir de ese momento todo se complicó y las posibles respuestas se abren en un abanico de posibilidades.


La primera de todas, pero no la más importante, es porqué el Sindicato de Periodistas del Paraguay se involucró con el señor Galeano, no siendo este personaje un hombre de la profesión, porque si cobija en su seno a cualquier arriero pliki que apenas sabe hablar y toma un micrófono de una minúscula emisora de una ciudad más chica que la radio, entonces se deduce que el sindicato no se está dedicando a prestigiar a la profesión si no a bastardearla. Si esto llega a ser cierto, yo no quiero ser periodista, ni quiero que ellos me defiendan, me basta con seguir siendo un buen escritor.

También cabe la posibilidad que el sindicato haya sido muy bien manipulado, en ese caso le exigiría a la comisión directiva que renuncie de inmediato y adelante las elecciones, como ya lo sugirieron periodistas de peso como Luís Bareiro y Carlos Martini. En qué situación queda el diputado por Concepción, Magdaleno Silva, quien no es ningún santo ni bebé de pecho, pero que esta vez tuvo que tener bastante temple para aguantarse tales acusaciones y manifestaciones de todo tipo en su contra.

Toda la prensa siguió su “ñembo” secuestro muy de cerca y no pasaba semana que no se acordaran de él, sensibilizada por toda aquella ola de raptos que mantenía a la gente cerca del televisor o de la radio para saber las últimas novedades. Por desgracia la gente común también fue otra de las victimas al ser sorprendida en su buena fe.

Otra de las grandes dudas es la sorpresa que se llevaron Bernardina Quintana, esposa de Kike, y sus cuatro desesperados hijos, al conocer la noticia de la aparición con vida de su marido, al que ya daban por muerto y casi enterrado. Aún así no se sabe cómo calificar a esta señora que aún, a pesar de todo, lo defiende.

Mientras tanto, todos sabemos que don Kike, estando lejos de casa, durante 18 meses, no estuvo refugiado precisamente entre las carmelitas descalzas, ni haciendo votos de pura abstinencia. Según su foto, no parece ser una persona con miedo o preocupaciones, que se ha escapado por correr riesgo su vida. Al contrario, su amplia sonrisa de oreja a oreja demuestra una total indiferencia hacia todo lo que ocurre a su alrededor.

Ahora bien, eliminando uno a uno todos los tópicos, nos acercamos más y más hacia preguntas un poco embarazosas y tal vez sin respuestas por el momento. ¿Fue un verdadero secuestro, o todo fue tramado?, ¿era por problemas con la mafia o simple deudas personales?, ¿cómo dejó que sus seres queridos sufrieran tanto tiempo?, porque si deseaba comunicarse, existen muchos medios discretos para hacerlo. Pero quizás la pregunta más importante no sea porqué desapareció, si no cómo se mantuvo todo este tiempo o quien lo mantuvo.

Sostenerse en una de las ciudades más caras del planeta no es cosa fácil. Especialmente si se es un jagua perõ como don Kike, que si no trabajaba no comía. Cómo es posible que se arriesgase a circular por sus calles siendo un extranjero ilegal. Pueden seguir buscándose interrogantes y siempre se va a girar en círculo.

El gobierno recibió cientos de críticas nacionales e internacionales a causa de su inacción en el tema. Es verdad, nunca se interesó demasiado, pero esta vez su inoperancia acostumbrada, tuvo por casualidad razón. El sindicato quedó mal parado por dejarse manejar y desacreditado por no valorizar a una sacrificada profesión que se ha llenado de pronto, de una turba de aventureros improvisados, pero que se ufanan por llevar en sus vehículos cualquier identificación que diga “prensa”.

Este hecho lamentable ha llevado a la gente común, esa, la que nos lee y nos sigue fielmente a través de los distintos medios y busca fundamentalmente la credibilidad, a confundirla y lo están tanto como lo estoy yo, eso, si es que no se esconde alguna mano negra detrás de toda esta absurda farsa.

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